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Estudiantes y docentes de Ingeniería reiniciaron actividad en laboratorios

Realizan actividades que quedaron pendientes el año pasado.


Tras un año completo de virtualidad, los laboratorios de la Facultad de Ingeniería de la UNICEN volvieron a recibir estudiantes y docentes con el objetivo de completar actividades que quedaron pendientes en la cursada 2020. Con un estricto protocolo sanitario y un marcado compromiso con los procesos de aprendizaje, una docena de materias avanzaron en el cierre de contenidos.


Tanto para estudiantes como para docentes, la vuelta a los laboratorios se vive con mucha alegría. El protocolo de ingreso al complejo universitario (habilitado únicamente para docentes, nodocentes y estudiantes que adeudan prácticas) contempla la firma de una declaración jurada de salud, un chequeo de temperatura en la entrada, el uso permanente de tapabocas y solución sanitizante.

Y si bien el listado de actividades prácticas de las materias de las carreras es mucho más amplio por la naturaleza tecnológica de la formación en Ingeniería, se hizo una selección de aquellos contenidos irremplazables en la virtualidad donde el Departamento de Ingeniería Química y Tecnología de los Alimentos tiene un protagonismo indiscutido. El inminente comienzo del año académico también jugó a la hora de repensar la recuperación de temas pendientes, ya que en unas semanas comienzan las cursadas del ciclo 2021.


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Mariana Laborde es docente de Análisis y Control de los Alimentos, y vive entusiasmada el encuentro con estudiantes. Precavida, está registrando con fotos y videos todos los pasos del proceso de enseñanza, por si se presenta la imposibilidad de seguir trabajando presencial. “El año pasado tuvimos que hacer una gran búsqueda de imágenes de archivo y en internet, para suplir de algún modo todo lo que trabajábamos en las aulas y laboratorios”, contó, y destacó que las mayores dificultades se encuentran en la trasmisión de contenidos prácticos, no tanto de los teóricos.


Si de contribuir al cuidado se trata, los laboratorios de la Facultad de Ingeniería están más equipados para hacerlo. En el caso de Química y Tecnología de los Alimentos, los elementos de protección para boca, nariz y ojos son de uso regular. Además, las amplias mesadas favorecen el distanciamiento y al trabajar con sustancias, los sistemas de ventilación y extractores forman parte de la infraestructura de uso cotidiano. A todo esto ahora se suma el cuidado personal de permanecer en las instalaciones con la cara cubierta y utilizar las unidades de desinfección dispuestas por el complejo, tanto para manos como para calzado.


El laboratorio de Química General, por su parte, utilizó el contexto y trabajó con los y las estudiantes en la confección de solución sanitizante que luego se llevaron a sus casas, poniendo en práctica todo lo aprendido. Eso si: para que la mayor cantidad de materias pudieran concluir sus actividades, con los tiempos de desinfección de espacios necesarios y antes que comience un nuevo ciclo, se reformularon contenidos para poder dictarlos de forma intensiva. “Seleccionamos los más representativos. En el caso de Química Biológica, por ejemplo, debimos concentrar todo en cuatro días”, señaló la docente Micaela Magariño.


Hay un entusiasmo compartido tanto de docentes que pudieron retomar la enseñanza presencial por unos días, como de estudiantes que finalmente pueden dar un cierre a las materias. “Si bien se podían anotar de forma condicional a las que le siguen en el plan de estudios, está bueno cerrar la materia para dedicarse de lleno a lo nuevo”, explicó el docente Guillermo Manrique.


Trabajar con grupos pequeños de estudiantes también ayuda. En el caso de Física III, donde se dividieron las experiencias en grupos de tres personas, “los estudiantes querían seguir experimentando, aún después de cuatro horas de trabajo con las lámparas de Stefan y el galvanómetro”, contó Yesica Inorreta. En su caso, como fue su primera experiencia en la cátedra pudo conocer características personales como la complexión física o el largo del pelo a estudiantes que sólo conocía por la mediación de una pantalla. “Para mi fue un desafío acompañarlos en la virtualidad, por eso creo que el encuentro es importante. Crear un vínculo para que aprendan lo que queremos enseñar y poder acercarnos de esta manera es algo que valoramos muchísimo”, sostuvo.


La estudiante Antonela Capittini también valoró el encuentro en los laboratorios de Física. “Fue una jornada muy entretenida, se extrañaba mucho volver, pisar la Facultad. Es extraño verla desolada pero nos sentimos muy cómodos, había solución sanitizante por todos lados, y al entrar nos tomaron la temperatura” resaltó.


Los relatos de la experiencia tienen al vínculo personal como común denominador, y la importancia de seguir tomando recaudos para que cada vez sean más las posibilidades de retomar actividades presenciales, en la medida de lo posible.

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