La columna delaltillo | Clarice Lispector: “Ni siendo mediocre se llega a no caer en los demás”

¿Dónde va a parar un libro cuando lo terminamos de leer? Su contenido intangible vuelve a despertar la conciencia de su autor? El escritor Guillermo Del Zotto propone una reseña con entrevista. Una mirada de la obra leída junto con la imaginaria presencia de quién la escribió. Sin desconocer que, como dice Italo Calvino, “ningún libro que hable de un libro dice mas que el libro en cuestión”.


-Clarice, ¿sabe usted que googleando su apellido y el título de esta novela (“La araña” o “La lámpara”) la frase suya que mas se repite es “un libro triste que me dio un placer enorme escribir”?

-Me da igual. Se trata de mi segunda novela, que tiene todo el sabor de los experimentos de la época. Digo esto en el sentido de la pelea de por entonces: forma-fondo. O de esa falacia llamada vanguardia que muchos buscaban haciendo lo opuesto a lo que se imponía, de forma tan simple que se parecía a lo rastrero de la moda. Mire, de “La araña” le puedo decir que hasta el título fue denostado por mis amigos. Y por eso mismo me gustó a mí: por simple y feo. No se olvide que araña también es lámpara.

Volviendo a su inquietud de la frase que cita, ¿qué culpa tengo yo de que alguno crea en una antinomia entre “triste” y “placer”…

-“La araña” describe a una familia rural de la década del cuarenta sobre un telón de fondo que es un Brasil apenas insinuado desde lo social. La primera voz de la novela es Virginia, personaje al que es imposible negarle características de su alter ego…

-No creo escribir perfiles psicológicos sino percepciones, hechos. Será su interpretación… De todos modos siempre somos nuestros personajes. Escribir, de algún modo, es bendecir una vida que no fue bendecida.

-Virginia y su hermano Daniel. La muerte. El destierro. La constante insinuación del incesto como si fuese la de un amor no correspondido. La culpa de no haber sido lo que uno fue… ¿Cómo logra transmitir todo eso sin usar las claves de una novela? Parece hecho a pura poesía…

-Bueno… Tendríamos que volver al debate de la pregunta donde hablo sobre vanguardia. Tenga en cuenta que usted me pregunta esto cuando ya existe google. Yo escribía en otra época. De todos modos si llegamos hasta acá es porque “La araña” sobrevivió..

Es una novela que escribí en un año. Empezó en Río de Janeiro en 1943 y terminó en Nápoles en 1944. Para hacerla y sobre todo para titularla releí las cartas de Katherine Mansfield. Y a Proust a quien le descubrí, como le conté a mi amigo Lúcio Cardoso, una frase idéntica a una de mi novela. La expresión no es gran cosa pero ni siendo mediocre se llega a no caer en los demás.

-Gracias Clarice Lispector.

Sin mas preguntas, algunas de las frases de “La araña”. El lector sabrá juzgarlas de mediocres. O no.

-“Le parecía que debía morir como una respuesta”.

-“Sin saber por qué, había sido dado finalmente el permiso para entristecerse”.

-“Tenía tantos deseos de vivir que se había vuelto supersticiosa”.


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