Libros | La llegada del invierno


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Sudamericana acaba de publicar el ensayo de Martín Zariello “1988. El fin de la ilusión”. Zariello concibe al año que le da título a su ensayo como un momento muy particular de la historia reciente de nuestro país. El año 88 es, para el autor, el momento en que concluye lo que habitualmente se conoce como la “primavera alfonsinista”. El éxtasis que produjo el retorno a la democracia en el 83 y la debacle de los militares, la ilusión de una nueva etapa para los argentinos basada en la convicción de que ―como afirmaba Alfonsín en campaña― “con la democracia se come, se cura y se educa”, se derrumbaron definitivamente ese año a partir de las nuevas presiones por parte de las fuerzas armadas, una disparada inflacionaria que se volvería incontrolable y un aumento en la tensión social originada en permanentes reclamos sindicales.

El particular enfoque del autor se basa en que ―sin dejar de lado la coyuntura política de la Argentina durante aquel año 88―, los acontecimientos se presentan desde la perspectiva de ciertos hechos puntuales, como por ejemplo las muertes de Alicia Muñiz y Alberto Olmedo o los avatares de ciertas bandas de rock, en ascenso algunas, en franca decadencia otras.

El fin de la ilusión no sólo se manifiesta en el plano político. La sociedad argentina, en su conjunto, parece ese año dar vuelta una página y abrirse a nuevas concepciones existenciales. Monzón deja de ser el súper macho para convertirse en el desencadenante de una lucha contra la violencia de género que aún sigue vigente, la fiesta de aquella primavera se termina aún para el símbolo de la noche y la frivolidad del verano marplatense que baila sus pasos suicidas en la baranda de un balcón con vista al mar. El viejo movimiento rockero, en el que deslumbraban las figuras de Charly García y el flaco Spinetta como símbolos del hippismo adolescente e improvisado es copado por bandas de carácter más profesional como Soda Stereo o Virus. Mueren ese año Miguel Abuelo y Federico Moura, los Redondos asoman, amagan, apenas se insinúan. Los Fabulosos Cadillac gritan su prepotencia y pelean contra todos, se ofrecen como alternativa.

Zariello proviene del mundo del periodismo del rock, su blog “Il Corvino”, fue por años uno de los más visitados por los jóvenes de nuestro país. Por ello no es casual que se sienta cómodo analizando la realidad social de aquel año 88 desde la perspectiva de las bandas que pujaban por un lugar en el altar de la popularidad. Traza un paralelo. “La resaca de los 80” se manifiesta no sólo en aquellos que habían visto decaer a la dictadura y después se enceguecieron con las perspectivas que ofrecía la democracia y ahora no sabían cómo hacer para abandonar el barco decorosamente, sino también, en aquellas bandas que se habían favorecido con el auge del rock en español fruto de la guerra y que ahora, tanto en su discurso como en su estética musical, quedaban completamente desencajados entre los nuevos jóvenes.

Zariello pinta con originalidad y con gran acierto la debacle de Luca Prodan, el final precipitado de Miguel Abuelo y de Federico Moura, la inmolación de Charly García y, al mismo tiempo, el surgimiento de una nueva era en la que Soda Stereo llevaría al rock nacional fuera de los límites de la Argentina.

“1988. El fin de la ilusión” provoca nostalgias en aquellos que vivimos aquel tiempo durante nuestros años de juventud y que, de alguna manera, nos sentimos protagonistas de esa época. Ayuda a entender mejor cómo pudimos terminar en ese invierno gélido y fatal de los años 90 que sucedió a la primavera de Alfonsín. Para los más jóvenes, incluso para el propio Zariello (que apenas tenía 4 años en el 88), la revisión de aquella época resulta imprescindible, una manera desacartonada y amena de revisar el pasado para, como decían los profes de Historia, entender mejor el presente.

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