Laura Masson: “El feminismo llegó para cambiar la mirada sobre el mundo y eso es revolucionario”

La doctora en antropología Laura Masson está al frente de la Dirección de Políticas de Género del Ministerio de Defensa de la Nación.


Fernanda Alvarez – Agencia Comunica

Ser feminista hoy y hace 20 años, claramente no es lo mismo. Laura Masson es doctora en antropología social, investigadora, docente, especialista en género, feminismos y participación social y políticas de las mujeres y desde hace un mes funcionaria del gobierno nacional. Encabeza la Dirección de Políticas de Género dependiente del Ministerio de Defensa de la Nación y desde ese lugar adonde trabaja desde hace 7 años seguirá buscando mayor inserción de mujeres en las fuerzas y, sobre todo, el reconocimiento de sus derechos. ¿Tarea sencilla? Para nada, pero tampoco imposible.

Tal es así que resulta un desafío pensar en feminismos (con la horizontalidad y las asambleas como moneda corriente) en las tres fuerzas como el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea donde la jerarquía es una de sus cuestiones identitarias y la masculinidad ha caracterizado históricamente a sus integrantes. La Dra. Masson -de Colonia San Miguel, graduada de la Facultad de Ciencias Sociales y quien ha coordinado el Programa de Estudios Permanente de la Mujer- , ha realizado investigaciones sobre la inserción de mujeres en las fuerzas armadas, lo que le permite contar con un diagnóstico de la situación en la Argentina.
En una entrevista con Agencia Comunica, la funcionaria nacional habló de los nuevos feminismos, de la historia del movimiento, de la Argentina como faro para otras naciones y de la importancia de generar políticas públicas, hoy en el lugar donde le toca desempeñarse profesionalmente.

-¿Por qué en este momento histórico se instalan y potencian los movimientos feministas en la Argentina? Porque no son nuevos pero sí son masivos…
Hace muchos años que vengo investigando sobre el tema y de hecho mi tesis de doctorado se convirtió en el libro “Feministas en todas partes”. Hoy es gratificante saber que efectivamente las hay. Mi libro es de 2007 y esto estalla en 2015. Y no es que haya alguna cuestión en el mundo sino que esto sucede en la Argentina. Hace un tiempo estuve en Francia en un congreso feminista y si bien ellos tienen el aborto desde hace muchos años, me quedé impresionada de la quietud de Europa en este aspecto. Hay una tendencia a pensar a Europa como más más avanzado y sin embargo hay comportamiento que permanecen muy conservadores. Creo que América Latina está con una ebullición y compromiso que no tienen esos países europeos. El movimiento es latinoamericano y Argentina con Ni una menos es un faro. Me lo han dicho otros colegas de otros lugares del mundo, Argentina es mirada con atención.
-Cómo caracterizarías al movimiento feminista?
Mis gran apuesta en términos de investigación fue mirar al feminismo como una forma de hacer política. El movimiento feminista es un espacio social heterogéneo. Las feministas empiezan a diseminarse por todas partes, no están agrupadas bajo una forma de organización consensuada ni jerárquica sino que hay referencia comunes del movimiento pero están en diferentes lugares. Yo identifico en ese momento a cuatro espacios, cuatro formas de identificación que son: las feministas académicas, las autónomas, la de los partidos y las de las Ong o el Estado.
Esto se vio muy bien cuando fue el debate de la legalización del aborto, donde tenías la calle por un lado, las Ong haciendo lobby, las académicas dando argumentos y las políticas dentro del congreso. Fue una articulación increíble y esto tiene el feminismo.
Hubo mucho trabajo no visible. Los encuentros nacionales de mujeres, la militancia joven que favoreció el Kirchnerismo y tomaron causas de género también influyó, así los partidos de izquierda que están en los encuentros desde hace tiempo. Yo te diría que hoy ser feminista aparece casi como una moda. Cuando yo estudié no era moda ni simpático.
-Era revolucionario
-Si, y era ser una persona que de alguna manera era menospreciada, acusada. Decirse feminista era toda una apuesta, y corrías el riesgo de descrédito social para sostener una causa.
-Hoy, afortunadamente y más allá de algunas modas, hay mas conciencia. ¿En qué medida influyeron los femicidios en la lucha por defender y adueñarnos nuestros cuerpos, que también se evidencia en el tema del pedido de despenalización del aborto?.
El tema del cuerpo viene desde hace mucho tiempo. ¿Quién decide sobre la reproducción? El Estado, la iglesia y los hombre que representan estas instituciones. Hoy pedimos información sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir.
El tema de la defensa del cuerpo viene desde hace mucho pero es muy difícil decir si ahora hay más femicidios o si son más visibles porque no tenemos estadísticas para comparar.
Creo que sí influyó porque de hecho el “Ni Una Menos” surge como forma de protesta por la violencia contra las mujeres. Eso aglutinó mujeres tras una causa y lo interesante es que en esa primera marcha de 2015 había muchas adolescentes. La gran novedad ahora es que estamos ante un feminismo joven, una militancia muy distinta a la mía, en ese momento había muchos debates, ahora es todo más festivo, más joven y no tan ligado a la formación académica.

