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Detuvieron a un abogado que defendió a genocidas en Olavarría, había sido condenado a tres años de prisión efectiva

Además está siendo juzgado por abuso sexual.


Con información de ABC HOY y El Eco

El abogado tandilense Claudio Castaño, recordado en Olavarría por ejercer la defensa de genocidas en el juicio Monte Pelloni I, fue detenido por orden de un Tribunal Criminal de la ciudad de Azul que tiempo atrás lo había condenado a la pena  de tres años y ochos meses de prisión de cumplimiento efectivo y el mismo lapso de tiempo para ejercer como letrado

En la jornada del partes, explicaron voceros oficiales, Castaño fue detenido en la ciudad de Tandil por efectivos de la DDI de Azul quienes cumplieron de esa manera con la orden de la Justicia. Los mismos voceros indicaron que la detención se concretó luego de que la Cámara de Casación Penal de la Provincia de Buenos Aires ratificara el fallo de primera instancia que pesaba sobre el abogado.

La orden del detención fue emitida por el Juez Gustavo Borghi de la ciudad de Azul.

Castaño había sido condenado por el delito de estafas a quienes eran sus clientes, delito por el cual fue condenado a la pena de 3 años y 8 meses de prisión de cumplimiento efectivo y mismo tiempo de inhabilitación para ejercer como abogado.

El ocaso del abogado que buscó ser famoso a fuerza de excentricidades y polémicas

Claudio Castaño se transformó con el correr de los años en un personaje controvertido, que siempre buscó la figuración mediática, aunque terminó encerrado por sus propios excesos y ahora, preso por estafar a sus clientes, espera además un juicio en el que está acusado de abuso sexual y recibió años atrás el repudio generalizado de la comunidad de Tandil por “plantar” un acusado, en el aberrante crimen de Jorge Bustamante.

Castaño siempre resaltó con orgullo su paso por la función pública, durante el gobierno de Carlos Menem, por el área de Ceremonial y Protocolo. Pero también, fue un conspicuo defensor de genocidas, no solo en sus declaraciones, sino que se desempeñó como el letrado patrocinante de Horacio Rubén Leites, acusado por los crímenes cometidos en Monte Pelloni (Olavarría), durante la última dictadura cívico-militar.

También fue construyendo la imagen del “defensor de los culpables”, dado que aparecía mayormente vinculado a la defensa de reconocidos delincuentes o despreciables homicidas, como el caso de Damián Gómez, el brutal femicida de Aylín Torres.

Entremezcladas con sus excentricidades como pasear en caballo por el centro de la ciudad, un casamiento con carruaje, o inmiscuirse en los sainetes televisivos que protagonizaban el extinto Ricardo Fort y su pareja de entonces, el tandilense Rodrigo Díaz, donde Castaño vio una ventanilla por la cual arribar a un mundo que anhelaba, el del abogado farandulero; sobre el letrado de verba frondosa y soberbia invencible, pesan acusaciones más graves, que le valieron el repudio y el rechazo de su comunidad y de sus pares.

Mientras espera que se desarrolle un juicio en el que está acusado de abuso sexual por un joven de 26 años, que padece una discapacidad, denuncia que se radicó en el año 2016, es recordada la lamentable participación de Castaño como abogado defensor de Nahuel Morales y Ángel Tami, sindicados como los autores materiales del aberrante crimen de Jorge Bustamante, ocurrido en octubre de 2018.

Castaño, Tami y Morales se fueron juntos a pasar el fin de semana a Mar del Plata, luego que los dos primeros acudieran a él, tras haber matado a la joven víctima, a la que arrojaron a un arroyo lindero a un camino vecinal.

Luego, Castaño se cobró una revancha personal contra un individuo identificado como Emanuel Ramírez, a quien hizo aparecer como el tercer implicado en el homicidio, a través del testimonio de uno de sus defendidos.

Ramírez estuvo preso dos semanas, hasta que la justicia le dictó la falta de mérito en la causa de la muerte de Bustamante, al no encontrar evidencias de su participación. Poco después, Ramírez afirmó que el abogado Castaño lo había implicado, como venganza por una oferta sexual en la que el letrado iba a entregarle dinero y drogas, “acuerdo” que nunca cumplió y, en un segundo encuentro, la situación terminó con golpes ante la negativa de Ramírez de mantener relaciones sexuales.

A fines de noviembre de ese 2018, el Colegio de Abogados de Azul decidió “suspender provisoriamente” la matrícula profesional de Claudio Castaño, mientras se desarrolla el proceso por la denuncia en su contra por abuso sexual.

Hoy, está a disposición de la justicia, que lo condenó a 3 años y 8 meses de prisión por pedir dinero a sus clientes, con el argumento de tener que “coimear” a fiscales y policías, encontrándose que eso constituyó una estafa a sus patrocinados. Seguramente en el Penal en el que le toque estar, Castaño se reencontrará con viejos conocidos, mientras que en junio del año próximo, será juzgado por la causa que más complicaciones puede acarrearle, la de aquel abuso sexual con acceso carnal, contra un joven discapacitado.

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