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“Soy lector, pero no me siento del palo de la literatura”

Escritor, antropólogo y docente universitario, el olavarriense Leo Yunger habla de sus dos libros, su vínculo con la cultura y la ciencia, sus fuentes de inspiración y su rol como profesor e investigador.


Magdalena Bisogno Eyler – Agencia Comunica

31/05/2021

Construye sus relatos en base a lo conocido, lo cotidiano: el fútbol, andar en bicicleta, la escuela. Para el escritor, eso es la literatura. La influencia de la cultura popular, el rock nacional, el tango, el folklore.

Licenciado en Antropología, docente universitario y escritor, Leo Yunger reflexiona acerca de la literatura y de la ciencia, y cómo se puede jugar con el lenguaje.

¿Cómo decidiste ser antropólogo?

En la Secundaria N° 6 (Ex – Nacional) me había propuesto seguir estudiando en la Universidad y desde mi casa me motivaban para hacerlo. A mí me gustaba mucho lo que tenía que ver con las Ciencias Sociales y en ese momento tenía un profesor de Sociología, que tenía una perspectiva muy distinta a la del resto de los demás docentes, nos daba algunos ejercicios que te hacían pensar y «te volaban la cabeza».

Después de un intento de estudiar Sociología, en Mar del Plata, vi que no iba a poder avanzar mucho y volví a Olavarría. Conocí la Facultad de Ciencias Sociales y la carrera de Antropología, y me di cuenta de que es la ciencia social más linda y completa.

El camino te llevó a ser docente, ¿cómo te sentís en ese rol?

Un antropólogo puede trabajar en muchos lugares y en muchas funciones, la docencia es una. Me gusta mucho también la gestión de políticas públicas, trabajo en el grupo de investigación que dirige Horacio Sabarots. Creo que la antropología tiene mucho que aportar a la implementación y al diseño.

Y la docencia también, por ahí en un principio no planeaba serlo, pero se fueron dando propuestas laborales… y ahí me encantó. Sobre todo trabajar en otra Facultad, que no es la de Sociales, totalmente distinta. La Facultad de Salud tiene una diversidad de gente y de formaciones muy amplia.

Es muy lindo trabajar ahí. Desde la Antropología tenemos una tendencia a ver qué hay distinto a nosotros, qué otras visiones hay y qué abiertos podemos estar a esas otras experiencias.

¿Cómo te inclinaste hacia la escritura?

Cuando terminé la Secundaria y empecé la Facultad -pero no voy a culpar a la Antropología de mis cuentos- ahí me comenzó a interesar la lectura en general. Muchas veces me quedaban textos sin leer porque iba a la biblioteca a buscar libros de Soriano, de Fontanarrosa, de Cortázar. Eso siempre fue una competencia, hasta hoy. Tengo que decirme “no, este texto no lo leo porque tengo que leer uno para la maestría o preparar una clase”.

Pero bueno, la lectura me llevó a la escritura y en un momento era escribir para mí, porque me gustaban los cuentos. Y en el 2019 surgió la posibilidad de publicar el primer libro, con cuentos que se habían escrito en distintos momentos. No arranqué a escribir el libro desde la página cero, en mi caso lleva mucho trabajo. Nunca está terminado un cuento tampoco.

Vos mencionás a Fontanarrosa y Cortázar, ¿quiénes son tus referentes?

Me gustan Roberto Arlt, Soriano. Sacheri. Es más contemporáneo. Eso por el lado de la literatura. Pero mucho del conocimiento y del gusto por la poesía y por las letras tiene que ver con la música. A mí me encanta el rock nacional, ni hablar el folclore y el tango. El Indio Solari es mi referente, si lo tengo que elegir está por encima de Cortázar y de todos los que nombré.

Ahí hay una fuente muy importante también de inspiración y de poesía cotidiana, que después aparece en los cuentos. No creo que solo venga de la literatura escrita. Algo muy particular se puede convertir en algo general, puede ser la bicicleta – protagonista de uno de los cuentos del primer libro- de cualquiera. Una vez un chico me dijo: «eso que vos escribiste en un cuento de fútbol es lo que me pasó a mí». A mí me gusta lo cotidiano, y todos los autores que mencioné juegan con eso. Y reniegan por ahí de que la literatura es algo super abstracto, que está por encima de todas las cosas.

¿Cómo nació Monedas?

Monedas surgió en 2020, con la cuarentena por la pandemia y bueno, yo estuve todo el año en casa porque no era trabajador esencial. Son nueve cuentos que forman parte de un libro de bolsillo. Está diseñado conceptualmente así, los relatos hacen referencia a la economía, no sólo durante la pandemia sino que ya veníamos sufriendo, juntando las monedas.

El trabajo de la editorial –delaltillo– es muy importante, no es lo mismo difundirlo en las redes.

Para ese libro hiciste una presentación muy diferente. ¿Cómo surgió esa idea?

Respecto a la presentación, surgió una muestra que se fue haciendo una «bola de nieve», fue multidisciplinaria. Al principio le puse Tirando Paredes, que es una metáfora futbolera que hace referencia a eludir a un rival entre dos compañeros. Pero también es un símbolo de unión y de libertad.

El espíritu era el mismo, el de juntarse. Uno que pintaba cuadros, otro que hacía serigrafía, música. Empecé a invitar amigos y conocidos, algunos de ellos eran a quienes yo admiraba en las redes por su arte. Todos trabajadores de la cultura, como a ellos les gusta denominarse y yo banco eso, que están trabajando en el último año para visibilizar su situación producto de la pandemia.
Hicimos un trueque, yo les di mi libro y cada uno hizo una obra.Lo íbamos a hacer en Tandil, pero no llegamos. Pero bueno, la idea era tener una muestra de artes plásticas e ir montándola, donde fuéramos a hacer la actuación y presentar el libro. Hoy en día no podemos, la tengo en mi casa.

¿Qué significa para vos la literatura?

Para mí es algo cotidiano. Yo no tengo formación en literatura, a mí si me hablan de los grandes escritores del siglo XX he leído muy poco. Guillermo del Zotto, que es un gran lector, siempre me nombra y me pregunta «che, vos no leíste a tal». Y me recomienda algunos. No veo a la literatura como una disciplina, en cambio a la Antropología sí.
Mi viejo escribe décimas, del estilo campero, y lo hace para sus amigos. Tampoco los publica mucho, le dedica a alguien para su cumpleaños y lo hace cotidianamente. Y desde que yo era chico. Para mí eso es la literatura. Soy lector, pero no me siento de ese palo.  (Agencia Comunica – FACSO)

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