Buena nueva: Navidad

Escribe: Angélica Diez, Misionera de la  Inmaculada  Padre Kolbe, Olavarría.


Navidad: el acontecimiento más grande de la humanidad. ¡Ésta es la Buena Nueva! Señora de la Nochebuena. Señora del silencio y de la Espera: esta noche nos darás otra vez al Niño. En algún pueblo no habrá Nochebuena porque están en guerra. En algún hogar no habrá Nochebuena porque están divididos. En algún corazón no habrá Nochebuena porque está en pecado”.

            Podríamos  seguir parafraseando  esta poesía –  realidad  que  Monseñor  Eduardo  Pironio,  hace muchos  años  nos  regaló… En  la situación del Covid-19 que nos ha marcado a  nivel  mundial, en  muchas  familias no  habrá  Nochebuena porque sintieron soledad  y bajaron  los  brazos: mandales  Señor  una  señal , una  pista  para  encontrarse  con Vos,  una   señal como le  diste  a los  pastores “ encontrarán un niño  envuelto en pañales” . Una  pista  como le  diste  a los  Reyes: “ellos   siguieron la  estrella  que lo guió   hasta  Belén”.

            Que  llegue la  Nochebuena  para cada  ser  humano  que  habita  este planeta,  que  se encienda esa  chispa de luz que estaba semi  oculta  por  tanta  incertidumbre,  miedos, pérdidas  de  seres  queridos, quizás  mucho  más de lo que pensábamos.  Que   el  sueño  adormecido de novedades  de  luz,  de  Buenas  Nuevas se  haga  realidad, lo más  pronto  posible.  Que llegue  la  noticia que  podamos pasar de una fase a otra, que se dé la posibilidad de reunirnos  en  familia,  con los  amigos.  De celebrar la fe con templos abiertos, donde  al  menos  podamos  intercambiar  miradas  cargadas  de  cariño,  deseos  de  paz  y  encontrarnos  unidos  en  el  deseo  que  llegue   a  todo  el  mundo la vacuna esperada . ¡Son  nuestros anhelos más profundos, Señor, los  depositamos  al pié  del  pesebre!

            Si; estábamos   necesitando  un  Buena  Nueva. Una  noticia  que  sea proclamada  a los  cuatro  vientos  como  un  respiro  de  luz  y  de  vida. Y llegó  la  noticia: ¡María dio a luz, en  Belén con la  custodia segura y tierna   de  José! ¡Es  Navidad!  Dio a luz a Jesús, la Luz del mundo y  Él es  uno  de los  nuestros.  Sí,  vamos  de sorpresa  en  sorpresa. Dios nos creó a su imagen y semejanza; y ahora es Él mismo, en su segunda persona, el que se hace hombre, sin dejar de ser el que Él es. ¡Ésta es la Buena Nueva! Estamos  en  contemplación  del   misterio  y te vemos María, a tu Hijo, tu Dios, nuestro Dios, solo puedes cubrirlo con pañales y recostarlo en un pesebre,  pero  qué  lindo  contemplarlo junto a los ángeles  y a los pastores; los  que “fueron a toda prisa (a Belén, en noche fría) y encontraron a María y José, y al Niño acostado en el pesebre” (Lc. 2, 16).

             Buena  Nueva: es  Navidad. “El nacimiento de un niño suscita alegría y asombro, porque nos pone ante el gran misterio de la vida. Viendo brillar los ojos de los jóvenes esposos ante su hijo recién nacido, entendemos los sentimientos de María y José que, mirando al niño Jesús, percibían la presencia de Dios en sus vidas. «La Vida se hizo visible» (1Jn 1,2); así el apóstol Juan resume el misterio de la encarnación. El belén nos hace ver, nos hace tocar este acontecimiento único y extraordinario que ha cambiado el curso de la historia, y a partir del cual también se ordena la numeración de los años, antes y después del nacimiento de Cristo” (Carta Apostólica El hermoso signo del Pesebre, papa  Francisco).

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