Netflix: En “The Crown” temporada 3 la vida es más dolorosa que la muerte

Fuente: El Comercio / Reseña: Alfonso Rivadeneyra García

“The Crown” casi no hace uso del cliffhanger. De hecho, es una serie anticlimática al tener una monarquía en tiempos de paz, donde las respuestas ingeniosas están en segundo plano cuando los que tienen el poder buscan el beneficio de la comunidad y no el propio. Pero esto no significa que la historia sea aburrida. Nada más distinto a ello.

Creada por Peter Morgan, en su tercera temporada “The Crown” es un examen a las consecuencias de los desastres, donde los poderosos tienen el trabajo de encontrar soluciones. Los momentos de sorpresa, de violencia narrativa, están para reforzar lo inevitable de las crisis; nunca para dar luz al futuro de los personajes. Cuando entras al Palacio de Buckingham, tienes que dejar la esperanza en la puerta.

Con un elenco renovado para personajes ya conocidos, la reina Isabel II (Olivia Colman) se enfrenta desde el primer episodio a la realidad de envejecer, así como a la muerte de personas que resultaron fundamentales en su vida. En cada capítulo, donde persiste el tema general de la serie (una monarquía que debe mantenerse ceñida a tradiciones en conflicto con la modernidad), difícilmente hay felicidad para la familia real.

Por ejemplo, al príncipe Carlos (Josh O’Connor), quien a pesar de ser el futuro de la casa, no es tomado en cuenta por su propia madre. El duque Felipe (Tobias Menzies), en plena crisis de los cincuenta años, ya no encuentra placer en su día a día; y Margarita (Helena Bonham Carter), la hermana menor de Isabel, solo quiere ser feliz aunque esto signifique pasar por alto el protocolo de la Corona.

Por medio de Helena Bonham Carter, la princesa Margarita pasa de ser uno de los mejores personajes de la serie a convertirse en el mejor de todos; esto por su humanidad, impredecibilidad y, sobre todo, deseos de ser dueña de su destino; lo cual enfatiza su tragedia. Todo en marco del tema general de la temporada: envejecer (un episodio a inicios de la temporada le asegura llevarse el Emmy a Carter).

“The Crown” sabe que la edad cambia a las personas, posiblemente hasta les da sabiduría; pero la serie también entiende que en el fondo todos siguen siendo los mismos de siempre. Eso ocurre con Margarita, pero también con Felipe; los cuales se sienten merecedores de más pero deben contentarse con ser los eternos segundones por detrás de Isabel, la reina ‘Lilibeth’, que es además el personaje que menos ha cambiado.

Pero aún así la edad otorga perspectiva a los personajes. No para que dejen de cometer errores, pero sí para que enfrenten sus propios defectos; trátese de la respuesta de la Corona a una emergencia humanitaria o enterrar un documental que muestra a la familia real como gente normal. Porque reconocer las faltas no significa dejar de cuidar las formas, que en una institución desfasada como la Corona Británica lo son todo.

Así como los personajes no cambian en el fondo, la Corona tampoco lo hace. La historia se repite con ‘Lilibeth’, quien antepone el bienestar del reino al de su propia familia, lo cual pone en aprietos a su hijo Carlos y a su hermana, Margarita; quienes terminan en posiciones muy similares a las que se vivieron décadas atrás, siempre por asuntos del corazón.

Mostrar la opulencia en ficción puede ser complicado, esto al alienar tanto a sus personajes que terminan por ser distintos del espectador. Aún así, cada personaje de esta serie es al final del día un ser humano con las mismas necesidades y deseos que cualquiera.

Pero la Corona está más allá de ambiciones y anhelos. La Corona es atenerse al peso del legado y actuar en consecuencia a ello, aunque el mundo proponga una opción distinta. Sopesar la modernidad sin alejarse de la tradición, servir al pueblo sin menoscabar la institución, seguir al corazón sin generar una crisis familiar. ‘Lilibeth’ difícilmente muestra sentimientos, incluso frente a la muerte de su entorno y al descontento de sus seres amados. Tal vez por ello es el personaje más afortunado o el más maldito en esta serie. Aunque, ahora que lo pienso, tal vez eso signifique gobernar.

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