Estela de Carlotto: “Me dolió que mi nieto no se pusiera Guido, pero lo respeté”

En las últimas horas se conocieron declaraciones de la Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo y su vinculo con el músico olavarriense.

“Puedo decir que nos conocemos más o menos. Me encontré con un hombre ya formado. Al principio lo vi entusiasmado, los primeros tiempos fueron de unidad. Viajamos por el mundo, conoció lugares que le abrieron las puertas a su música. Creo que se desconcertó porque vio que éramos muchos. Los Carlotto somos bochincheros y pesados, tengo otros 13 nietos, imaginate”, dice Estela de Carlotto sobre su nieto Ignacio.

En las últimas horas el diario Infobae dio a conocer declaraciones de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto sobre el vinculo que mantiene con su nieto, el olavarriense Ignacio Montoya Carlotto.

Las frases de la Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo se conocieron tras un reportaje del músico olavarriense a un medio mejicano.

“Mis hijos me critican que estoy pendiente de él, pero le rogué tanto a Dios… No me quería morir sin encontrarlo, lo busqué por el mundo, y ahora le pido que me deje vivir bastante para seguir conociéndolo. Si lo hubiera encontrado a sus cinco años, habría sido distinto”, dice en uno de los fragmentos de las declaraciones la Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

Al mismo tiempo Estela de Carlotto hace referencia a la situación judicial de los padres de crianza de Ignacio. Al respecto él había dicho: “Sería devastador que vayan presos.”

Al respecto Estela de Carlotto señala: “la justicia está actuando y no podemos detenerla. Fue caratulada como delitos de lesa humanidad y eso complica la situación. Entiendo que los que hicieron de padres adoptivos fueron víctimas de un patrón autoritario. Pero son responsables del robo de un bebé. Y deben pagar por ese delito. La ignorancia más el temor a perder el trabajo pienso que fueron determinantes para que se mantuviera el secreto. Ahora… me cuesta entenderlo. La gente de campo tiene códigos. Si viene un ternero con la marca de nacimiento de una hacienda vecina, ¿qué hace un peón? ¿Se lo carnea y se lo come? ¿O busca devolverlo a los dueños? Me cuesta pensar que no hayan buscado a los verdaderos padres. ¿De dónde venía ese bebé? Ésa es una pregunta naturalmente humana, es difícil pensar que no se la hayan hecho.”

En la misma entrevista que da a conocer Infobae, Estela lanza una serie de reproches a su nieto.

“Él ha tomado distancia de los organismos. Por supuesto me gustaría que estuviera más acá. Pero él está en su música, y si lo quiere así, lo respeto. Hace poco me llamó por teléfono. Decidió que esas personas —por Juana y Clemente— sean también los abuelos de Lola. Mi temor es que haya gente que le esté dando malos consejos. Por ejemplo, vos podés tener un psicólogo que en vez de hacerte bien, te haga mal”, dice en un tramo la Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

En su anecdotario agrega: “el año pasado en España un periodista quiso hacernos una entrevista y él se negó. Fue una puñalada. He leído cosas de él que me han molestado, como lo que escribió en su Facebook cuando se cumplieron cuatro años de que lo encontramos. No entiendo por qué escribe esas cosas.”

Mientras la entrevista avanza, Estela afirma: “Él está en otra etapa, más distante, pero no sin cariño. No es demostrativo, no te abraza, no te besuquea. Nunca me dijo: “Te quiero, abuela”. Trato que él sea feliz, no ser un impedimento de nada. Para mí, ellos no son sus padres adoptivos, son apropiadores. Para él son sus padres, que lo criaron bien y con amor. Entonces trato de que no sufra por cómo pienso. Me invita a su cumpleaños y voy sabiendo que ellos están en el mismo salón, pero no voy a tener ninguna conversación con esa gente porque hay algo que me trasciende y es el dolor. Es mi hija la que está ahí”.

Sobre la decisión de Ignacio, tras la restitución de su identidad, de no hacerse llamar Guido, Estela de Carlotto afirma: “me dolió mucho que no se haya puesto Guido como nombre, en su documento. Pero lo respeté, me llamó para comunicármelo. Me explicó que Guido estaba borrando a Ignacio y le respondí que su mamá quiso llamarlo Guido, como su abuelo. Contestó que yo podía llamarlo Guido cuando quisiera. Pero a partir de ahí no puedo decirle Guido. Como tampoco le puedo decir Ignacio, porque no sé de dónde salió ese nombre. Entonces le digo Pacho. Me enteré que así le habían puesto en el secundario sus amigos porque era pachorra y me dio ternura. Como es ahora, una personalidad lenta.”

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