Senasa difundió recomendaciones para prevenir golpes de calor en la hacienda


Ante las altas temperaturas que se registran en gran parte del país, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) recordó a los productores ganaderos la importancia de reforzar las medidas preventivas para minimizar los efectos del estrés calórico en la hacienda.

Con temperaturas que superan los 35 grados y sensaciones térmicas cercanas a los 40°, el organismo advirtió que el ganado también puede sufrir golpes de calor. “El estrés es una respuesta adaptativa que permite a los animales hacer frente a desafíos ambientales como los cambios de temperatura. Sin embargo, cuando se superan las condiciones óptimas, los mecanismos de adaptación no logran eliminar el exceso de calor generado”, señaló el Senasa.

Desde el organismo explicaron que el estrés calórico es “el conjunto de cambios fisiológicos y comportamentales que se desencadenan en los animales cuando son sometidos a condiciones ambientales que superan su temperatura de confort o zona termoneutral y son incapaces de regular su temperatura interna”.

Cómo afecta el calor al ganado

Según detalló el Senasa, frente a situaciones de calor extremo los animales tienden a reducir su actividad física y la ingesta de alimento, aumentar la frecuencia respiratoria, el jadeo y la salivación, incrementar el consumo de agua y buscar espacios con sombra.

El impacto del estrés calórico no solo compromete el bienestar animal, sino también la producción. Puede provocar disminución de la eficiencia alimentaria, pérdida de peso y de condición corporal, deterioro de los índices reproductivos, mayor riesgo de enfermedades y aumento de la mortalidad.

En el caso de los animales lecheros, se registran mermas en la producción de leche y en los porcentajes de grasa y proteína. En los rodeos de carne, el organismo destacó la importancia de contar con sombra natural de árboles, que no solo reduce la radiación solar sino que también disminuye la temperatura del aire por la evaporación de las hojas.

Hidratación, manejo y alimentación

El Senasa recordó que un bovino adulto consume diariamente alrededor del 7% de su peso vivo en agua, por lo que resulta fundamental garantizar una provisión abundante de agua fresca y limpia, con bebederos accesibles y cercanos. También advirtió que el consumo abrupto de agua tras períodos de privación puede desencadenar cuadros de intoxicación con signos nerviosos.

Otra recomendación clave es evitar manejos estresantes durante el verano. Se sugiere arrear de manera tranquila, respetando el ritmo de los animales, y realizar encierres o trabajos en manga a primera hora de la mañana o al final de la tarde.

En cuanto a la alimentación, en los sistemas de engorde a corral se aconseja suministrar entre el 30 y el 40% de la ración por la mañana y el resto por la tarde, además de incrementar el porcentaje de fibra en la dieta.

Finalmente, el Senasa indicó que ante la previsión de altas temperaturas será necesario refrescar a la hacienda bien temprano por la mañana o durante la noche, utilizando un caudal de agua suficiente para que penetre el pelo. Mojar a los animales en horas de mucho calor y de forma insuficiente puede resultar contraproducente. También se recomendó humedecer el suelo de los corrales, sin generar barro, para reducir la radiación indirecta que reciben los bovinos.

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