Azul: Un policía baleado por otro rompió el silencio

Fue tajante: “Yo creo que tenía un montón de opciones antes de pegarme un tiro”.

Fabian Sotes / Diario el Tiempo


El ahora Capitán de la Policía de la Provincia protagonizó, en julio del año pasado, un enfrentamiento armado con tres efectivos de la Delegación Azul de la Policía Federal Argentina.

-A través de las redes sociales, ha sostenido que el suyo fue un caso de “gatillo fácil” ¿Por qué lo afirma?

-Esto que me pasó es una especie de “gatillo fácil” para mí. Antes de pegarme un tiro, este muchacho tenía varias opciones. Aún más cuando una persona no te está apuntando, se está identificando como policía y tiene un patrullero atrás. Él podría haber sacado su identificación, haber puesto las manos en el baúl… Yo creo que tenía un montón de opciones antes de pegarme un tiro. Después, cuando me pega el tiro, yo interpreto que me tengo que defender porque me viene a matar. Es lo que supuse en ese momento.

-También, por las redes sociales, se dijo que usted estaba “en la tranza” y que esto tenía que ver con el tema de la droga, con un asunto entre policías…

-Yo llevo más de 25 años trabajando en la Policía y tengo el mejor concepto ante la Justicia. Siempre trabajé en Azul, no tuve traslados, nunca “me patearon” para ningún otro lado, como comúnmente se dice. Tengo diplomas, premios estímulo, medallas y plaquetas por mi servicio. Por ahí, a esos comentarios en las redes sociales los hace gente que no te conoce o aquellos que son parientes de algún delincuente. Es la realidad. Más en este caso, que al tipo que andábamos buscando está relacionado con la droga. Y de un tiroteo entre policías de la Federal y de la Provincia, para el que no sabe o le gusta comentar, seguramente va a decir que fue “un problema de kioskitos”. Otra versión, me acuerdo, me la enteré cuando estaba internado en el Hospital Pintos. Un día vinieron de un seguro, una pareja, a decirme que me tenían que tomar una especie de declaración porque se había comentado que yo tenía un problema con el chico éste con el que me tirotee por una mujer. Pero tampoco es cierto, porque yo a ese pibe no lo conocía. Obviamente, los comentarios van a surgir porque se trata de dos fuerzas policiales las que estuvieron involucradas.

-¿Qué espera después de todo esto?

-Como tanta gente que ha pasado por cosas similares, lo que espero es que se haga justicia. Creo en las dos fiscalías, en la Federal y en la de la Provincia. Yo creo que se va a saber la verdad y que se va a llegar a buen puerto. Hay testimonios, está el video, los peritos de Gendarmería trabajaron muy bien, está el teléfono mío secuestrado y a las armas también las incautaron.

-¿Quiénes lo acompañaron en todo momento desde que sucedió este incidente?

-Mi familia. Mi mamá y mis hermanos me acompañaron. También mis compañeros, de quien tuve un apoyo incondicional.

-¿Y en la propia fuerza sintió el respaldo de sus superiores?

-No me llamaron para nada. Mis jefes me dejaron tirado. Sólo fueron a verme una vez. Para mí, de compromiso. El único apoyo que tuve fue de Daniel García (en ese entonces segundo jefe y actualmente el titular de la Policía de la Provincia de Buenos Aires). Me llamó por teléfono por intermedio de un compañero mío, mientras yo estaba internado acá en Azul. Pero después, no me llamó nadie de los jefes departamentales, de Zona, Distrital, del jefe y el segundo jefe mío.

-¿Qué va a ser de su trabajo en la Bonaerense de acá en adelante?

-A la DDI Azul no quiero volver durante esta gestión. La han desarticulado, ya que trasladaron a todo el mundo. A ellos les cayó mal que mis camaradas, mis compañeros, mis pares, me dieran una plaqueta en una cena de despedida que se hizo a fin de año. Por eso, mi idea es jubilarme.

-¿No se siente respaldado por la institución?

-No te sentís respaldado por el sistema. Uno es policía de vocación. Pero no te reconocen nada. Ni siquiera en el Día de la Policía, que me hubiese gustado que mis jefes lo hicieran. Más allá de todo, me enfrenté con un muchacho de la Federal que estoy seguro que se asustó y por eso me disparó. Me hubiese gustado tener un reconocimiento en el Día de la Policía, ante mis familiares y mis compañeros. Pero cuando ves que los jefes hablan de la seguridad, de que todo va a estar mejor y en el acto de la Policía se dan abrazos entre ellos, se dan tres o cuatro diplomas a sí mismos y a vos te dan uno que no tiene ni tu nombre y es un papel A4, una fotocopia, te da mucha bronca e impotencia.

-¿Al policía de la Federal que le disparó qué le diría?

-Ya lo he cruzado trabajando. Quiero pensar que este chico se asustó, que lo sobrepasó la situación. Me duele que por ahí, después de lo que pasó, siga trabajando y ni siquiera esté en disponibilidad. Es una mezcla de impunidad lo que uno siente. Más allá de que por ahí en la Policía Federal se está como más amparado o defendido. Sobre todo durante lo que fue la gestión del gobierno anterior.

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