Informe del BAPRO: Crece la mora y casi uno de cada cuatro deudores tiene atrasos


Cada vez más hogares tienen dificultades para pagar sus deudas. El endeudamiento creció en los últimos dos años para sostener el consumo, pero ahora los atrasos se multiplican y el problema impacta con más fuerza en los sectores de menores ingresos.

La irregularidad total del sistema trepó al 13%, con un salto de casi 9 puntos porcentuales desde diciembre de 2023. En las entidades no financieras la mora llega al 24,6% y más que duplica la bancaria (8,8%). Medida por personas, la crisis es aún más profunda: casi uno de cada cuatro deudores presenta atrasos en sus pagos.

El diagnóstico surge del informe “Semana Económica” N° 920 del Banco de la Provincia de Buenos Aires (BAPRO), al que accedió En Línea Noticias, y advierte que el crédito —que funcionó como amortiguador del consumo en 2025— enfrenta límites crecientes para 2026 en un contexto de deterioro del ingreso y aumento de la carga financiera sobre los hogares.

Un salto desde 2023

De acuerdo con datos de la Central de Deudores (CENDEU) citados en el trabajo, la irregularidad de cartera del total del sistema se ubica en 13%. El dato no es aislado: implica una suba de casi 9 puntos porcentuales respecto de diciembre de 2023.

Además, el informe señala que la irregularidad alcanzó niveles no observados desde la salida de la convertibilidad.

La brecha entre segmentos es marcada. En entidades financieras tradicionales la mora llega al 8,8% (noviembre de 2025). En entidades no financieras —fintech, tarjetas de supermercados y plataformas digitales— asciende al 24,6%. Es decir, más que duplica la tasa bancaria.

Más endeudados para sostener el consumo

Más de 20,5 millones de personas —el 60% de la población adulta— tienen algún tipo de financiamiento. Son casi dos millones más que a fines de 2024, lo que representa un aumento interanual del 8%.

El crecimiento fue heterogéneo. Las personas solo endeudadas con entidades no financieras aumentaron 18% en el último año. En cambio, las que solo tienen deuda bancaria se redujeron 4%. A la vez, quienes combinan deuda bancaria y no bancaria crecieron 29%.

El informe sostiene que en 2024 y 2025 el crédito funcionó como un ingreso complementario que moderó la caída del consumo frente a la pérdida de salario real y empleo.

El financiamiento promedio pasó de representar 1,5 salarios a fines de 2024 a 2,5 salarios al cierre de 2025. En términos prácticos, las familias se endeudaron por el equivalente a un salario adicional durante el último año para sostener sus niveles de gasto.

La mora medida por personas: el dato más crítico

Cuando la irregularidad se mide por tamaño de cartera, el indicador es de 13%. Sin embargo, al calcularla por cantidad de personas, el porcentaje asciende al 24%.

Esto implica que casi uno de cada cuatro deudores presenta algún tipo de problema para cancelar sus obligaciones. A fines de 2024 ese valor no alcanzaba el 15%, lo que representa un salto de casi 10 puntos porcentuales en un año.

Un impacto regresivo

El deterioro tiene un perfil regresivo. Uno de cada cinco créditos menores a un millón de pesos está en situación irregular. En cambio, entre los préstamos superiores a diez millones de pesos, la proporción baja a 11,9%.

Aunque los créditos de menor monto representan casi la mitad de los préstamos otorgados, explican menos del 5% del total de la cartera. En contraste, los préstamos mayores concentran cerca del 60% del saldo total, pero involucran a menos del 10% de las personas.

El informe advierte que, al observar únicamente los ratios de cartera, se subestima el impacto social del fenómeno.

El límite del “puente financiero”

El deterioro no se explica principalmente por nuevos deudores. Si bien quienes ingresaron recientemente al sistema acumularon 3,1 billones de pesos —equivalente al 3,7% del saldo total de familias— y muestran una mora algo superior (15,5% frente a 12,9%), explican solo 5 de cada 100 pesos de mora nueva generada en el período.

El grueso del problema proviene de personas que ya estaban endeudadas y que, frente al deterioro de sus ingresos, perdieron capacidad de pago.

El informe concluye que el crédito fue en 2025 un amortiguador del ajuste en la actividad. Sin embargo, con una base de deudores más amplia, mayor carga financiera y niveles de mora elevados, el margen para repetir una estrategia de crecimiento apoyada en el endeudamiento aparece considerablemente más acotado en 2026.

La sostenibilidad del financiamiento como motor de la actividad dependerá, según el BAPRO, de la recuperación del salario real y de la trayectoria de las tasas de interés. Sin mejora genuina de ingresos, el sistema difícilmente pueda expandirse al ritmo observado el año pasado sin generar un nuevo salto en la mora.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

error: Content is protected !!