Contador Mauro Remis: “Hoy la receta es perfecta para desalentar inversiones”

MauroRemis

El Contador Mauro Remis es titular de la consultora HumanWork. Integral el Centro Industrial de Olavarrría y al mismo tiempo es co-fundador de la Asociación Civil “Olavarría Publica”.


“Si lo mirás en perspectiva, parece hecho a propósito”, dice amargamente el Contador Mauro Remis. “Todo está alineado para ahuyentar las inversiones”, completa. “Y no hablo de las empresas del extranjero, solamente. Me estoy refiriendo a las Pymes, que son el motor del movimiento”.

 

Invitado a dar más precisiones, Remis apunta: “Alta inflación. Consumo estancado. Capacidad ociosa de producción. Atractivos mercados financieros, bajo acceso a financiamiento y altos niveles de presión fiscal. ¿Cómo querés que haya inversión? Argentina presenta hoy la receta perfecta para desalentar cualquier tipo de inversión”.

 

Datos negros

 

El titular de la consultora HumanWork destaca información emanada de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), según la cual en octubre la actividad industrial Pyme volvió a caer 6% en comparación con el mismo mes del año anterior. De los encuestados el 75% de las pymes, en octubre, finalizaron en baja, mientras que el 56% indicó tener rentabilidad neutra o negativa.

 

“Diez meses consecutivos en la caída de la actividad industrial reflejan la falta de atención que ha tenido el sector”, sostiene Remis, quien pertenece a la Asociación Civil Olavarría Pública comandada por Eduardo Rodríguez. “Pero estos datos muestran la alarmante falta de atención que este gobierno le ha dado al tema Pymes, que representan casi el 95% de la industria en Argentina”.

 

Cómo salir

 

La consulta apunta ahora a las posibles soluciones del conflicto. “Es necesario acertar políticas que incentiven el consumo. Sin consumo no hay industria, sin industria no hay empleo, y sin empleo no hay crecimiento posible”.

 

La competitividad de las empresas es un argumento que suele aparecer en las discusiones del sector industrial. El gobierno suele reclamar competitividad a los empresarios. “Sí”, sostiene el Contador, “las industrias pueden ser muy competitivas, pero si no hay consumo de sus productos no sirve de nada”.

 

No conviene

 

Desplegando impresiones de sitios especializados, y mostrando datos de la pantalla a En Línea, Mauro Remis va elevando el sentido de su reclamo. “El industrial argentino es pujante por naturaleza, le gusta producir pero sin condiciones económicas aceptables no lo hará. Entonces, mirá bien: casi el 40% de capacidad ociosa en las empresas hace impensado que haya nuevas inversiones. Las Pymes, que en general no tienen gran espalda y dependen de sus ingresos para crecer, deberían primero recuperar su producción al máximo posible. Es decir que tendrían que producir y vender un 40% más que hoy. Pero si esto ocurriera, tenés mercados financieros atractivos, como altas tasas en plazos fijos; adquisición de deuda pública; Lebac con rindes mayores al 25%. Todo eso va en contra de cualquier tipo de inversión con márgenes de rendimientos inferiores, incluso neutras o negativas, y alto riesgo”.

 

Frutilla del postre

 

“Y todavía no hablamos del tercer paso, que es el financiamiento. Los préstamos para capital de trabajo en Argentina siguen siendo elevados, con tasas de intereses superiores al rinde de la inversión”, relata el dirigente del Centro Industrial de Olavarría. “Eso produce que no sea factible endeudarse para comprar equipos de trabajo, ya que sería más costoso el pago del préstamo, comparado con el rinde que produciría esta inversión. Para colmo, actualmente el Estado es el mayor tomador del capital disponible prestable, lo que deja poco saldo al mercado productivo”.

 

Los industriales, no solo a nivel nacional sino también en Olavarría, se han quejado de la presión fiscal que los ahoga, justo cuando la navegación se hace contra la corriente. Mauro Remis completa su mirada argumentando que “cuando la facturación se derrumba, las empresas no pueden sostener el mismo nivel de carga impositiva que cuando las cosas iban bien. Al principio la presión fiscal se traslada a los precios, pero cuando no se vende el poco ingreso obtenido se va en impuestos, incluso llegando a absorber capital de trabajo y no renta. Entonces, las empresas comienzan a consumir su stock de capitales para subsistir. En este contexto las empresas han dejado de ser rentables”.

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