Panorama político bonaerense: ¿El futuro ya llegó a la Provincia?

Por Andrés Lavaselli

El revés de la trama del acuerdo por la vacuna rusa: los roles de Kicillof y Gines. Los planes para aplicarla y las fechas en juego. El presupuesto y la reelección indefinida de intendentes, otras dos puntas de una agenda en mutación hacia la nueva normalidad.

Por primera vez desde que, hace casi 850 días, se dispuso el aislamiento como medida principal contra la expansión del coronavirus, la política bonaerense se asoma a un esbozo de la agenda del día después. La confirmación del inicio de la vacunación masiva a fin de año, combinado con la presentación del presupuesto y el blanqueo de la intención de los intendentes de volver al esquema de reelección indefinida dan cuenta de esa aceleración de los tiempos hacia la nueva normalidad.

De ese puñado de cuestiones la de la vacunación es la más relevante. Al igual que en Nación, el gobierno de Axel Kicillof espera que se convierta en un parteaguas que permita dejar atrás gradualmente el mal humor social asociado al encierro y su profundo impacto negativo en materia económica. “A partir de ahora nos transformamos en promotores de protocolos”, explican cerca del Gobernador. Quiere decir: el paradigma de la restricción quedó de lado y todo pasará por las mediads de cuidado.

La hoja de ruta asociada a esa convicción es la siguiente: inicio de la vacunación para última semana de diciembre o primera de enero, en un operativo para 6 millones de bonaerenses que insumirá cuatro meses si todo sale como espera el gobierno. Uno de los objetivos es que para mediados de febrero estén casi todos los docenes inmunizados, para poder empezar las clases en marzo con el mayor grado de presencialidad posible. Para ese momento, también se habrá avanzado en el retorno de buena del resto del empleo estatal a sus oficinas.

La herramienta clave para eso es la vacuna rusa Sputnik V, ya que el resto estaría disponible en menor cantidad (Pfizer) o más tarde (AstraZeneca). Kicillof tuvo un rol clave en el acuerdo con el gobierno de Vladimir Putin, que es poco conocido. El gobernador arrancó el julio las conversaciones, cuando detectó que el ministro de Salud nacional, Ginés González García, solo mostraba interés por la opción de Oxford, que contribuirá a fabricar mAbxience, el laboratorio del argentino Hugo Sigman.

Kicillof incluso llegó a participar, en septiembre, de una videoconferencia con Kirill Dmitriev, el Director General del Fondo Ruso de Inversión Directa, que sostiene al laboratorio estatal Gamaleia, el encargado de producir la vacuna. Carlos Bianco, su jefe de Gabinete, tuvo un rol clave en ese acercamiento, a partir de los contactos que tejió C cuando fue segundo de Héctor Timerman en la cancillería de CFK. El posible embajador en Rusia, Héctor Zuain, con quien Bianco trabó relación allí, también aportó.

Después de ese zoom, Kicillof, que urdió el acuerdo en nombre del gobierno nacional, se lo comunicó a Fernández, que le dio el OK final. Por eso el contingente que fue a Rusia bajo el comando de Carla Vizzotti, tuvo entre sus miembros a la farmacéutica Raquel Mendez, esposa del ministro Daniel Gollan. Mendez, una reconocida especialista que tomó una licencia en ANMAT para coordinar el operativo de traslado de insumos médicos desde vía aérea desde China, fue la garantía para el Gobernador de que el plan ruso no naufragara.

Dos frentes
Un poco antes de conformar las novedades sobre la vacuna rusa, Fernández les dijo a los intendentes peronistas del Conurbano que está de acuerdo con su idea de voltear la ley que limita sus mandatos –y el de los diputados, senadores y concejales- y volver al esquema de reelección indefinida. Eso, si se le cree a los intendentes, porque la Casa Rosada prefirió no hacer comentarios sobre ese apoyo, que se produjo en una reunión reservada al cabo de un acto en Avellaneda.

La reticencia del Presidente es significativa: nadie quiere asumir en público ese tema, porque es “piantavotos”. Kicillof es el primero:: esta vez no abrió la boca y, antes, les había facturado al massismo y a los intendentes el apoyo que dieron a María Eugenia Vidal para que esa ley avance, allá por 2016, cuando suponían que ella misma podía lograr su reelección. De paso, Kicillof hizo un guiño a La Cámpora, que en su momento votó en contra y ahora ve con buenos ojos que los caudillos del conurbano tengan que poner muletos en 2023.

Es muy poco probable que esa ley caiga, si es que cae, vía legislativa: el massismo, tal vez por una cuestión de decoro, ya dijo que votará en contra, al igual que PRO, aunque sus intendentes quieran lo mismo que los peronistas. Así las cosas, se impone la vía judicial, con destino de Suprema Corte. Pero no está claro quién presentaría un recurso ¿Tal vez un legislador? Son varios los que el año que viene no podrían presentarse a una reelección si todo sigue como está ahora.

La discusión que sí ocurrirá en el parlamento es la del Presupuesto 2021, presentado el viernes. Como suele ocurrir, el Ejecutivo apunta a los intendentes opositores para negociar: no solo tiene el Fondo de Infraestructura Municipal para seducirlos, sino otros que se guardan bajo siete llaves pero que equivaldrían al Fondo Especial Covid -19, que se levatará. Otro eje de negociación serán los cargos. JpC pedirá los mismos que Vidal le dio al kirchnerismo en 2019; Kicillof le ofrecerá los que cedió en 2016. La diferencia no es menor.

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