Bioparque “La Máxima”: dos falsas yararás liberadas junto a los Guardianes de la Naturaleza

En cumplimiento de su rol de Centro de Rescate y de Conservación de la Biodiversidad el Bioparque “La Máxima” procedió a la traslocación de dos falsa yarará  (Xenodon dorbignyi). Para ello, nuevamente se convocó a los Guardianes de la Naturaleza.

Previo a la liberación, los guardianes participaron de una charla educativa en la que pudieron aprender aspectos biológicos de la especie y perder el miedo a estos animales.

Los ejemplares de ambas especies fueron aproximados al bioparque por Defensa Civil luego de ser retirados de diferentes casas de vecinos de Olavarría. En este contexto los ejemplares fueron liberados en la Reserva Natural Urbana.

El encuentro de reptiles por parte de los vecinos comienza a adquirir valor de conservación, al concientizarse sobre la posibilidad que estos animales pueden ser traslocados sin ser lastimados.

Los reptiles desempeñan un  importante rol a nivel ecológico, controlan las poblaciones de roedores, especies sumamente prolíficas que, sin esos adecuados frenos naturales, acarrearían notables perjuicios a la vegetación en general y particularmente a los seres humanos, ya que transmiten enfermedades zoonóticas como las producidas recientemente en el sur argentino. (A medida que se ha poblado la zona de quintas proliferan los sitios con basura donde los roedores encuentran alimento y pueden reproducirse. Naturalmente estos animales atraen a sus depredadores como las serpientes).

Respecto a la participación de los Guardianes, se valora sumamente el hecho que se involucren los niños en este tipo de acciones, las cuales ayudan a valorar y respetar la naturaleza en todas sus expresiones.

¿Qué hacer si se encuentra un ejemplar?

En esta época del año (primavera/verano) es habitual encontrar en esta época diferentes reptiles. En esta estación aparecen este tipo de ejemplares en diferentes zonas de Olavarría, es común encontrar lagartos overos, culebras y víboras de importancia médica (yarará grande y ñata principalmente en el cordón serrano del sistema de Tandilia, donde son endémicas).

Ante la presencia de animales silvestres, la recomendación es no hacerles daño y comunicarse inmediatamente al 103 (Defensa Civil), al 100 (Bomberos Voluntarios de Olavarría) o al 423211 (Bioparque “La Máxima”), tratando de no perder de vista el ejemplar y sin tratar de capturarlo, por el riesgo que esto implica.

En las áreas donde se encuentran ofidios, se aconseja:

–       No salir al campo sin zapatos y ropa adecuada: Para caminar por la hierba alta o en la maleza lo mejor es llevar pantalón de loneta, con botamanga ancha, botas altas de cuero o goma gruesa por debajo de los pantalones, o usar polainas.

–       No acercarse a las serpientes. Si no es posible alejarse a tiempo, abstenerse de hacer movimientos bruscos.

–       No tocar nunca a una serpiente, ni siquiera aunque parezca muerta. Algunas se quedan inmóviles para que no las ataquen.

–       Tener precaución al atravesar áreas poco conocidas (pajonales, bosques, zonas inundadas, sendas, etc.), es recomendable hacerlo acompañado por perros lugareños (animal centinela).

–       Cuando se va a realizar una actividad en un área ofidiógena, informarse sobre las serpientes venenosas locales consultando con alguien conocedor. Aprender a distinguirlas y enterarse de dónde pueden encontrarse. La mayor parte de ellas vive a nivel del suelo en cuevas, bajo rocas, troncos o arbustos.

–       Tomar mayores precauciones por la noche, ya que es entonces cuando desarrollan su mayor actividad muchas serpientes.

–       Indicar a los niños que no anden descalzos, que preferentemente lleven botas y que lleven una linterna cuando salgan por la noche (siempre es preferible que no salgan). También recomendarles que no hostiguen a ninguna serpiente.

–       Los niños pequeños deben ser llevados en andas al atravesar zonas con potencial presencia de ofidios.

–       En zonas con ofidios, colocar en las aberturas de las casas alambre tejido o similares a fin de impedir la entrada de los ofidios al domicilio.

–       No levantar piedras o troncos con las manos desprotegidas, ni meter la mano o el pie en agujeros del terreno, en huecos de árboles, cuevas, nidos y fogones abandonados. Antes de pasar sobre un tronco o roca examinar bien el otro lado por si hay serpientes y, si es posible, tantear con un palo.

–       Mantener el espacio lindero al domicilio con pasto corto, libre de malezas y residuos que puedan atraer roedores que constituyen uno de los alimentos de los ofidios.

–       No dormir en el suelo. Durante el sueño la persona podría colocarse sobre una serpiente al cambiar de postura, ya que las serpientes podrían acercarse guiadas por el calor corporal.

–       Deben protegerse los predadores naturales de los ofidios venenosos (aves rapaces, algunas culebras) puesto que constituyen efectivos controles biológicos que evitan un desmesurado aumento de su población.

Cabe recordar que desde el Bioparque se brindan charlas de ofidismo a instituciones educativas y de la sociedad civil durante todo el año.

Charlas de educativas de reptiles  “La Revolución del Huevo” (colaboración con el Instituto Malbrán), donde se abordan las siguientes temáticas:

–       Características generales de los reptiles.

–       Clasificación de reptiles: Orden escamosos (serpientes, culebras y lagartos), Orden testudines (tortugas) y Orden crocodrilia (cocodrilos, caimanes y gaviales)

–       Aspectos biológicos: tipos y formas de reproducción (ovíparos, vivíparos y ovovivíparos), alimentación.

–       El mascotismo y tráfico de reptiles.

–       Ofidismo, características de los reptiles venenosos.

–       Reptiles autóctonos.

–       Conservación y preservación de las especies y sus hábitats.

–       Características de los animales que les permiten vivir en diferentes ambientes (adaptaciones).

–       Impactos ambientales: Causas y consecuencias de la pérdida o disminución de la biodiversidad.

 ¿Qué pasa si es un ejemplar venenoso?

Aclaramos que si un ejemplar venenoso nos muerde es imprescindible el tratamiento médico y aunque la acción del tóxico no pone en riesgo la vida del accidentado de manera inmediata, se hace urgente la necesidad de recurrir al uso de la antitoxina específica, con la mayor premura concurriendo a un centro de salud próximo.

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