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Haciendo ciencia desde Olavarría a Europa

Experiencia internacional, recuerdos de la FACSO, acercamientos a la investigación y proyectos futuros son algunas de las nociones que recupera la antropóloga social Ana Pía Recavarren desde Italia.


Camila Ale – Agencia Comunica

“Hoy puedo dar cuenta de lo necesario que es involucrarse como estudiantes en proyectos de extensión o investigación ya que vamos aprendiendo en el hacer y eso nos acerca a nuestras profesiones” asegura Ana Pía Recavarren, una joven antropóloga social olavarriense. Con sus 25 años se encuentra realizando un máster, para seguir perfeccionándose y demostrando sus saberes en tres países de Europa: Francia, Portugal e Italia. La investigadora no solo representa a Argentina sino también a la Facultad de Ciencias Sociales y al Grupo de Investigación de Antropología y Arqueología Industrial (GIAAI).

Es la primera vez que vive sola y a miles de kilómetros de su familia, por eso para ella es un gran desafío: atravesó meses de confinamiento en soledad, cumple con sus horas de clases virtuales y de estudio especializado. También experimentó un «choque cultural» ( intercambio de lenguas y culturas) y recuerda que en un principio «las barreras idiomáticas eran muchas». Sin embargo las universidades organizadoras del Máster brindan herramientas para la vida cotidiana y pudo sortear esos obstáculos.

Aventurera, agradecida, humilde, curiosa, amante de los paseos en bicicleta y de la lectura feminista, y por supuesto apasionada de la antropología, Ana Pía Recavarren vivirá esta experiencia en Europa por el lapso de dos años hasta completar sus estudios. Aunque sea una gran vivencia para la científica “esta propuesta llegó de manera repentina y cuando quise darme cuenta ya estaba acá” en octubre del 2020. La experiencia internacional es positiva ya que “estoy super contenta, es lindo poder estar acá, de alguna manera siento que estoy dando a conocer la Facultad y al Grupo».

El estudio al que ella aplicó es el Máster Techniques, Patrimoine, Territoires de l’Industrie, enmarcado en Erasmus Mundus, un programa que tiene como objetivo mejorar la calidad en la educación superior a través de becas, es interdisciplinario porque reúne muchas carreras como historiadora, arquitectura, geografía y está destinado a estudiantes de todas partes del mundo. En esta promoción, que es la número 14, hay tres mujeres argentinas y el año pasado fue la primera vez que universitarios representaron a nuestro país.

Su tema particular es analizar la relación entre procesos de patrimonialización, identidad e inmigración (específicamente italiana) en la localidad de Sierras Bayas. “Lo que trato de indagar es si hay una cuestión identitaria y de recuperar la memoria de los inmigrantes” explica la antropóloga y agrega que “siempre he trabajado con la noción de identidad, qué recuperan los grupos sociales, cómo se definen”.

En el caso de la Calera 1888 (antigua fábrica de cal ubicada en Sierras Bayas, hoy un sitio histórico recuperado), durante los últimos años antes que deje de funcionar fue administrada por las mujeres de la familia Yañez. “En el año 2008 le fue cedida a Cecilia Alves para su proyecto que funciona con distintas actividades culturales y educativas. El objetivo también es conocer qué rol tiene la universidad pública en este proceso de patrimonialización” contextualiza y agrega que “es muy importante ya que Cecilia Alves, la persona que promueve la puesta en valor de este lugar tiene estrecha relación con la facultad y con otros organismos, y además es mujer”.

Ana Pía Recavarren, científica local, junto a compañeras y compañeros del Máster en la ciudad de Venecia, Italia.

En este contexto de pandemia tuvo que “ reinventar mi metodología, pero por suerte un montón de gente me habló, se ofreció para hacer entrevistas por zoom o comenzaron a escanear y sacarle fotos a documentos históricos, fotos o libros que no estaban en formato digital” y resalta sorprendida Ana Pía que “es difícil acceder a testimonios o documentos físicos y, a pesar de ello, recibí respuestas de la comunidad de Sierras Bayas”.

Entre confinamiento, cursadas virtuales, a veces soledad, también le dedica tiempo a las actividades que le gustan. Ana Pía toma clases de yoga, siempre que puede pasea en bicileta por la ciudad de Padua, Italia, y en su tiempo libre continua con la lectura feminista. Recibe “mucha ayuda” más allá de la beca porque vive en residencias universitarias, donde comparte piso con una compañera argentina. Todo lo que hace es de manera virtual.

