El mar en invierno

Escribe Carlos Verucchi


Libros / Carlos Verucchi / En Línea Noticias (Twitter: @carlos_verucchi)

Un recurso frecuente en la pedagogía rudimentaria de nuestros viejos era expresar la situación individual de cada uno de nosotros en términos relativos. En términos comparativos siempre habrá alguien, o algo, mejor o peor que nosotros o de la situación que nos toca en suerte afrontar. En el caso de nuestros viejos, las comparaciones más reiteradas eran aquellas que nos situaban en una posición de privilegio frente a otros. “Date cuenta de tu suerte”, colección de cuentos de Laura Galarza publicados recientemente por Ediciones La Parte Maldita, se vale de comparaciones relativistas para mostrarle al lector que su infierno siempre podría ser peor, que su situación (aún sabiendo que mal de muchos es consuelo de tontos) por mala que parezca es comparable al paraíso cuando se la mide con aquello que hipotéticamente nos podría haber pasado y gracias a Dios, bueno, toco madera…

Laura Galarza nació en Buenos Aires, es psicoanalista, crítica literaria y columnista de Página 12 entre otras actividades y, aunque la solapa de su libro no lo diga, es olavarriense por adopción. “Date cuenta de tu suerte” es su segundo libro y es, además, una muestra de la madurez de un estilo literario firme y consolidado. Lo que en sus primeros cuentos aparecía como un esbozo, en los once cuentos que forman parte de su nuevo libro se manifiesta de manera totalmente asentada, sobria, homogénea. Once cuentos que constituyen verdaderamente una unidad, tanto en lo que se refiere al estilo y a los recursos narrativos puestos en juego como también en relación al cristal a través del cual la autora nos muestra la realidad, su realidad, una realidad original y más que interesante literariamente hablando.

Los cuentos de Laura Galarza (en su mayoría escritos en primera persona del singular y del femenino), nos muestran las turbulencias que se disparan en esa etapa tan coyuntural de nuestras vidas que es el fin de la adolescencia: las primeras mentiras a nuestros padres, el despertar de la sexualidad, el destete definitivo y la inevitable crisis y ruptura con nuestros viejos. Tratados en todos los casos con inteligencia, escondiendo más que mostrando, permitiéndole al lector la agradable tarea de descubrir una verdad no revelada, sólo insinuada, apenas entrevista.

Tal vez uno de los mayores méritos de la autora sea el de demostrar que detrás de historias sencillas y cotidianas se esconde siempre, agazapada, la tragedia potencial. La realidad es infinitamente no lineal, es completamente caótica, cualquiera lo sabe, lo que no cualquiera sabe es cómo desarrollar una literatura que lo muestre, que explique cómo nos movemos en ese delicado e inestable equilibrio.

Con un lenguaje simple y certero, cercano, familiar, Laura Galarza nos empuja a compartir un tramo de la vida de sus personajes. Personajes que no sólo hablan con palabras que nos resultan cómodas y sutiles, que le dan vértigo al texto en lugar de entorpecerlo, sino también con el lenguaje de los gestos: “…juntó las puntas de su saco y se fue hacia la cocina”. ¿Quién no reconoce ese gesto típico de madre compungida?

“No es bueno venir al mar en invierno” dice el personaje de uno de los cuentos. La sensación que queda después de leer a Laura Galarza es parecida a la de visitar la playa fuera de estación, cuando podemos ver esas ciudades que conocimos en verano desde una perspectiva distinta, rara, triste y sorprendente. En el cambio de enfoque está el valor de su literatura, en lo que sugiere o insinúa habrá que buscar sus aciertos. Porque nada es lo que parece. Y lo que las cosas son, a pesar de parecer otra, puede resultar pavoroso pero también artísticamente bello al mismo tiempo.

No es bueno ir al mar en invierno, pero sí es bueno y más que recomendable leer los cuentos de Laura Galarza.

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