Charla: Las dificultades de emprender en Tecnología Médica

El docente de la FIO, Pedro Escobar, participa de importante capacitación.


Alrededor de 250 personas de toda Latinoamérica participan de un ciclo de formación para diseñar estrategias de desarrollo y fabricación de tecnología médica, un aspecto que en plena pandemia ha impulsado a empresas a cambiar su matriz tecnológica y pasar, por ejemplo, de fabricar autos a hacer respiradores.

El docente de la Facultad de Ingeniería, bioingeniero Pedro Escobar, fue invitado a formar parte del plantel de disertantes, donde aborda el rol del Director Técnico, papel que él mismo desempeña en el proyecto del Respirador Argentino de Crisis que se ensambló en los laboratorios de la FIO. “El contexto general para emprendedores de tecnologías médicas en el país hasta antes del contexto de pandemia presentaba un panorama bastante difícil, primero por la economía fluctuante que tiene nuestro mercado”, sostuvo el especialista, y continuó: “segundo, porque se trata de procesos largos”.

Generar una industria de tecnología médica, sacar un producto al mercado, lleva al menos dos años. “Entonces la empresa tiene que tener la espalda económica y técnica como para estar ese plazo soportando un proceso de registro, inscripción y habilitación, por eso se vuelve complicado”, resaltó.

Desde la organización del curso, a cargo de Proyectar Innova, sostienen que el 80% de las empresas que hoy se crean, cierran antes de cumplir el año de vida. Sin embargo, el bioingeniero aseguró que el contexto sanitario a nivel mundial ha alentado el nacimiento de pequeñas empresas de tecnología médica que desarrollan soluciones particulares como respiradores, máscaras, nuevos modelos de resucitadores pulmonares manuales, equipamiento de laboratorio específico, que seguramente verán la luz del mercado en situación de pandemia (o ya la vieron). “Seguramente estos emprendimientos luego deberán readecuarse a un nuevo contexto donde las normativas que regulan el mercado de los equipos médicos, volverán a ser tan estrictas como lo eran antes”, analizó Escobar. No sería la primera vez que de las crisis surgen oportunidades.


Un DT tecnológico


El objetivo de esta capacitación es dotar de herramientas a quienes tengan voluntad de emprender en esta industria, con un abordaje detallado del marco regulatorio no solo de Argentina sino global, conocer cómo funcionan los entes reguladores como el ANMAT, y cuáles son los procesos de constitución y habilitación de una empresa, el prototipado y ensamble, registro, comercialización, etc.

En este sentido, el Director Técnico de la empresa cumple un rol primordial porque se ocupa tanto de la gerencia como de la parte productiva. “Se encarga de vigilar los procesos de fabricación basados en instructivos de trabajo que él mismo confecciona, es quien se encarga de velar por el control de calidad, de la liberación de los productos al mercado, está presente en todas las fases”, explicó el docente de la Facultad de Ingeniería de la UNICEN, “incluso en el seguimiento de pos venta. Es la columna vertebral de la empresa, le da cohesión e integridad en todos los procesos”, añadió.

En tanto, el Respirador Argentino de Crisis (RAC) que se diseñó en los laboratorios de la FIO por iniciativa de graduados, diferentes actores sociales, empresariales, y el sector universitario tiene algunas diferencias en la concepción de este tipo de emprendimientos y, por ende, en todo el proceso, ya que no nació con fines de lucro sino como una idea en contexto de crisis para dar una solución rápida en un mercado carente de respiradores. “Por lo tanto el diseño se empezó al revés, desde un prototipado sencillo, no desde las normativas. Ahora como Facultad decidimos volvernos profesionales, y apuntamos a poder volcar al mercado un respirador apto más allá del contexto de crisis. Por esto mismo quedará instaurada la filosofía de trabajo como si fuésemos una empresa de tecnología médica”, proyectó.

En este sentido, Escobar es responsable de controlar que las normativas de fabricación y ensayo “se cumplan al pie de la letra porque es un equipo clase III de riesgo, la más elevada, y es soporte de vida. Entonces es uno de los equipos más críticos que hay a nivel de tecnología, por lo tanto tiene que estar bien hecho, sobre todo si estamos representando a una Universidad, siendo profesionales de la ingeniería con principios éticos y responsabilidad social”, remarcó.

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