Las universidades han tenido que modificarse y adaptarse. Sin embargo, como tienen recursos “brindan muchas herramientas como modem de wifi inalambricos para poder estudiar de la mejor manera” describe la investigadora olavarriense.

“La distancia se hace difícil, hoy estoy mejor porque tengo compañía pero los primeros meses fueron difíciles en Francia” analiza de manera retrospectiva Ana Pía, quien estuvo confinada, y era la primera vez que vivía sola.” Me encontré realmente sola, extraño a mi familia pero no hay demasiado tiempo para pensar”. Hoy le gusta vivir en Italia porque “tiene buen trato con la gente, siento que somos parecidos a los italianos”. Para la investigadora olavarriense “a veces sentirse así es parte de la experiencia , es aprender a vivir diferente y crecer en todos los sentidos, abrirse a otras culturas, creencias religiosas, idiomas o prácticas” pero luego de un tiempo y de aprender lenguas “me puedo comunicar un montón y dejé de sentirme tan sola”.

Primeros acercamientos a la Universidad y la ciencia

«Me gustaba mucho la idea que tenía de la antropología o de los movimientos sociales y cómo estudié en ENAPE, me di cuenta que tenía esa oferta académica enfrente » introduce Ana Pía, quien al igual que otras científicas su primer acercamiento a la profesión es en la educación secundaria. Culminó sus estudios y sólo sabía que quería estudiar en Unicen, por lo que en el 2014 comenzó la vida universitaria. “El trayecto fue muy atípico porque cursé materias con gente más grande, además estuve en una agrupación política de la Facultad y eso me ayudó a conocer más personas. Desde ese momento conocí lo que pasaba más allá de los estudiantes y las aulas, cómo por ejemplo en los boxes”, relata la investigadora.

La investigadora olavarriense en La Sorbonne de Paris.

“Al poco tiempo conseguí una beca de extensión y fue cuando decidí formarme en el camino de la investigación” reconoce Ana Pía, y agradece “a la universidad pública y a la FACSO porque todo lo que aprendí o logré fue porque estaba ahí, había recursos y gente dispuesta a ayudarte”. A pesar de los “años hermosos que viví en la Universidad, años de puro aprendizaje, una no es consciente de todo lo que hiciste en el momento, de dónde viene. La Facultad es un lugar muy humano” , aprecia la investigadora. Sí es consciente de lo que significa su carrera en su vida: “es rica, de lo que queramos investigar la antropología siempre va a tener algo para decir”.

En cuanto a su futuro, no descarta la posibilidad de quedarse a seguir perfeccionándose del otro lado del mundo “porque hay más especializaciones en el campo patrimonial industrial, mucha investigación y financiamiento” aclara. En septiembre se mudará a Portugal para seguir con los estudios, piensa en viajar y hacer un voluntariado en una ONG para “acercarme a lo que pasa y hacer algo que se relacione con la antropología”. A la par se encuentra inscripta en el doctorado de la UBA, todavía no sabe donde doctorarse, mientras tanto asiste a congresos virtuales , sigue formándose “qué es lo más importante” y desde Europa sigue vinculada y trabajando para su grupo de investigación.

La antropóloga social Ana Pía Recavarren en el anfiteatro romano Arena di Verona, ubicado en la ciudad de Verona, Italia.

La joven amante de la antropología, ha tenido un trayecto muy dinámico en la Facultad de Ciencias Sociales, “siempre probé actividades nuevas y aprendí muchas cosas sin darme cuenta” reflexiona y aconseja que «involucrándonos como estudiantes en proyectos vamos aprendiendo en el hacer y adquiriendo conocimientos para el futuro «.

“Una no es consciente de todo lo que hiciste en el momento, de dónde viene. Gracias a la universidad pública y a la FACSO aprendí y logré cosas increíbles de puro aprendizaje” concluye la investigadora. Por último, recuerda su tema de investigación y el rol protagónico de las mujeres en la universidad y en la sociedad. Celebra esta ciencia “plagada de mujeres” que “nos estamos empezando a mostrar. Aunque siempre estuvimos, ahora nos ven”. (Agencia Comunica – Facso)

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