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Con 313 médicos graduados y 1300 estudiantes, la Unicen atiende la demanda regional de profesionales


Días atrás se conmemoró el Día del Médico, y en ese contexto el decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Unicen, Héctor Trebucq, destacó el perfil que distingue a los egresados de Olavarría. La unidad académica ya generó 313 médicos y 210 licenciados y enfermeros profesionales. La sede está en plena remodelación y ampliación, pero además albergará un laboratorio de simulación de clínica médica para la formación práctica.

Hace 15 años, la Unicen dio un paso trascendental para la región, cuando comenzó a dictar la carrera de medicina. Hoy ya cuenta con 313 graduados y una matrícula de 1308 estudiantes que se capacitan para dar respuesta a la demanda de los centros de atención públicos y privados. En ocasión de celebrarse el Día del Médico, el decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Unicen, doctor Héctor Trebucq, dialogó con El Eco de Tandil sobre la oferta académica que comprende tanto la carrera de medicina como así también la de enfermería profesional y el ciclo de licenciatura. Las estadísticas de Ciencias de la Salud dan cuenta de la demanda de las localidades del centro de la provincia de Buenos Aires, tanto de capacitación en el área como vinculada a la falta de profesionales para desarrollarse en el sector. En concreto, ya se graduaron 313 médicos y 210 enfermeros profesionales y licenciados en enfermería. En paralelo, cuenta con una matrícula de 1308 estudiantes de medicina y 400 de enfermería. En tanto que, hasta agosto de este año, la planta docente para ambas carreras era de 234 profesores. Antes de que la Unicen apostara por brindar las carreras de Salud, los estudiantes de la región estaban obligados a estudiar en Buenos Aires o La Plata. Sin lugar a dudas, contar con medicina en el centro de la provincia de Buenos Aires hizo que muchos pudieran acceder, teniendo en cuenta que la cercanía reduce los costos económicos.

La matrícula

En la actualidad, “el 50 por ciento de los estudiantes es del partido de Olavarría y el otro 50 por ciento es fundamentalmente de Tandil, Azul, Mar del Plata, Bahía Blanca, Laprida, La Madrid, Tapalqué, Bolívar, Pehuajó”, contó el decano y precisó que la zona de influencia de la facultad abarca todo el centro de la provincia de Buenos Aires y toda la territorialidad de la Universidad. “Fundamentalmente, después de Olavarría, tenemos mucha cantidad de estudiantes de Tandil, mucha cantidad en Azul, bastante en Necochea y luego en las demás ciudades”, describió. En simultáneo, consideró que “nos hemos consolidado como una oferta académica en salud, tanto para medicina como para enfermería, en forma importante en los últimos años, y eso lo demuestra el número creciente de preinscriptos e inscriptos que estamos teniendo año tras año”.

Con identidad

La falta de profesionales en el sector de la salud se hizo aún más notoria en la pandemia, ¿cómo se insertan en el mundo laboral los médicos graduados de la Unicen? -Estamos haciendo un seguimiento desde la gestión. En general, entre el 95 y 98 por ciento de nuestros graduados en medicina eligen una residencia médica como método de formación de posgrado. Tenemos residentes en Olavarría, Azul, Tandil, Mar del Plata, Buenos Aires, La Plata, tenemos gente en el exterior también. Por lo menos por comentarios, se nota mucho el perfil de nuestra facultad en el trabajo en las distintas residencias. Están en residencias como medicina general, pediatría, ginecología, cirugía, clínica, terapia intensiva; así que es de lo más variado. Como nuestra currícula trabaja mucho lo que es resolución de problemas de casos clínicos, se observa un perfil de un razonamiento clínico bastante distinto a la formación tradicional que teníamos en las carreras de medicina antes. -¿En qué consiste la formación en resolución de casos clínicos? -Nuestra formación, en lugar de ser fragmentada en materias, la tenemos más integrada en estructuras modulares y en ejes. Entonces, ahí se borra un poco el límite entre materias y pasan a ser abordajes más integrados. Segundo, trabajamos mucho en todo lo que es aprendizaje basado en problemas o análisis de casos clínicos, dependiendo que sea al comienzo o al final de la carrera. En el aprendizaje basado en problemas, se presentan situaciones de salud al estudiante, eso genera que construya su aprendizaje. Esto está basado en la teoría del constructivismo. Entonces, el estudiantes lo que hace es discutir, debatir, con sus conocimientos previos, hace una búsqueda bibliográfica y ahí obtiene los conocimientos nuevos de la lectura bibliográfica que ha recuperado. Entonces, en esa mezcla de conocimientos previos y nuevos de la búsqueda bibliográfica, más información que le da el docente, se produce en aprendizaje significativo. Esto hace que se favorezca el razonamiento del estudiante, porque no está esperando la clase expositiva masiva que le da el docente, sino que él participa activamente en la construcción cognitiva.

