Un agente penitenciario recibió una importante distinción por su trabajo en la Base Marambio

Llegar a la Antártida, más precisamente a la Base Marambio, no es cosa de todos los días y mucho menos para cualquiera, por ello es más que meritorio el viaje a este inhóspito paisaje del agente penitenciario Walter Scavuzzo.

Todo comenzó con su amor a la fotografía y a los aviones en un paseo por el Museo Aeronáutico de Morón, allí tomó innumerables imágenes que luego formaron parte de un recorrido virtual que entregó de manera absolutamente desinteresada a las Fuerzas Aéreas. La intención del agente era que se conociera este lugar que lo había cautivado por su contenido y disposición. El recorrido permitiría que quien entrara a la página de la FAA apreciara el lugar.

Scavuzzo es agente del Servicio Penitenciario desde hace doce años, se desempeña como Delegado de Informática en el Complejo Penitenciario Centro Zona Sur, “el apoyo de mis superiores para hacer este viaje fue determinante. Cuando les planteé cuál era mi situación y la propuesta que me habían hecho, no dudaron en darme su aval y el compromiso de trabajar en conjunto con las FAA cuando fuese necesario para impulsar este u otro proyecto que se gestara”, destacó.

La propuesta ocurrió en el marco del aniversario número 50 de la fundación de la Base Marambio en la Antártida Argentina, lo cual coincide con la inauguración de la primera pista de aterrizaje de tierra en el continente Antártico, que permitió romper el aislamiento con esa porción del mundo a la que antes solo se podía llegar en verano por vía marítima, cuando el estado de los hielos lo permitía.

El primer país que afrontó esta odisea fue la Argentina. Para que el aislamiento de aquellos que vivían en la Antártida fuera eliminado, el gobierno argentino constituyó la Patrulla Soberanía, que desde la Base Matienzo inició la aventura de construir, durante tres meses y en jornadas extenuantes, sólo con picos, palas, barretas y la fuerza humana, una pista de aterrizaje en la isla Seymour (hoy Isla Marambio), de 25 metros de ancho por 900 de largo.

Camino a Marambio

Para poner en valor medio siglo de trabajo, llegó la invitación a realizar la misma tarea que en el Museo de Morón, en la Antártida, en la Base Marambio más precisamente, algo que lo sorprendió gratamente. Las reuniones previas y capacitaciones para llegar al continente helado fueron muchas, pero jamás había imaginado que la posibilidad se convirtiera en una realidad.

En marzo, como en un sueño, se encontró sentado junto a un amigo con quien desarrolla su trabajo, en el avión Hércules que lo llevaría directamente a la Base Aérea Vicecomodoro Marambio. El objetivo era hacer un recorrido fotográfico por el museo y por la base, con personal de prensa de la Fuerza Aérea, ese material sería transformado en un recorrido virtual que permitiera difundir el trabajo que allí se realiza.

“Yo fui con muchos preconceptos de lo que es estar en la base, por ejemplo, que están en medio de la nada, en cambio, cuando llegas allá te encontrás con que tienen toda la tecnología, es una ciudad. Son más de 100 personas entre científicos y militares que anualmente se intercambian o en algunos casos permanecen hasta finalizar el trabajo programado, reciben el nombre de Dotación y un número, nosotros somos la Dotación 50. Además, allí se respira el aire más limpio y se contempla el cielo más azul que jamás haya imaginado”, contó Scavuzzo.

Una semana de intensas tormentas y más de 30° bajo cero lo llenaron de experiencias invaluables que guarda en su corazón y en las imágenes que dimensionan la función de la Base. “Allá son todos iguales a la hora de compartir y mantener el estado de la base, más allá de jerarquías y funciones, un equipo que trabaja para dar lo mejor de todos, aún me maravilla pensar que estuve allá, que fui parte de ese mundo tan especial”, mencionó emocionado el agente penitenciario.

A partir del lunes pasado y en el marco del 50° aniversario de la fundación de la Base Marambio, las Fuerzas Aéreas llevaron a cabo diferentes muestras culturales permanentes en su Salón Parodi sito en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con entrada libre y gratuita.

El evento inaugural fue el lunes, donde Scavuzzo realizó la donación de la Virtualización Marambio 360° de la Base y se lanzó la emisión del sello postal conmemorativo que fuera emitida en el mes de abril por el Correo Argentino matasellado. En reconocimiento por su trabajo profesional y desinteresado, el agente recibió una de las dieciséis estampillas postales inéditas.

Durante cuatro días continuaron las muestras y se realizaron diferentes dinámicas que incluyeron distintos eventos, música de cámara y conferencias, entre las 10 y 19 horas, con destacados expositores y muestras artísticas, entre ellos el presidente de la Fundación Marambio.

Reconocimientos

Junto a Scavuzzo fueron reconocidas 15 personas: el Subsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Embajador Mateo Estreme; el jefe de la Fundación Marambio-SM (R) VGM Juan Carlos Lujan; la directora Nacional del Antártico, Ministra Fernanda Millicay; el subjefe del Estado Mayor General de la Armada Argentina, Vicealmirante VGM Eduardo Alberto Fondevila Sancet; el jefe del Estado Mayor General del Ejército Argentino, Teniente General Claudio Ernesto Pasqualini; el jefe del Estado Mayor General de la FAA, Brigadier General VGM Enrique Víctor Amrein; la secretaria de Gestión presupuestaria y control , Graciela Susana Villat; el titular de la Unidad de Coordinación General, Raúl Rodolfo RIPA; el secretario de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa, Ingeniero Luis Riva; el General de División Justo Treviranus; la directora de la Galería Torres Barthe, Florencia Torres Barthe; el Doctor Alberto Julio Everardo Cormillot; la directora del Servicio Metereológico Nacional, Doctora Andrea Celeste Saulo; Andrea Vaccaro de correo argentino y Demian Arbelo, compañero laboral de Scavuzzo.

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