María Madre de Dios y Mediadora de Gracias

Escribe: Horacio Robirosa, Voluntario de la Inmaculada Padre Kolbe – Olavarría .


Horacio Robirosa (*)

Entre los títulos atribuidos a María en el culto de la Iglesia, la Constitución Dogmática sobre la Iglesia, Lumen Gentium, recuerda el de «Mediadora», confirmando el valor de la verdad que expresa.

Se tuvo cuidado de no vincularlo a ninguna teología de la mediación, sino sólo de enumerarlo entre los demás títulos que se le reconocían a María.Por lo demás, el texto conciliar ya refiere el contenido del título de «Mediadora» cuando afirma que María «continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna».

Recordamos en la encíclica “Madre del Redentor” (Redemptoris Mater): «la mediación de María está íntimamente unida a su maternidad y posee un carácter específicamente materno que la distingue del de las demás criaturas».

El mismo Concilio afirma que María «es nuestra madre en el orden de la gracia». Este título aclara que la Virgen coopera con Cristo en el renacimiento espiritual de la humanidad.

La mediación materna de María no hace sombra a la única y perfecta mediación de Cristo.El Concilio afirmaque «la misión maternal de María para con los hombres de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia». No tiene su origen en ninguna necesidad objetiva, sino en que Dios lo quiso así.

De Cristo deriva el valor de la mediación de María, y, por consiguiente, el influjo saludable de la santísima Virgen «favorece, y de ninguna manera impide, la unión inmediata de los creyentes con Cristo». Al contrario, recomienda a los fieles que acudan a María «para que, apoyados en su protección maternal, se unan más íntimamente al Mediador y Salvador».

Al proclamar a Cristo único Mediador, el texto de la carta de san Pablo a Timoteo excluye cualquier otra mediación paralela, pero no una mediación subordinada. El autor recomienda «que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres». Y éstas ¿no son, acaso, una forma de mediación?el Apóstol tiende a excluir sólo cualquier mediación autónoma o en competencia, pero no otras formas compatibles con el valor infinito de la obra del Salvador.

¿Qué es, en verdad, la mediación materna de María sino un don del Padre a la humanidad? Por eso, el Concilio concluye: «La Iglesia no duda en atribuir a María esta misión subordinada, la experimenta sin cesar y la recomienda al corazón de sus fieles».

María realiza su acción materna en continua dependencia de la mediación de Cristo y de Él recibe todo lo que su corazón quiere dar a los hombres.Y la Iglesia, en su peregrinación terrena, experimenta «continuamente» la eficacia de su acción. Con  esta  Fiesta mariana  comenzamos  el mes de María, que  culminará con la celebración de la   Solemnidad  de  la  Inmaculada  Concepción, el  8  de diciembre.

Fuente: Catequesis de Juan Pablo II (1-X-97)

(*) Voluntario de la Inmaculada Padre Kolbe – Olavarría –  [email protected]

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