Correr la cortina

Libros / Carlos Verucchi / En Línea Noticias (Twitter: @carlos_verucchi)

Liliana Villanueva es una destacada arquitecta argentina que, luego de haber ganado un importante concurso de urbanismo en Berlín, comenzó a reorientar su actividad hacia la literatura, más precisamente hacia la crónica.

Su actividad profesional como arquitecta hizo que se hallara en Berlín en aquellos convulsionados meses de finales de 1989. En base a esa experiencia Villanueva escribió “Otoño alemán”, publicado por editorial Blatt & Rios en 2019. La crónica narra de manera entretenida el reencuentro del pueblo berlinés, después de haber estado separado por medio del famoso muro, aquel 9 de noviembre del 89 del que mañana se cumplen exactamente 41 años.

Las dos partes de Berlín, la oriental detrás la cortina de hierro y la occidental, están muy bien representadas por la autora, no sólo en relación a la diferencia en los niveles de progreso que se observaba en las construcciones o en la forma de vida de los habitantes, sino también respecto a los sentimientos, necesidades o estímulos que se manifestaban en aquellos a los que les había tocado en suerte quedar de un lado o del otro de aquella extraña división. “Todos sentimos que algo cambió en el aire, todos respiramos esa sensación esquiva y tan de lugar común que por no encontrar otra palabra adecuada llaman «libertad»”, dice la autora cuando contempla absorta, desde el lado occidental, cómo millones de berlineses se encaraman al muro para recorrer las calles de una ciudad recuperada.

La caída del Muro de Berlín fue el primer capítulo de la debacle del sistema comunista, sistema que constituía (aunque el término no es de uso muy frecuente) el segundo mundo, y que al desaparecer, extendió las distancias que separan al primer mundo de este otro, el tercero, el mundo de los que no estábamos ni de un lado ni del otro, de los que no podíamos acceder a ninguna de las dos vanguardias que pujaban por imponer su realidad.

Liliana Villanueva se sorprende al notar que los alemanes que vivían detrás de la “cortina de hierro”, no pretendían derribar el muro, sólo reclamaban que se abriera la posibilidad de elegir, siempre dentro del socialismo, entre distintas alternativas. Prueba de ello es que, un año después, cuando se derrumbó la Unión Soviética y se inició una nueva etapa democrática, el Partido Comunista mantuvo por muchos años la mayoría absoluta en el congreso.

“Otoño alemán” viene a completar la crónica anterior de Liliana Villanueva, “Sombras rusas”, publicada en 2017. En “Sombras rusas”, la autora narra en el mismo tono entretenido de “Otoño alemán”, sus años en Moscú a mediados de los años 90, cuando la perestroika todavía era resistida por gran parte del pueblo ruso. Sin embargo, tal vez resulte más oportuno leer “Sombras rusas” y “Otoño alemán” no en ese orden (orden en el que los textos vieron la luz en la imprenta) sino al revés, siguiendo el orden cronológico de los hechos y del recorrido vivencial de la autora.

Sea cual fuere el orden de estas lecturas, resulta más que recomendable sumergirse en ambas crónicas. Crónicas que además del contenido histórico y social evidente, nos invitan a reflexionar sobre el sentido de la vida, sobre la elección de proyectos individuales o colectivos, sobre el modo de entender o concebir el desarrollo de una profesión. Dos libros admirables.

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