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Triunfo local y duro revés seccional para Galli, la mejora del FdT y el batacazo de Celeste Arouxet

Escribe: Sergio Di Pino.


Por Sergio Di Pino

Pese a ratificar su hegemonía en lo local, Ezequiel Galli sufrió un duro revés como armador seccional del PRO. La remontada del Frente de Todos, le permitió a Eduardo “Bali” Bucca rasguñar el piso del 33,33% y arrebatarle la banca legislativa a Diego Robbiani, un funcionario del riñón del gobierno municipal.  

Diego Robbiani, no llegó.

El resultado en la séptima sección, puso en su real dimensión aquella derrota de los amarillos frente al radicalismo en las PASO y selló el fracaso del tándem Olavarría- Azul,  una alianza de la que tanto se vanagloriaban sus intendentes a la hora de reclamar los principales lugares en la nómina de Juntos.  Padrón no significa territorio y quedó demostrado.

Se selló el fracaso del tándem Olavarría- Azul.

El ingreso de un legislador por parte del peronismo, no solo revirtió una tendencia histórica en la región (el que ganaba se quedaba con todo), sino que convirtió en la llave maestra de Axel Kicillof para conquistar la conducción del Senado bonaerense. Con el empate 23-23, la vicegobernadora Verónica Magario podrá utilizar el voto doble para hacer avanzar las leyes neurálgicas del oficialismo provincial, algo impensado tras el escenario de las Primarias.

Matrella, el único radical que llega al HCD.

En el ámbito del Concejo Deliberante, Juntos sacó 16 puntos de ventaja y el gallismo tendrá mayoría. De mínima, serán diez ediles (dos del curismo).  Pero el gran interrogante, es saber cuál será el comportamiento legislativo de la UCR.  De actuar como interbloque, al oficialismo le alcanzará para tener quórum propio y sumará 11 lugares pero si los radicales se mantienen como monobloque, deberán sentarse a negociar.

El «curismo» tendrá dos concejales en el bloque de Galli.

Pese a la victoria contundente, el reparto en Juntos no fue el esperado. El crecimiento del Frente de Todos y la gran elección de Celeste Arouxet, impidieron que la coalición vencedora sume seis bancas, un resultado que, en la previa, varios de sus referentes daban casi por descontado.

Ante ese escenario, la conducción local de  UCR fue la más perjudicada. Belén Vergel se quedó afuera del HCD y, con el ingreso del ruralista Sebastián Matrella, apenas pudieron sostener el lugar que dejará Martín Lastape.  La primera lectura del resultado, indica que los votos de una interna no son trasladables de forma automática. Muchos radicales que acompañaron el discurso crítico hacia la gestión municipal en las Primarias, no “compraron” el mensaje de la integración y se volcaron hacia Celeste Arouxet, quien mantuvo sus cuestionamientos hacia el gobierno y mostró una agenda legislativa propia.

El armador de la UCR, Franco Cominotto contiene a Belén Vergel. Su esposa quedó fuera del HCD

Esa situación fue advertida tempranamente por el secretario de Gobierno, Hilario Galli, quien tras emitir su voto – cerca de las 13:00 del domingo- señaló: “Hemos trabajado muy bien con el radicalismo”, en un esfuerzo por evitar la fuga del voto boinablanca.

Celeste Arouxet, la dueña del batacazo

Avanza Libertad consolidó su crecimiento. Logró romper el piso del 10% de los sufragios y quedó a solo 200 votos de la hazaña de una segunda banca en el cuerpo deliberativo. Sin dudas, los principales motivos haya que buscarlos en el gran trabajo realizado por Celeste Arouxet y Guillermo Lascano, quienes supieron posicionarse como una alternativa capaz de escapar a la polarización (sacaron más de 800 votos que su candidato nacional, José Luis Espert).

En esa escalada, también hay que mencionar el  error no forzado del intendente Ezequiel Galli. A días de la elección, hizo declaraciones en las que advertía que “Celeste Arouxet  no va a llegar a entrar al Concejo”. Esa expresión, no solo fortaleció a los integrantes de Avanza Libertad para encarar el último tramo de la campaña, sino que terminó de inclinar la balanza para algunos votantes indecisos que vieron la posibilidad de encontrar una voz diferente a la de los dos bloques mayoritarios. La negativa del oficialismo, se observó hasta bien avanzado el recuento, cuando funcionarios municipales insistían en que “sólo dos fuerzas ingresaremos al HCD”, pese a que la tendencia parecía casi irreversible.

En el Frente de Todos hubo festejos.  El crecimiento en más de dos mil votos respecto a las primarias, fue una de las claves en la levantada que le devolvió al peronismo un legislador seccional. La sensación fue que Olavarría hizo su parte y contribuyó – junto a Azul, Bolívar y General Alvear-  al objetivo crucial de Axel Kicillof: lograr la mayoría en el Senado Bonaerense. “Hemos caminado hasta el cansancio”, destacó Maximiliano Wesner.

La cúpula del Frente de Todos Olavarría con los cuatro concejales electos.

En el plano local, el Frente de Todos consiguió cuatro bancas y contará con ocho representantes en el interbloque. Junto a Maximiliano Wesner (camporismo), ingresarán Natalia Álvarez (el CECO sostiene una banca), Gastón Sarachu (el massismo conserva dos lugares, tras la salida de Eduardo Rodríguez) y Telma Cazot, dirigente de confianza de Liliana Schwindt, quien volverá a tener representantes en el Concejo Deliberante.

Aunque la mejora respecto a las Paso fue notoria, el porcentaje de un 31% sigue siendo un piso muy bajo para un espacio que busca ser opción de gobierno en el 2023. El Frente de Todos quedó a 15 puntos de Juntos y deberá trabajar mucho, en los próximos dos años, si realmente quiere conducir los destinos de Olavarría.

Bucca al Senado. ¿Podrá construir territorialidad?

El ingreso de Eduardo Bali Bucca también abrirá algunos interrogantes acerca de los liderazgos en la región. ¿Podrá construir territorialidad y ampliar su base política con un discurso que incluya a otros actores del peronismo o se dedicará a su labor legislativa en La Plata? ¿El camporismo mantendrá la lapicera o deberá mostrarse abierto a una construcción más plural? ¿Qué rol tendrá el massismo regional en esta nueva coyuntura?

Yessica Almeida y la izquierda superó el 6%

Finalmente, hay que hacer mención a la muy buena elección de la Izquierda en Olavarría.  Superó el piso del 6%, definido como “algo histórico” por sus dirigentes  aunque aún sigue lejos del objetivo de conseguir representación parlamentaria. También fue buena la elección de Andrea Coronel, de “Vamos con Vos”. No solo sostuvo sus votos, pese al declive del randazzismo, sino que logró aumentar cerca de 900 sufragios en la comparación con las Paso, para cerrar en un 4,55%.

Más allá de cualquier análisis situacional, el denominador común fue el esfuerzo de cada uno de los espacios políticos por instalar la sensación de triunfo. Cada una de las fuerzas, sobredimensionó lo alcanzado y maquilló sus falencias. Una vez conocido el resultado de las urnas, se abrió otra batalla: la de la interpretación de los datos y la lucha por la imposición de un sentido capaz de incidir en la opinión pública.

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