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Pobreza: referentes de Cáritas anticipan un invierno difícil

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La demanda de alimentos y ropa continúa creciendo. Siguen los problemas para que familias carenciadas accedan a las garrafas sociales que necesitan.

 

En Cáritas nunca importó mucho la discusión sobre los porcentajes de pobreza, porque los números sólo sirven para tener una idea global del problema. Lo que realmente importa a este organismo –uno de los más respetados de la Iglesia Católica- son las personas que día a día llegan a sus más de 3.500 centros distribuidos en todo el país. De allí sí surge un dato central para medir la pobreza: la demanda de ayuda sigue en ascenso y se prevé un invierno difícil para miles de familias.

 

 

“Hay un dato real: en este momento tenemos la despensa vacía. La comunidad ayuda mucho, pero este mes no alcanzó”, contó a La Nueva. Virginia Appathe, directora de Cáritas Pigüé.

La dirigente reconoce que no llevan una estadística sobre las familias que ayudan, pero no duda en afirmar que la demanda de asistencia “ha crecido” en los últimos meses.

 

 

“El inicio del ciclo escolar es una época bastante crítica, pero esta vez fue aún más. Algo que nos llamó la atención es que otros años la mayoría (de las familias) se acordaba de pedir la ayuda escolar sobre la fecha de inicio de clases, y este año en febrero ya había varios que nos habían planteado esta inquietud”, dijo.

 

 

La demanda fue tan alta –contó- que Cáritas decidió unir esfuerzos con otras iglesias locales para reunir los útiles necesarios, con los cuales conformaron más de 100 kits escolares. La cifra es casi el doble de lo entregado el año pasado.

 

 

“En útiles escolares, en 2016 entregamos el 60% por ciento de lo que brindamos este año”, puntualizó Appathie.

La directora advirtió que invierno será otra época crítica.

“El año pasado ya advertimos una mayor demanda, y hay que tener presente que acá los inviernos son muy duros”, destacó.

 

 

La demanda durante los meses fríos –dijo- aumenta tanto en la despensa de la entidad como en los cuatro roperos comunitarios disponibles. Además, se suma el pedido de ayuda para contar con calefacción.

 

 

Appathie dijo que el cambio de sistema para entregar la garrafa social –dispuesto a fines de 2015- no contribuye a mejorar la situación de las familias necesitadas.

 

 

“Antes se entregaba a un costo muy bajo, pero ahora el monto destinado a ese fin se carga en una tarjeta social y no alcanza para comprar ni una garrafa por mes. La leña también es muy cara y, si bien la municipalidad entrega algo, no es suficiente”, sintetizó.

 

 

Julia Romero, coordinadora de Cáritas Médanos, dijo que la demanda de asistencia creció en los últimos dos años, aunque desde septiembre del año pasado hasta hoy “aumentó al doble”.

 

 

La entidad entrega mercadería a diario a más de 20 familias medanenses. A ese número se agregan otras 30 a partir de mediados de cada mes.

 

 

“La mercadería la compramos con la ganancia de la ropa que nos dona la gente, que aquí es muy solidaria. A tal punto, que a veces enviamos (prendas) a dos entidades de Bahía Blanca, Río Colorado y Mayor Buratovich”, refirió.

 

 

“La ropa que nos es de primera necesidad la vendemos por 2 a 10 pesos. Con eso compramos la comida”, mencionó Romero, quien trabaja con otras cuatro colaboradoras.

 

 

El sacerdote Esteban Casquero, de la parroquia La Inmaculada, de Coronel Dorrego, contó que en esa ciudad la asistencia con ropa y alimentos creció alrededor del 10%.

 

 

Desde la dirección de Acción Social de la comuna, en cambio, se indicó que el número de familias asistidas por el Estado se mantiene, aunque lo que se ha incrementado son los montos que se brindan mediante “subsidios, medicamentos o algún bolsón más de mercadería”.

 

 

Esta última situación, agregaron, se debe a la inflación y a la suba de tarifas que “repercuten en los sectores más vulnerables”.

 

 

El director de Cáritas parroquial de Tornquist, Mario Berjecio, coincidió en que el número de familias asistidas por la entidad ha crecido en los últimos meses.

 

 

“En nuestra ciudad asistimos a 30 familias en forma estable. Esa es la cantidad que podemos atender, pero la demanda es mayor. Por eso tenemos inscriptas a varias familias suplentes para reemplazar a aquellas que ya no requieran de nuestra ayuda”, manifestó Berjecio.

 

 

 

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