Panorama político bonaerense: Máximo y Axel, ¿destinos paralelos?

(Por Andrés Lavaselli, de Agencia DIB).-

La entronización de Máximo Kirchner como jefe de la bancada unificada del peronismo en la cámara de Diputados es un movimiento de su madre, Cristina Fernández, en el ajedrez nacional, pero que atañe también al tablero bonaerense: marca el punto de partida de un proyecto de poder del líder de La Cámpora que se entretejerá con el que recorra la otra creación política de la expresidenta, el gobernador electo Axel Kicillof, en términos actuales de acuerdo pleno pero que solo el devenir político podrá terminar de definir.

Una demostración temprana de esa interrelación de actores que es también una vinculación de escenarios partidarios está dada por el hecho de que el acuerdo para que Kirchner asuma en Diputados obligó a Kicillof a revisar la integración de su equipo de gobierno. Al menos en segundas áreas, acuerdos de integración que ya estaban sellados quedaron en duda, por el simple hecho de que el proyecto del líder de La Cámpora podría requerir que un mayor número de colaboradores trabaje con él en el día a día.

Pero los efectos de la novedad de la jefatura parlamentaria de Máximo se esparcen más allá del futuro gabinete  provincial. Casi al mismo tiempo que se conocía esa noticia, se difundió un comunicado laudatorio firmado por Martín Insaurralde, el intendente de Lomas, que es  la polea de transmisión política del líder de La Cámpora con un grupo de alcaldes peronistas. De inmediato, las miradas se corrieron a la cámara Baja provincial: Federico Otermín, diputado del riñón de Insaurralde, tal vez vaya a ver cumplido su objetivo de presidirla.

Montado en ese rol de articulación, el intendente de Lomas, al menos en sus planes, ya administra abundancias: el Instituto Provincial de Lotería y Casinos quedaría bajo su órbita. Podría colocar allí al intendente de La Costa, Juan De Jesús, que está enojado porque intuye que podrían no cumplirle la promesa de presidir Diputados. O tal vez De Jesús y Otermín intercambien sillones. Lo cierto es que el acuerdo “empodera” a Insaurralde. O a Máximo, que en tándem con él controlaría dos fuentes de recursos clave de la política provincial.

Como siempre, hay otros aspirantes para la presidencia de la cámara Baja. Son Santiago Révora, diputado mercedino primo de Eduardo “Wado” De Pedro y su colega de La Matanza Facundo Tignanelli, que reemplazó como jefe provincial del camporismo a Eduardo “El Loco” Romero cuando éste fue denunciado por abuso. Más allá de la rosca parlamentaria (alguno podría presidir el bloque, por caso) lo interesante es que son dos hombre de Máximo, que suma así más fuerza propia en la provincia. 

Sergio Massa es el otro jugador bonaerense (tiene rol nacional, pero origen y despliegue territorial propio casi exclusivamente en la Provincia) que aparece cerca de Máximo. Malena Galmarini, la esposa de Massa, era una opción posible para controlar la cámara Baja provincial, que el tigrense había manejado en 2016 gracias a su pacto con María Eugenia Vidal. Pero el acuerdo de su esposo con el kirchnerismo, que le aseguró Diputados, la alejaría de esa posibilidad, y hasta podría depositarla en el gabinete de Alberto Fernández.

Como fuere, su cercanía a Máximo podría ser para Massa un activo estratégico más importante que un rol de conducción en la Legislatura bonaerense, donde de todos modos podría pugnar por una vice. En ese sentido, quizá convenga no desatender la perspicacia del tigrense para intuir juegos de poder por anticipado. Una muestra de eso es su respaldo a Román Riquelme, que se materializó en afiches proponiendo su candidatura la noche misma de semifinales en que River eliminó a Boca de la Copa Libertadores. 

Kicillof, que podría querer para el comando de Diputados a su delegado principal en ese espacio, el experimentado y silenciosamente eficaz nestorista Carlos “Cuto” Moreno, parece sin embargo más enfocado en el  hilado final de su gabinete. Y en el diseño del paquete de medidas con el que planea iniciar su mandato, que incluye además un plan, coordinado con intendentes, enfocado a atender la siempre compleja situación social que plantean las fiestas de fin de año en el Conurbano bonaerense.

Por lo pronto, el gobernador electo deberá mandar un proyecto de ley de ministerios a la Legislatura: ya definió que eliminará algunos y fusionará otros. La idea general es achichar y hacer más operativa esa estructura, que en el análisis previo del nuevo equipo gobernante hasta tiene hasta un área cuya existencia es nada más que la expresión de las internas que surcaron a Cambiemos en su momento. En especial, de la que enfrentó a Vidal con el jefe de Gabinete de Mauricio Macri, Marcos Peña.

Hay sectores del Ejecutivo y también organismos autónomos que quedaron en la mira porque están sospechadas en su manejo. El más importante es el IOMA, a cuyo Presidente, Pablo Di Liscia, “se le pedirán explicaciones”, dicen cerca del gobernador electo. Otras, como el IPS, podría deparar alguna sorpresa, sobre todo si se confirma que allí Leopoldo Moreau hará rendir la estrecha relación que fue construyendo con Kicillof, que lo consulta con bastante asiduidad.

Al nuevo gobernador le acercaron la idea de avanzar con una declaración de emergencia económica, que sería una especie de atajo porque implicaría, en la práctica, casi poner en emergencia a  toda la administración. Pero él se inclina por avanzar por áreas. Son prioritarias las que estarán enfocadas a la situación alimentaria y la del empleo. Las PyMes serán otro foco, así como la idea de estimular el consumo.  (DIB) AL

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