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San Pedro y San Pablo protagonistas

(*)  Angélica  Diez, Misionera  de la  Inmaculada  Padre  Kolbe, Olavarría.


El martes 29 de junio se celebra la Solemnidad de San Pedro y San Pablo. “La tradición cristiana siempre ha considerado inseparables a San Pedro y a San Pablo: juntos, en efecto, representan todo el Evangelio de Cristo”, (Benedicto XVI ,2012). Es una de las mayores celebraciones religiosas para los cristianos católicos y ortodoxos.

            Es el día del Papa que, como sucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad así de los obispos como de la multitud de los fieles. Es Pastor de toda la Iglesia y tiene potestad plena, suprema y universal. Es el Vicario de Cristo.  ¿Quiénes eran  Pedro  y  Pablo? , dice  el  papa  Francisco: “No eran admiradores, sino imitadores de Jesús. No eran espectadores, sino protagonistas del Evangelio. No creyeron de palabra, sino con obras. Pedro, no hablaba de misión, ha vivido la misión, era pescador de hombres, Pablo no escribió libros cultos, sino cartas vividas, mientras viajaba y testificaba. Ambos gastaron su vida por el Señor y por sus hermanos. Y nos provocan  a  hacer  lo  mismo”.   

            Leyendo  las  Sagradas  Escrituras encontramos  que ambos,  no  siempre  fueron testigos  ejemplares: “Pedro negó a Jesús y Pablo persiguió a los cristianos. Pero, aquí está el punto, también testimoniaron sus caídas. Desde  la  verdad  sobre  sí  mismo se comienza a  ser testigo y  es  ahí donde el Señor puede hacer grandes cosas a través de nosotros cuando nos tiene sin cuidado defender nuestra imagen, pero somos transparentes con Él y con los demás ,  hoy a  través  de Pedro y Pablo, nos estimula a quitarnos las máscaras, a renunciar a las medias tintas, a las excusas que nos vuelven tibios y mediocres”.  (Papa  Francisco).

            San Pedro pasó sus últimos años en Roma guiando a la Iglesia durante la persecución, hasta su martirio en el año 64. Fue crucificado con la cabeza abajo a petición propia, por no considerarse digno de morir como su Señor. Fue enterrado en la colina del Vaticano y la Basílica de San Pedro está construida sobre su tumba. San Pablo fue decapitado en el año 67. Está enterrado en Roma, en la Basílica de San Pablo de Extramuros. Ambos  son   testigos: “los testigos no se pierden en palabras, sino que dan frutos. No se quejan de los demás ni del mundo, empiezan por sí mismos. Nos recuerdan que Dios no ha de ser demostrado, sino mostrado; no anunciado con proclamas, sino testimoniado con el ejemplo;  ellos dieron este paso y se convirtieron en testigos,  ahora  nos  toca  a  nosotros mostrar  a  Jesús  con  nuestras  vidas”. (Papa  Francisco).

                  (*)  Angélica  Diez, Misionera  de la  Inmaculada  Padre  Kolbe, Olavarría.

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