El juicio por el homicidio de Tomás Echegaray: «Se me disparó el tiro», dijo Hirtz


Escribe: Fabián Sotes / Diario El Tiempo

«Quiero pedir mil perdones a la familia, a la mamá de Tomy, por lo sucedido», comenzó diciendo el estanciero Néstor Félix Hirtz cuando declaró en el juicio con jurados al que está siendo sometido en los tribunales de Azul por el homicidio de Tomás Echegaray.

Homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego, el delito por el que Hirtz están siendo juzgado y declaró. FOTOS: NACHO CORREA

En un principio el acusado no iba a declarar, ya que sus abogados defensores habían optado por proyectar en la tarde de hoy jueves -durante la segunda jornada del debate- la grabación de lo que, días después a que quedara detenido por la muerte del joven tapalquense, a fines de julio de 2020 Hirtz contó al ser indagado en sede judicial por el Fiscal que instruyó el sumario penal.

Pero a poco de que había comenzado a proyectarse, la defectuosa calidad del audio de dicho registro fílmico hizo que los defensores del imputado desistieran de continuar exhibiendo esa declaración al jurado y a todos los demás presentes en la sala ubicada en el tercer piso del Palacio de Justicia local.

Laura Margaretic y Marcelo Fernández -de pie, a la izquierda de la foto-, fiscales de este juicio. De espaldas, dialogando con la jueza Alejandra Raverta, los abogados de Hirtz. Foto: Nacho Correa.

Tras un cuarto intermedio, finalmente los abogados Ricardo Boucherie y Juan Carlos Scirica le anunciaron a Alejandra Raverta -la jueza del TOC 2 que está interviniendo en este proceso- que su representado iba a declarar.

De esa manera, sentado frente a esos doce ciudadanos que lo están juzgando, Hirtz comenzó a dar su particular versión de aquel luctuoso suceso que tuviera como víctima al joven de 26 años que era amigo de sus hijos. Un hecho ocurrido en las primeras horas del domingo 5 de julio de 2020 en la casa de Tapalqué donde el estanciero vivía y que, según volvió a decir ahora, intentó ser una broma.

Este viernes el jurado popular anunciará el veredicto para Néstor Félix Hirtz. Será después de que las partes formulen los alegatos. Foto: Nacho Correa.

Entre sollozos y llorando, al principio de su declaración el hombre se mostró acongojado por lo que fuera su accionar ese fatídico día. Y contó que cuando en su mano izquierda tenía un «pulverizador» con alcohol y en la otra un revólver de alto poder de vulnerabilidad y de grueso calibre que estaba cargado, lo único que perseguía con dicho accionar era hacerle una broma a Tomás.

Ese día domingo, alrededor de la hora dos, Echegaray había llegado a la casa de Hirtz para ver a Estanislao, uno de sus hijos. Lo hizo en su auto y acompañado por ese otro joven que declarara durante la primera jornada de este juicio, quien contó la manera en que la víctima del hecho, no bien la puerta de ese inmueble se abrió, recibió el disparo que atravesó su región abdominal y horas más tarde le produjo la muerte, cuando en una ambulancia era trasladado desde el Hospital de Tapalqué al Pintos de Azul.

El tiro que se le «escapó»

Sin que prácticamente sus abogados defensores lo interrogaran, encargándose uno de ellos tan sólo de intervenir ante lo que interpretaba eran reiteradas preguntas formuladas desde la Acusación a su cliente, el estanciero -de 69 años de edad, oriundo de la provincia de La Pampa, aficionado a las armas y a la caza- que está privado de la libertad desde que el homicidio se produjo pareció evidenciar diferentes estados de ánimos durante lo que fue su testimonio en el debate.

Tras ese pedido de disculpas manifestado al principio de su declaración entre lágrimas y sollozos a los familiares de Tomás presentes en la sala, posteriormente su rostro mutó a uno bien distinto cuando Laura Margaretic -una de las fiscales que interviene en el debate- prácticamente mantuvo un ida y vuelta con él en busca de que pudiera brindar mayores precisiones sobre aquel accionar que desarrollara cuando mató de un balazo con un revólver del tipo «Magnum» calibre 44 a quien, según el propio Hirtz afirmó, consideraba como uno de sus hijos. Alguien al que, además, conocía desde niño teniendo en cuenta esa amistad que sus hijos tenían con Tomás Echegaray.

Hirtz habló de una cena que la noche anterior a que le disparara al joven mantuvo en su casa con conocidos, donde reconoció haber consumido bebidas alcohólicas; aunque posteriormente afirmó que eso no le impidió estar lúcido cuando cometió este homicidio surgido de lo que fuera semejante broma. Algo por lo cual también le había dicho a su hijo Estanislao -otro de los que declaró en la jornada inicial de este juicio- que no bien llegara Tomás a su casa y la puerta se abriera él iba a estar esperándolo con el rociador con alcohol en una de sus manos y con el revólver en la otra.