En pandemia

Durante 2020 y buena parte de este año, la pandemia obligó a modificar todas las actividades cotidianas e impactó en la educación, en todos sus niveles. Una de las consecuencias, como ocurrió en todo el país, fue la reducción a la mitad del promedio anual de graduados de Ciencias de la Salud. El doctor Héctor Trebucq indicó que “durante esta pandemia estuvimos trabajando en formato virtual, o semipresencial cuando empezamos a trabajar con algunos insumos de tipo aula híbrida –un poco de presencialidad y la mayoría en forma virtual-, para la parte teórica”. Como contrapartida, expuso que “estamos trabajando con prácticas habituales, que están un poco restringidas, en los servicios y centros de salud, y trabajamos mucho en prácticas alternativas, como en la comunidad, salas de situación epidemiológica, colaborar en todo lo que es DetectAR, en todo lo vinculado a Covid, trabajando mucho en territorio, tanto en Olavarría como Tandil, Azul y Necochea, en todas las sedes de nuestra Universidad”. El decano destacó que “Salud es la facultad más regional de nuestra Universidad, porque tenemos estudiantes y docentes en las cuatro sedes. Si bien la mayoría, por supuesto, está en Olavarría porque está la sede de la facultad, en Tandil tenemos una planta docente importante, lo mismo en Azul y en Necochea”. En ese sentido, agregó que en Tandil cuentan con unos 20 docentes que son profesionales de la salud que dan clases en los centros barriales, en el Hospital Santamarina y en la comunidad. Lo mismo ocurre en los efectores públicos de Azul, Olavarría y Necochea. “Utilizamos los centros y servicios de salud de los cuatro municipios de la Unicen, además de otras actividades”, dijo y puntualizó que los estudiantes comienzan con esas prácticas entre tercero y cuarto año, aunque salen a la comunidad desde primer año. “Con la pandemia, nosotros estamos generando una descentralización de las prácticas, ya que tenemos docentes en todos lados. Antes lo hacían en el ciclo clínico, desde cuarto año, y ahora lo empezamos a hacer un poco antes, dada la gran cantidad de estudiantes que tenemos en otras localidades y las dificultades que trajo la pandemia para entrar a los distintos servicios de salud. Esto hace que al descentralizarlos en cada localidad, podemos tener una mejor cursada y una mayor cantidad de tiempo de los estudiantes en los servicios de salud”, analizó.

Menos egresados

Por otra parte, el doctor Trebucq aseveró que “claramente tuvimos que padecer lo que la pandemia produjo, no solamente en las cursadas sino también en la graduación de nuestros estudiantes. Bajamos el 50 por ciento del número de graduados, como ocurrió en todo el país”. En relación a la falta de médicos que acusaron desde los sistemas de salud municipales, consideró que la merma de egresados “hizo que de alguna manera se resintiera la atención en etapas tan críticas como pasamos con el Covid”. En cuanto a las causas, reseñó que “hubo estudiantes que no podían volver a la sede”, por lo cual “empezamos a hacer convenios con los distintos municipios, por lo tanto algunas prácticas se podían hacer y otras no; no podían viajar y esto retrasó, lo que se evidenció en una disminución del 50 por ciento de la cantidad de graduados que tuvimos en el año”. El decano precisó que el promedio anual de graduados ronda los 50 médicos y entre 10 y 15 enfermeros, entre profesionales y licenciados. “Nuestro país genera, gradúa, aproximadamente 6 mil médicos por año, y eso se vio reducido”, aclaró y ratificó que se redujo a la mitad sobre un número de profesionales que resultaba insuficiente ya antes del coronavirus.

La retribución, clave en la elección

Los números de la unidad académica con sede en Olavarría confirman la preferencia por estudiar medicina en detrimento de enfermería, una profesión con gran demanda pero que no tiene el reconocimiento que merece desde la retribución salarial. El decano atribuyó esa situación a “la representación social que tiene la medicina y la enfermería” y advirtió que la misma “se replica en nuestros estudiantes, que eligen medicina porque tiene una salida laboral que es mejor retribuida que la importantísima salida laboral que tiene enfermería, que no está retribuida de la misma forma. Eso también lo manifiestan nuestros graduados y estudiantes”.

