Material exclusivo para poetas

Libros / Carlos Verucchi / En Línea Noticias ([email protected])

Después una espera prolongada, Anagrama acaba de publicar la nueva novela de Alejandro Zambra (Santiago de Chile, 1975). El autor chileno había recogido críticas halagadoras con “Bonsai” (2006), “La vida privada de los árboles” (2007), “Formas de volver a casa” (2011) y “Fascímil” (2014).

Su quinta novela se hizo esperar, tal vez por conllevar un desafío que en los casos anteriores había esquivado: el de escribir una novela a secas, una novela con todas las letras, una novela que, a diferencia de las novelas cortas que hasta el momento habían sido su fuerte y su carta de presentación, pudiera ser incluida dentro de la tradición novelística latinoamericana, tradición en la que prevalecen textos con pretensiones de abrazar el todo (Cien años de soledad, Conversación en La Catedral, Rayuela o el Obsceno pájaro de la noche para mencionar sólo algunas de ellas). De este modo, con “Poeta chileno”, su nueva novela, Zambra sale airoso del riesgo que toma al extender a trescientas páginas un estilo narrativo que hasta el momento había ensayado, con buenos resultados, en extensiones mucho más breves.


La novela, obediente al tópico que define su título, se centra en la vida de un poeta chileno anónimo. A través de ella, el autor ofrece una mirada sumamente original y atrevida a una disciplina en la que, tal como el mismo autor manifiesta, Chile tiene varios campeonatos del mundo ganados (dos al menos si se piensa en los premios Nobel de Gabriela Mistral y Pablo Neruda, y algunos más si se toma en cuenta la influencia notoria que han tenido escritores como Vicente Huidobro, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn o Nicanor Parra).


De la misma manera que en Argentina se respira fútbol, en Chile se respira poesía. La poesía constituye una disciplina que, lejos de aparecer como estéril o anticuada, cobra cada vez más relevancia. Escritores consagrados en otros géneros, como por ejemplo Roberto Bolaño, y me animaría a decir el mismo Zambra, claudican ante la poesía y muestran su frustración por haber tenido que abrirse paso en la literatura a través de la prosa llana y rudimentaria de la novela. ¿Para qué escribir novelas si se puede decir lo mismo de manera mucho más breve y contundente con un poema?, dice uno de los personajes de “Poeta chileno”.
Uno de los logros de Zambra radica en construir una voz que, si bien narra desde la clásica perspectiva de la omnisciencia, lo hace con un sentido del humor que le quita sacralidad. En ocasiones, incluso, el narrador le confiesa al lector aspectos relativos a la estructura del relato o al deseo de seguir acompañando a algún personaje durante otro tramo de su vida aunque para eso necesite alargar su texto hasta las mil páginas.
Otra travesura del narrador es proponer juegos vinculados al universo poético. Como por ejemplo definir a poetas famosos con un único adjetivo. Así, para el narrador, César Vallejo es hermético; Nicanor Parra, oscuro; Gabriela Mistral, ardua; Vicente Huidobro, simpático y Oliverio Girondo, juguetón. Y sumándose al juego y esperando que el lector también lo haga, el autor de esta nota agrega, modestamente: Borges, aritmético; Olga Orosco, melancólica…
Cómo no tomarles cariño a los personajes que Zambra hace circular por las páginas de su novela. Personajes que, a contramano de los parámetros que supuestamente aseguran el éxito en la sociedad actual, se empeñan en encontrar la combinación exacta de una veintena de palabras que podrían llegar a conformar un verso aceptable, verso que nadie, nunca, leerá, y que tendría para el capitalismo actual menos valor que un pote de yogur vencido.

Como telón de fondo, y tal como Zambra mantiene constante a lo largo de toda su obra, se observa en “Poeta chileno”, con gran nitidez, y desde una perspectiva aguda y certera, el Chile de los últimos años de la dictadura y de los primeros años de la incipiente y endeble democracia, democracia apuntalada o supervisada de cerca por el mismo Pinochet desde su cargo de “Senador Vitalicio” y amo y señor del Ejército de Chile.


“Poeta chileno” se convertirá, sin dudas, en una de las novedades más destacadas en materia de literatura en español en un año en el que el aislamiento incentivó el regreso a la lectura. Lentamente, Zambra se consolida como una de las voces más destacadas de la nueva literatura latinoamericana. Un chileno que vive en México y que suele escribir sobre argentinos… Alguien que sabe contar a Chile con un dejo de ironía y de auto compasión, y de ese modo, asume el compromiso de intentar explicar el sinsentido y el despropósito, que es, en última instancia, el verdadero y único fin de la literatura.

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