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En una de esas, repetimos la historia

Escribe: Carlos Paladino


Carlos Marx, adecuando la frase de Hegel a su particular lógica, dijo: “la historia se repite dos veces, primero como tragedia; después como farsa”. Máxima del emisor que para el receptor puede no tener la misma significación. Así es la filosofía, busca la verdad y cada uno la concibe según las determinaciones de sus diagnosis e, influido por las circunstancias de la época en que vive.  Hay otra sentencia que también se le atribuye: “los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla”. Enfocado en la doctrina fascista, el estudioso Carl Schmitt, habla de un conjunto de “personas que pasan a organizarse de alguna manera, constituyendo un “nosotros”; grupo social poseedor de “una identidad propia”, con tipologías “que son atribuidas a todo el que forma parte de ese grupo”. Esta agrupación social genera un “ellos” incompatible, adversario y, hasta enemigo del los “nosotros”. Intervienen muchos aspectos para fijar quienes forman parte del partido “nosotros” en franca oposición al de “ellos”.  Considera el autor que “esa identidad del ‘nosotros’ quede blindada a lo que pase a significarse bajo el concepto de NaciónNo importa si están dentro o fuera de los límites del país, “nosotros” somos los que sabemos interpretar la verdadera concepción de Nación y su destino sólo puede ser conducido por nuestro ideario. Generalmente se reconocen como los auténticos representantes de lo “popular”, los contrarios son lo “impopular”, “los vende patrias”; desaprensivos con la gente común, trabajadora. Schmitt, añade que el fascismo añora el pasado, busca quebrantar el estado presente; “hace que se den las condiciones sociales para que el fascismo surja, y lo que hace que éste sea capaz de constituirse como una opción de futuro dentro de cualquier sistema político” Un análisis del que no podemos estar en desacuerdo. Generalmente el estado de derecho que en una democracia ocupara un rol principal; acá, está suscripto bajo los condicionantes internos del partido único, Los actos de amenaza, de intimidación, de coacción, son elementos alineados en garantía del cumplimiento de las normas totalitarias.

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Ahora, con el bosquejo del gran Marx entramos en confusión, seguro que más por ignorante que por lo reflexionado por el filósofo; cuando escribe que los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla. Claro, que partimos de puntos de inicio diferentes y acentuados por los años de aquel Marx, pero, igual nos atrapa la curiosidad.  Porque en nuestro país estamos reviviendo una historia altamente conocida. Cuando se dice que la historia se repite, por lo general se refiere a ciclos históricos de vieja data. En cambio, ahora mismo, podemos estar elucubrando, una historia que no es rancia y que venimos perfeccionando gestión tras gestión. Demócratas o dictadores no han modificado el estado del pueblo. Cambian los actores y en cada reemplazo nos demandamos más fascismo, más autocracia y, lo peor, un revival de los éxitos de la fiesta de la década “setentista”. Fiesta que comenzó en el gobierno del General Perón, profundo admirador del Duce Benito Mussolini, líder del pragmatismo del partido único europeo sistema tan categórico y convincente que despertó la admiración del nazismo. Es importante aclararlo, el gobierno de Perón no puede compararse con la cruda realidad de la falta de derechos humanos, de las muertes y los crímenes del fascismo italiano y del nacionalsocialismo alemán. Perón fue un demócrata, organizador dinámico de un partido político, influenciado por la doctrina fascista, basado en el dominio de masas y, por lo tanto, poco democrático. Cuando la política europea lo concluía por lo nefasto que había sido para la gente; Argentina lo iniciaba. En América Latina encontró “la tierra prometida” bíblica, ya que el contenido religioso-espiritual necesario para consumar el círculo “popular”, ya lo había cerrado la Iglesia Católica. Las autocracias, que todo lo hacen para que la manada no se contagie de ideas extrañas, requieren de la espiritualidad del rebaño religioso para completar con éxito su cometido. La Iglesia –plenamente instalada con Colón – es un comprador de conciencia humanas, es el aliado perfecto para consagrar el afincamiento definitivo del régimen autoritario. Es un trabajo en conjunto, la Iglesia usa la bondad de Jesucristo para amansarte y el régimen político es el custodio de las debilidades y limitaciones que tienes por ser “popular”. Ambos tiranos a su manera. ¿Es casualidad que las naciones adoctrinadas en la caridad de la Iglesia Apostólica Romana, sean una muestra inquebrantable de como originar pobreza? El edén del régimen totalitario: “Desde Argentina hasta Ecuador, desde Bolivia hasta México, dese Perú hasta Cuba, con las raras excepciones de Chile, Costa Rica y Uruguay, el populismo es hoy y ha sido durante gran parte del siglo xx una de las características endémicas de la vida latinoamericana: de la vida política y social como de la vida religiosa e intelectual” (El Populismo”-Loris Zanatta)

