La FIO inauguró un Laboratorio de Servicios Químicos y Ambientales.

La ciencia al servicio del ambiente


Saber con precisión si un curso de agua tiene arsénico, si el aire de una zona está contaminado, cómo está compuesto un alimento de consumo humano, o el impacto del uso de agroquímicos, son algunos de los muchos estudios de gran relevancia para la calidad de vida que ahora se podrán hacer en Olavarría, y que tiene impacto en toda la zona.

A partir de un convenio de colaboración entre la Facultad de Ingeniería de la UNICEN y el Municipio de Olavarría, quedó hoy formalmente inaugurado el Laboratorio de Servicios Químicos y Ambientales, un centro científico de alta calidad que pondrá de manifiesto el impacto de una gran cantidad de actividades sobre la población y sobre el planeta. Se espera que el análisis y el monitoreo científico sea la base de las decisiones públicas para lograr un progreso sustentable.

El Laboratorio fue instalado en el Departamento de Ingeniería Química y Tecnología de los Alimentos, hasta donde llegaron autoridades universitarias, funcionarios del poder ejecutivo, legisladores, representantes industriales, de la sociedad, así como la comunidad científica involucrada en estos temas.


Fue el decano de la FIO Marcelo Spina quien recibió al vicerrector de la UNICEN, Marcelo Aba, al Secretario General Guillermo Corres, y al subsecretario de Vinculación y Transferencia, José Rodríguez Silveira. Participaron además autoridades, docentes y alumnos de las tres unidades académicas de Olavarría.

 

Por el municipio participaron el Secretario de Desarrollo Humano y Calidad de Vida, Diego Robbiani; la Directora de Desarrollo Sustentable, Emilia Díaz; y por la Secretaría de Desarrollo Económico, Nora Quiroga. Asistió asimismo el concejal Eduardo Rodríguez, la presidenta del Centro Industrial de Olavarría, Marcela Lagleyze, y demás representantes de entidades intermedias.

 

El primero en hablar fue Spina, quien destacó las potencialidades de un Estado relacionado con la Universidad y con la producción, donde “el cambio social va a ser posible con esa articulación”. Destacó que “la inauguración de este laboratorio pone de relieve lo que está pasando: un Estado que ha confiado un equipamiento que no solo tiene un altísimo costo económico, sino una altísima potencialidad de brindar servicios tecnológicos”.

 


El Laboratorio se complementa con una serie de equipos ya instalados en la Sala de Cromatografía y permitirán ampliar la capacidad de hacer una gran variedad de servicios.

 

“Hay una línea que queremos trazar, que tiene que ver con lo ambiental”, subrayó el decano de la FIO. “Este equipamiento está al servicio de una sociedad que ve los efectos del cambio climático y las cuestiones ambientales. El hecho de que esté en una universidad, que puede hacer informes y monitoreos para mostrar a la sociedad las variables del entorno ambiental, es la definición más trascendental sobre este laboratorio”, amplió.

 

En esa línea, sintetizó: “hemos heredado un mejor ambiente del que dejamos generación tras generación, por eso este es un proyecto colectivo. Junto a la pobreza, un proyecto ambiental es lo que debemos afrontar junto a la sociedad. La ciencia está a favor de las necesidades humanas, y esto es lo que pretendemos visibilizar hoy”, cerró.

 

A su turno, el vicerrector Aba admitió que “es un día de alegría cuando la Universidad amplía espacios, capacidades, que permitan una mayor generación de conocimiento, y la prestación de servicios”. En línea con el decano, dijo que “le estamos haciendo mal al planeta, y no solo tenemos que cambiar modelos sino empezar a remediar lo hecho, y este laboratorio es fundamental para nuestra región”.

 

Técnicamente

Fue el Secretario de Extensión, Vinculación y Transferencia de la FIO, doctor Gastón Barreto, quien explicó detalles y alcances del flamante laboratorio. Él es parte de un equipo de especialistas que se debieron capacitar para el manejo de estos nuevos equipos de última generación.

 

A los dos cromatógrafos que ya tenía Ingeniería, ahora se sumaron otros dos, con los que se puede determinar compuestos orgánicos volátiles, vinculados por ejemplo a la industria agrícola, de alimentos, hidrocarburos, y otras áreas. Estos tienen la capacidad de automatizar los análisis con un sistema de autosampler, un muestreador automático que permite preparar 162 muestras y “dejar que el equipo se encargue”.

Por otro lado, en el laboratorio se podrán implementar nuevas técnicas espectroscópicas, a partir de un equipo de absorción atómica que permite determinar metales en el suelo, el aire, y en distintos minerales, en alimentos. Entre ellos zinc, cadmio, arsénico, hierro, cobre, estaño, manganeso.

Con todo, el equipamiento instalado en la Facultad de Ingeniería, ahora es una etapa de optimización de las técnicas de estudio. Olavarría ya puede decir que cuenta con un laboratorio único en la región capaz de ofrecer certezas experimentales, que deriven en las mejores decisiones públicas, enfocadas en un verdadero desarrollo sustentable.

 

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