Silvia Luna, Carola Bruzzoni y el crimen del mazazo en General Las Heras

Eran amigas y compañeras de trabajo. Luna iba a casarse pero Bruzzoni pensaba arruinar su boda mostrando un video hot de su amiga con otro hombre. Discutieron y Silvia mató a Carola con una maza para milanesas. Solo estuvo presa menos de cuatro años.


Por Marcelo Metayer de la agencia DIB

A Silvia Luna y a Carola Bruzzoni las unía algo más que la amistad: habían nacido el mismo día, el 7 de noviembre. Esa relación, nacida en General Las Heras, un pueblo donde “se conocen todos”, no se preocupaba por la diferencia de edad: Carola era ocho años mayor que Silvia. No era una amistad fácil y las vieron discutir muchas veces, aunque luego se arreglaban. Las unió esa amable casualidad que une a los amigos, y compartir un cumpleaños; las separó un video, un casamiento frustrado y una maza para aplastar milanesas. Y, por supuesto, un crimen, del que en abril se cumplieron 10 años.

El 24 de abril de 2010 Silvia y su pareja Juan Burgueño iban a casarse, después de varios años de noviazgo y convivencia. Estaba todo listo, con preparativos en marcha e invitaciones repartidas. Pero no todo era color de rosa: una semana antes había empezado a circular un video en el pueblo, en que el Silvia aparecía con un amante. Había sido grabado el año anterior por el mismo celular de la chica. La cuestión era: ¿quién lo había hecho público y por qué?

El video

Silvia y Carola eran compañeras de trabajo en el bar Matute de General Las Heras. Para el resto del personal, ambas eran de carácter fuerte (las definieron como “bravas”) por lo que tenían sus encontronazos y disputas, referidas siempre a cuestiones propias del trabajo.

Carola Bruzzoni y Silvia Luna eran compañeras de trabajo. (Archivo)

El expediente judicial afirma que “sin que importe demasiado el modo en que Bruzzoni se enteró de la existencia de esa filmación, lo cierto es que un día aprovechó un descuido de Silvia para hacerse con el chip de memoria del celular de su amiga, copiando el archivo, que luego mostró y pasó a distintos compañeros de Matute”.

Entonces, “esas imágenes trascendieron el círculo de quienes trabajaban en el restaurante, y como reguero de pólvora se difundieron por todo el pueblo de Las Heras. Al poco tiempo, cualquiera podía acceder a las mismas, ya que fueron subidas a Internet”.

Al casamiento de Silvia estaba, obviamente, invitada Carola. También el marido de ésta, Sergio Robledo, quien iba a filmar el acontecimiento. Pero Carola tenía otras intenciones: “Comentó a algunos compañeros de trabajo, que tenía planeado sorprender a Silvia el día de su casamiento, pasando en pantalla gigante nada menos que el famoso video hot en el momento en que la novia ingresara al salón”.

Unos días antes de la boda, Silvia se enteró por boca de compañeros de trabajo del plan que tenía Carola para su fiesta. El 16 de abril, a ocho días de la ceremonia, su novio recibió un archivo de video que no pudo reproducir (hablamos de teléfonos de hace diez años, en una era pre WhatsApp y pre smartphones). Pero lo acompañaba un mensaje: “Te diste cuenta de que sos un cornudo?”.

Al día siguiente Silvia fue a la casa de Carola para discutir el tema. Ella no la quiso recibir y le dijo “hablamos en Matute”. La chica se fue y pasó por la casa de otra compañera de trabajo, Carolina Casco. Allí, Silvia le dijo que no podía trabajar más con Carola: “La tengo que matar, así no se puede seguir”. De allí Silvia se fue al bar.

El ataque

El bar Matute, donde se produjo la pelea. (Antonio R. Chiocconi)

Silvia arribó al bar a las 8 de esa mañana de ese sábado 17 de abril. Entró y estaba Carola, que había llegado antes que ella, en una especie de patio interno, donde se hallaban heladeras, una pieza de depósito y el acceso a los baños.