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A ese fascismo argentino los entornos habidos, lo forzaron a mostrarse durante el exilio del Juan Perón, como “peronismo de derecha” y “peronismo de izquierda”. En medio de esa disputa intelectual, a instancias de la revolución cubana, surgió la propuesta radicalizada de la juventud católica peronista, la comunista, la maoísta, la universitaria, etc. y más etc. Para no ser menos, los sindicatos (peronistas) luego herederos del líder fallecido, se sumaron al desconcierto general y entre todos esos grupos perturbadores de inspiración fascista, le causaron a la sociedad argentina un daño, un deterioro no vueltos a recuperar. La intervención militar avivó el resentimiento y el odio, hasta nuestros días. Apareció la democracia y el que más, el que menos se pregunta ¿para qué? Aquel sueño del presidente Alfonsín del “consenso eterno”, fue eso, un sueño, pero, demasiado corto. La ideología totalitaria, una vez perdonadas las deudas, resurgió de pleno en la política argentina y los mal vistos de ayer, fueron, precisamente, los elegidos para conducir un gobierno republicano. Agua y aceite. Podríamos decir que, fue un recreo que se tomaron la violencia, el patoterismo, la delincuencia, la falta de respeto a las leyes, la ignorancia al estado de derecho. La representación política aludida esta hoy representada por el kirchnerismo de la señora Cristina Kirchner, a quien los ansiosos de dar un repaso a los años ‘70 y la interminable lista de privilegiados; ven en ella la única voluntadd que puede elevar el presente, hasta alcanzar el idealismo del pasado.  La seguridad del ciudadano no existe, si no, ¿a quién recurrir? Todos los delitos soportados a diario cuentan con la complicidad de las autoridades que hacen la “vista gorda” ante los hechos consumados. ¡ESO SI! SE CUMPLE RELIGIOSAMENTE CON EL COMETIDO DE HACER UNA CASTA POLÍTICA ENORMEMENTE RICA E IMPUNE. Una impunidad que los hace personas peligrosas para la convivencia. Sabemos que el término “peligrosas” resulta exagerado y alarmante, pero, en realidad, algunos hechos de esta semana lo demuestran. Por un lado, el protagonismo estuvo a cargo de Luis D’Elía, un militante conocido por la cantidad de irregularidades hechas; desde romper una tranquera; pasando por la contramarcha a Juan C. Blumberg, (2006) que aprovechó para usarla” en provecho propio y del gobierno”; en el 2008, durante el paro agropecuario, D’Elía, irrumpió en la marcha con otras agrupaciones piqueteras y agredieron a los convocados, registrándose heridos, uno de ellos golpeado por el mismo D’Elía. Antes, en el 2004, junto a vecinos de La Boca ocuparon la Comisaría 24 del barrio; fueron acusados por daños a las instalaciones; pero, por extraño que parezca, a este buen hombre le cerraron el expediente. Está involucrado en el caso de la muerte d Nisman, por las escuchas del conflicto con Irán.  Lo dejaron en libertad, y en la Matanza, ante el séquito de seguidores, en actitud desafiante se cortó la tobillera y la arrojó al público. Por otro lado, fue noticia Juan Pablo Medina (El Pata) un gremialista de la UOCRA, preferido del kirchnerismo, famoso en La Plata por usufructo coimero de las obras de construcción a emprender. Su historia es una sucesión de hechos de violencia y “tiene a sus dos hijos procesados por la Justicia: Agustín por abuso de armas, y su hijastra Marianela por instigación a la violencia” (Tiempo Argentino). Indomable, hasta para los Moyano. Tal vez su ¿fama? comience en 2006, en ocasión del traslado de los restos de Juan Domingo Perón a la quinta de San Vicente. Allí su cruzaron a balazos los agremiados a la UOCRA, con los camioneros de Hugo Moyano; en pleno agasajo a la figura inconmensurable del creador de la CGT. Los muchachos son así. “El Pata”, estaba detenido y obtuvo la libertad bajo algunas condiciones que no cumplió, entonces, fieles al estilo pistolero que ennoblece al sindicato; amenazaron al juez y al fiscal de la causa de Medina a los tiros, para que deje en libertad a “su líder.” No fueron estos casos los únicos de los últimos días; pero, creemos que con lo citado alcanza.

¿Quedan dudas quienes protegen a esta calaña de dirigentes? ¿Al ciudadano común y, ante idénticas circunstancias, lo defenderán igual’

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Quisimos exponer la metodología que siguen usando los mismos personajes, famosos y recordados, de la vieja escuela fascista-dictatorial- subversiva por la que atravesamos gran parte del pueblo argentino de hoy.

                            ¿Vamos en camino de repetir la historia?                                      

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