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Argentina invadió California

La increíble historia del Capitán de navío Hipólito Bouchard, el primer y único corsario argentino.


Por: Arq. Jorge Hugo Figueroa. Tiempo de lectura estimado: 4:00 minutos

Cerca de Saint Tropez, Francia, existe una localidad llamada Bormes donde un 15 de enero de 1780 nació uno de los héroes argentinos más grandes y no tan recordados como se quisiera. Hipólito Bouchard, fue un niño que llevaba en sí la osadía oculta en su profundo ser.

El joven Hipólito, con formación militar francesa, llegó a Buenos Aires en el año 1809 sin saber que Argentina estaba a punto de iniciar un proceso de liberación de la corona española, la famosa Revolución de Mayo (entre el 18 y 25 de mayo de 1810) y definitivamente se inclinó por unirse a los oprimidos.

El nuevo gobierno se enfrentaba a un gran problema que era la falta de poder naval para enfrentarse a uno de los ejércitos más poderosos del mundo, la escuadra española que dominaba las aguas del Río de la plata. Con gran sacrificio logran poner en condiciones tres barcos. Dicha escuadra fue puesta a las órdenes de Azopardo y el segundo comandante de esa fuerza fue Bouchard.

  El de 2 marzo de 1811, en San Nicolás de los Arroyos tuvieron su bautismo de fuego, demostrando un gran valor pero siendo terriblemente derrotados con las fuerzas hispanas.

  Luego de ésta derrota, Bouchard enfrenta con éxito a bordo de la nave “Santo Domingo” a todas las naves españolas que bloqueaban a la ciudad de Buenos Aires entre los meses de julio y agosto de 1811.

  El 3 de febrero de 1813 el regimiento de granaderos a caballo al mando de San Martín tuvo su bautismo de fuego y bouchard es uno de los oficiales que toma parte en el combate.

  Si la historia, hasta aquí, ya es considerada todo un camino de hechos heroicos, a continuación se darán los viajes que de tan fantásticos parecieran ser dignos de una novela de ficción.

  En 1815 emprendió una campaña de corso junto con el Almirante Brown por las costas del océano Pacífico, con el fin de entorpecer le comercio marítimo español y poder reducir si poder naval en aquel océano.

  Emprender una campaña de corso, implicaba sacar patente de corso, es decir, convertirse en corsario. Era un documento entregado por las autoridades de un territorio, por el cual el propietario de un navío tenía permiso de la autoridad para atacar barcos y poblaciones de naciones enemigas. De ésta forma el propietario se convertía en parte de la marina del país o la ciudad expendedora.

  En octubre del año 1815 zarpan rumbo a las costas chilenas, apresaron fragatas españolas y bloquearon y atacaron el puerto de Callao que era el emplazamiento más poderoso que España tenía en América. Luego sigueron ruta hacia el norte y en Ecuador atacaron otras fortificaciones españolas en las cercanías de Guayaquil. Por ello es que se podría decir que la campaña de corso de 1815]1816 es la que preparó el camino para la expedición libertadora que realizaría San Martín.

  El 9 de julio de 1817, en una fragata a la que llamaron “La Argentina”, Hipólito zarpa de la ensenada de Barragán. Luego de zurcar las aguas heladas del Atlántico Sur llegó hasta el océano Índico, hasta la isla de Madagascar y allí mediante diversos combates logra que tres buques ingleses y uno francés puedan mantener cautivos a miles de  esclavos.

  Estas acciones contra los poderes esclavistas habían sido órdenes del nuevo gobierno argentino para quienes era totalmente prioritaria la libertad de las personas. Es decir que la libertad era una energía que la fragata “La Argentina” debía llevar por todo el planeta.

  Luego viajaron hacia las Filipinas donde se buscaba la destrucción de barcos españoles. En esa zona triunfaron frente al ataque de cinco buques piratas malayos.

  Después siguieron hacia las islas de Hawái donde encontraron una corbeta argentina que se llamaba “Santa Rosa” y cuya tripulación se había sublevado. En ésta isla Bouchard debió negociar con el gran rey llamado Kameha – Meha, quién a su vez se la había comprado a los rebeldes sublevados. Según cuenta Mitre, este acuerdo terminó sellando un pacto entre ambas naciones en donde Hawái reconocía el carácter autónomo de la Argentina, siendo éste el primer estado en hacerlo.

  Al fin, siguiendo diversas las cartas de navegación de Sir Francis Drake, llegó hasta las costas de California, más específicamente la entrada a la Bahía de San Carlos de Monterrey (donde en la novela de ficción se sitúan las hazañas de “El Zorro”).

  A las 8 de la mañana del 24 de noviembre de 1818 al fin lograron conquistar el fuerte español que existía e izar la bandera argentina. En esos 5 días se dedicar a destruir todo edificio español que hubiera dejando a los americanos de la zona para que resguardaran los territorios.  Luego abandonaron las costas de California para repetir esos ataques contra España por toda la costa Mexicana.

  Navegando a lo largo de las costas americanas en el Pacífica, arribaron a Valparaíso (Chile), el 12 de julio de 1819.

  Habían pasado dos años oficiando como corsario, durante los cuales sostuvieron trece acciones navales importantes, capturaron o destruyeron 26 buques y sometieron a registro cuatro barcos negreros (esclavistas), dos naves inglesas y una de los Estados Unidos.

Fuente: esgrimacriolla.com

  Luego Bouchard tomó parte en la Expedición Libertadora de San Martín al Perú y cuando el Libertador creó la escuadra peruana dio a Bouchard el mando de la fragata “Puebla” que era el buque más importante de la nueva escuadra.

  Retirado de servicio activo se radicó en Perú, fundando un ingenio azucarero llamado “La buena suerte”.

  Un cuatro de enero de 1837 murió asesinado por un peón.

  La armada argentina lo recordó dándole su nombre a dos buques: un Rastreador en 1936, un Destructor en 1972 y actualmente un Patrullero Oceánico.

El escritor Enrique Pfaab le rinde homenaje con su nuevo libro:


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