Las especialidades

En más de una oportunidad, el intendente Miguel Lunghi ha planteado públicamente las dificultades que enfrenta el Sistema Integrado de Salud para cubrir ciertas especialidades debido a la escasa cantidad de profesionales que se forman en el país. Por caso, en pandemia se puso en evidencia la falta de médicos intensivistas, lo mismo había pasado en la previa a la apertura de la terapia pediátrica en el Hospital Debilio Blanco Villegas. En la Argentina, el sistema de residencias depende de los ministerios de Salud de Nación o provinciales, lo que deja afuera a las universidades en cuanto a la distribución de los futuros especialistas. Los graduados rinden un examen único de residencia que se realiza en todo el país e ingresan a los hospitales para continuar su formación. “Nosotros tenemos un vínculo por el cual sabemos a dónde están nuestros graduados haciendo residencias, pero ya no dependen de nosotros”, explicó Héctor Trebucq y puntualizó que “en general, las especialidades que se eligen son las básicas, como medicina general familiar, clínica médica, ginecología y obstetricia, pediatría, medicina intensiva, ciruía, anestesia y algunas más lineales como dermatología, traumatología, diagnóstico por imágenes, infectología”

Humano, solidario y contenedor

En el Día del Médico, el doctor Héctor Trebucq repasó que “en nuestro país y en América se festeja cada 3 de diciembre en homenaje a Carlos Finlay, un médico cubano que dio su vida investigando y llegó a descubrir que el mosquito Aedes aegypti era el productor de la fiebre amarilla y a partir de ahí, se salvó una gran cantidad de la población mundial afectada por la fiebre amarilla. El mismo mosquito que además hoy transmite el dengue, chicungunya y zika”. Desde lo personal, sostuvo que “nosotros trabajamos con la gente, por lo tanto el nuestro es un acto que tiene que ser fundamentalmente humano, solidario, contenedor, además de la capacidad Humano, solidario y contenedor médica para resolver las enfermedades y para mantener a las comunidades y a las personas sanas. Creo que tiene que ser fundamentalmente una persona humana, solidaria y fundamentalmente, con un alto concepto no sólo individual sino también familiar y social, porque el proceso salud enfermedad no es solamente biológico sino que depende de muchas cuestiones más, como lo social, lo cultural, lo colectivo”. En el rol de decano de Ciencias de la Salud, sumó que “por eso nuestra formación apunta a que nuestros profesionales, en algún momento cambien este modelo individual por un modelo más social, más ético, más humano y más solidario, en beneficio de nuestras comunidades”. A analizar el despertar de la vocación en los ingresantes, contó que “cuando se inscriben y el primer día estamos reunidos con ellos en los cursos de ingreso, siempre hablo con cada uno, hacemos una especie de mini encuesta donde les preguntamos por qué eligieron medicina y ahí surge automáticamente ‘porque me gusta estudiar el cuerpo humano’, ‘tengo ganas de ayudar a la gente’, ‘me gusta tratar enfermedades’. Hay distintas concepciones pero en todas está lo humano, lo solidario y lo ético que tiene un estudiante cuando va a ingresar a esta carrera. Esos condimentos son más que necesarios”.

Obras para seguir creciendo

Hoy, la sede de Ciencias de la Salud se encuentra en obra, con financiamiento del programa nacional de Inversión en Infraestructura Universitaria 2019-2023. Además, acaba de confirmarse un crédito para desarrollar un laboratorio de simulación clínica para la formación práctica de los futuros profesionales. El decano Héctor Trebucq resaltó que “gracias a las gestiones del rector Marcelo Aba, de la vicerrectora Alicia Spinello y del rector anterior Roberto Tassara, estamos trabajando fuertemente en una obra muy importante, ya que el Estado nacional nos ha dado cerca de 250 millones de pesos para la remodelación, la intervención, la construcción y el reciclado de nuestra unidad académica”. En paralelo, anunció que “hemos recibido hace una semana la noticia que se destrabó un crédito por 68 millones de pesos para el desarrollo de un centro de simulación clínica”. Sobre el innovador proyecto, explicó que “hoy se trabaja mucho con simuladores previo a la parte clínica, para que el estudiante vaya con una idea basada en los simuladores a trabajar con pacientes”. Describió que se trata de muñecos que simulan el cuerpo humano de una mujer o de un hombre, a los cuales por medio de un sistema informático se les genera una enfermedad, entonces aparentan síntomas y signos que el estudiante utiliza para arribar a un diagnóstico. Por caso, emiten sonidos de problemas respiratorios, el corazón suena como si tuviera una arritmia, entre muchos otros. “El estudiante tiene que juntar los signos y los síntomas, y establecer un diagnóstico y tratamiento”, dijo sobre esta modalidad muy actual para llevar adelante las prácticas tendientes al desarrollo de competencias. Si bien en este caso el simulador se importará, adelantó que “estamos muy vinculados con la Facultad de Ciencias Exactas de la Unicen, con el grupo Pladema, que están desarrollando una mesa virtual de disección, que es como un cuerpo humano donde cada comando es como un bisturí donde se van generando las distintas capas del organismo y uno puede ver ahí tanto la anatomía normal como la anatomía de la enfermedad”. Agregó que a partir del vínculo con Pladema, ya han desarrollado simuladores ecográficos y además, están vinculados con ingenieros del área de biomedicina de la Facultad de Ingeniería con sede en Olavarría. “Estamos armando el equipo de trabajo para el futuro dentro de biosimulación”, anunció. ◆

Fuente:  www.eleco.com.ar

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