En ese momento, cuando Silvia atravesó la cocina para ir a ese patio trasero, todo comenzó a desencadenarse. A la pasada la chica tomó de una mesa la maza para apisonar milanesas. Cuando se encontraron Silvia increpó a su compañera y se suscitó una áspera discusión. En un momento, Luna aplicó un fortísimo golpe con la maza en la sien izquierda de Carola. No obstante el impacto, siguieron forcejeando, hasta que las separó otra empleada atraída por los gritos de las mujeres. “¡Soltáme, soltáme!” se gritaban mutuamente. Las dos estaban llorando. Carola sostenía la maza de cocina por el mango, mientras Silvia aferraba el martillo (la parte superior, de metal). La otra chica se interpuso entre ambas y las separó. No dijeron nada más y Luna se fue del lugar.

Carola le dijo a la que las había separado “me golpeó acá”. Pidió hielo para ponerse en la cabeza con un repasador. Le ofrecieron llevarla al hospital pero no quiso. Pasó una hora y media hasta que llegó el dueño del restorán, que interrogó a las mujeres sobre lo que había sucedido e insistió con llevar a Bruzzoni al hospital. Ella, pálida, le dijo solamente “Llevame a mi casa”.

Antes de retirarse dijo que ya estaba bien y que no le dolía. Su marido notó que esa misma noche mientras dormían comenzó a salirle sangre donde la habían golpeado. Fue internada y pasó por tres hospitales. Bruzzoni murió nueve días después del golpe en el Hospital Vicente López de la zona.

El juicio

Silvia Luna en el momento de quedar detenida por el crimen de su amiga. (Archivo)

Silvia quedó detenida y fue condenada el 24 de febrero de 2012 a diez años de prisión por el homicidio de su amiga. Sin embargo, un año después la Sala III del Tribunal de Casación Penal de La Plata le redujo la pena a cuatro años, ya que los jueces consideraron que Luna había actuado en estado de “emoción violenta”.

El Código Penal Argentino reconoce en su artículo 81 que “se impondrá reclusión de tres a seis años, o prisión de uno a tres años al que matare a otro, encontrándose en un estado de emoción violenta y que las circunstancias hicieren excusable”.

Luna nunca reconoció cómo sucedieron los hechos de acuerdo a su condena. Siempre sostuvo la versión de que fue Carola quien la atacó y ella en su afán de defenderse tomó lo primero que encontró y la golpeó en la cabeza. En el juicio no quedó demostrado eso, sino todo lo contrario.

Finalmente, tras pasar por un penal en Florencio Varela, recuperó la libertad con la totalidad de la nueva pena cumplida en julio de 2013.

“Nosotros no estamos conformes con este fallo”, dijo en ese momento Cristian Pérez Solís, abogado del viudo de Carola, en diálogo con el canal de noticias TN. “La instancia que queda es la Corte Suprema De Justicia, pero la familia no está decidida a continuar con esta travesía judicial. Creen que es revictimizarse y volver pasar angustia. Se sienten víctimas de la Justicia”, agregó.

La nueva vida

Luego de dejar la cárcel Silvia Luna no regresó a General Las Heras. Tampoco volvió a hablar más con Juan Burgueño.

Al principio se fue a vivir con sus padres a la localidad de Monte Grande. Cuando estaba en el penal había conocido a otro interno: Leandro Scacheri, un hombre de 46 años que en ese momento cumplía una condena de 10 años por robo calificado por el uso de arma de fuego. La relación comenzó cuando la ex moza estaba alojada en el penal de Florencio Varela y él en General Alvear.

El amor perduró. Ella siguió visitándolo semanalmente en el penal platense de Melchor Romero. Cuando Scacheri consiguió la libertad en 2017 se fueron a vivir juntos. Tuvieron un hijo y ella estudió y se recibió de enfermera.

Mientras tanto, dicen que el restorán Matute, de Las Heras, se convirtió en un lugar emblemático. Los visitantes, cultores del turismo morboso, quieren conocer el lugar donde Silvia Luna descargó un mazazo fatal en la cabeza de su amiga Carola Bruzzoni. (DIB) MM

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