-Creés que sigue existiendo cierto menosprecio al feminismo? Hay quienes dicen ´soy feminista pero no extrema. Vos sos feminista radical?´ Como si fuera necesario que haya un límite también a eso. ¿Persiste esta mirada social descalificadora?
Es como si en algunos sectores se pudiera hablar de género pero no de feminismo. Ha disminuido esa mirada descaificadora: antes en el mundo académico existian mujeres que decían que investigaban género pero aclaraban que no eran femnistas y hoy esto no es asi. El feminismo llegó para cambiar la mirada sobre el mundo, una mirada que estaba centrada en el punto de vista masculino. Al momento en que comence el trabajo de tesis de doctorado el tema de feminismo no se consideraba legistimo porque eran pocas, de clase media y parecíamos odiar a los hombres. Lo que hace el feminismo es volver legítimo el punto de vista de las mujeres, eso es cambiar el orden de dominación y eso es hoy lo revolucionario.

En la función pública

La Dra. Laura Masson llega al cargo después de haber sido parte del Consejo de Políticas de Género que se creó cuando la Ministra de Defensa era Nilda Garré. Pero además, su alta formación en el tema la sitúa hoy en ese espacio desde donde es posible generar cambios. “ Es una gran responsabilidad pero lo tomo con tranquilidad porque es un tema que investigo desde hace mucho tiempo. Y me parece una oportunidad porque el Ministro Rossi acopañó con mucho compromiso las políticas de género y las seguirá profundizando. Tenemos un gran desafío dentro de la Dirección de Políticas de Género, que forma parte de la Dirección Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario.
-Desde tu Dirección se trabajó y se continuarán abiendo las puertas de las fuerzas armadas para que ingresen mujeres?

Nosotros trabajamos para ampliar y garantizar derechos, de las muejres y de otros integrantes de las fuerzas Especificamente en el caso de las mujeres vamos a continuar trabajando como hasta ahora pero haremos especial hincapie en monitorear las carreras de las mujeres de Cuerpo Comando que han sido las ultimas en ingresar. Y como ha dicho el Ministro Rossi, prestaremos especial atención a la prevención de la violencia contras las mujeres. Actualmente las mujeres pueden ocupar todos los espacios, aunque las mujeres del Cuerpo Comando aún no han llegado a las más altas jerarquías, porque su incorporación es reciente.
La primera incorporación fue a principios de la década del 80 en el Cuerpo Profesional y como Suboficiales. La segunda etapa fue cuando se permitió el ingreso de mujeres al Colegio Militar de la Nación (1997), la Escuela Naval (2002) y la Escuela de Aviación (2001).El último hito fue la apertura de las armas de Caballería e infantería del Ejército, que habían permanecido cerradas hasta el año 2012.También tuvo la Argentina la primer submarinistas de la Armada, Eliana Krawczyk, una de las tripulantes del Ara San Juan. Entonces tenemos hoy en el Ministerio estas mujeres que van a empezar a ocupar cargos de jerarquía y cargos de conducción, estamos en medio de la transformación.
-Sentis que ahor sí hay margen para que el proyecto de despenalización del aborto se convierta en ley?
Si, creo que si. Muchas de las mujeres que abortan son madres de otros hijos que quedan huérfanos. ¿Cuál es el sentido de castigar con amenaza de encarcelarlas? Cuando una mujer deciden interrumpir es porque también decide que pueden cuidar a los que tiene y no más. Además, la inexistencia de la ley no frena la práctica

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