A pesar del interrogatorio al que lo sometiera la fiscal Margaretic, Hirtz no pudo explicar con certeza (algo que resulta llamativo teniendo en cuenta que conoce de armas de fuego) cómo fue que se accionó el revólver que esa noche portaba. Y en algunos tramos de su alocución se mostró un tanto esquivo a responder, al mismo tiempo que con su mirada buscaba la de sus abogados.

«Se me disparó el tiro», afirmó durante ese testimonio en el que no faltaron preguntas que tuvieron que ver con diferentes aspectos relacionados con las armas de fuego que coleccionaba, su afición por la caza mayor y, también, incidentes ocurridos tiempo antes a que cometiera este homicidio, los cuales el estanciero negó que hayan sido de la manera en que los contaron testigos que pasaron por este juicio.

Aquellos incidentes aludían a situaciones por medio de las cuales, armado, fue visto por personas efectuando disparos al aire y también a los pies o en cercanías de quienes se convertían circunstancialmente en los blancos de sus presuntas bromas.

En contraposición a lo que esos testigos contaron en el debate, Hirtz negó haber cometido aquellos episodios en los que era común verlo manipulando armas de fuego, algo que él intentó justificar apelando a su condición de hombre de campo.

De hecho, el día que le disparó a Tomás, en la camioneta en la que uno de sus hijos trasladó al joven al Hospital de Tapalqué luego sería hallada otra arma de fuego: un revólver calibre 38 que en ese entonces también estaba cargado y que durante el debate la parte acusatoria ha exhibido a testigos que declararon.

«Perdí la noción de todo en ese momento», dijo el estanciero inmediatamente después a que hiriera de muerte a Echegaray.

Para cuando este hecho se produjo Néstor Félix Hirtz estaba en pareja con una policía. Y según contó en el debate, fue a ella a quien primero acudió para contarle lo que había sucedido, en la previa a que aquella madrugada del domingo 5 de julio de 2020 fuera al hospital donde estaba siendo asistido Tomás y después quedara aprehendido.

«Se me escapó un tiro, le pegué a Tomy», afirmó que le dijo a esa mujer policía cuando acudió a pedirle ayuda, lo cual sucedió mientras la víctima ya estaba hospitalizada.

Sin dejar de reconocer que el arma que empuñaba era «bastante sensible», Hirtz afirmó también que creía tener el control sobre ese revólver cuando «por reflejo» efectuó el disparo en vez de -tal como dijo que era su intención en el marco de esa broma que había ideado- rociar con alcohol, en plena emergencia sanitaria por la pandemia de coronavirus, al amigo de sus hijos. Ese joven que era como un hijo más para él y terminó matando.

Seguramente como una de las imágenes de lo que está siendo este juicio quedará para siempre la escena que este jueves por la tarde, en medio de las preguntas que le hacía, se produjo cuando la fiscal Margaretic tomó el revólver que estaba en su escritorio y gatilló, en busca de que Hirtz pudiera brindarle una explicación más clara sobre la manera en que se había accionado aquel día en que le disparó a Tomás.

En medio del silencio imperante entre los presentes en el debate que seguían la declaración del estanciero encausado, ese ruido seco que el arma descargada hizo al ser accionado su gatillo sonó fuerte y contundente en la sala.

Ese sonido del revólver estalló en el recinto, cargado con la misma tensión de la que paulatinamente se ha ido dotando este proceso conforme los testigos fueron pasando y la recepción de la prueba se cerró con la declaración del estanciero. Ese hombre que quiso hacer una broma y terminó cometiendo un homicidio.

Lo que vendrá

La extensa segunda audiencia de este debate, desarrollada hoy jueves desde la mañana hasta poco antes de la hora 19, incluyó las presencias de los testigos que les faltaban ofrecer a las partes que están interviniendo en el proceso.

A partir de mañana viernes, desde la hora nueve está pautado que los fiscales Laura Margaretic y Marcelo Fernández y los abogados del estanciero, Ricardo Boucherie y Juan Carlos Scirica, formulen sus respectivos alegatos.

La Acusación buscará convencer al jurado de que Néstor Félix Hirtz tiene que ser declarado «culpable» de un «homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego».

La Defensa, en tanto, tratará con sus argumentos -entre los cuales seguramente recurra a lo que el propio acusado declaró- que esos doce ciudadanos que están interviniendo en este debate declaren al encausado autor de un homicidio de tipo «culposo».

También hoy viernes, después de escuchados los alegatos, se dará el momento en que el jurado popular pase a deliberar.

Sobre lo que ellos decidan mañana viernes con el anuncio del veredicto se sabrá que vendrá de acá en más para Hirtz. Y también para los familiares de Tomás, quienes a través del pulso de este debate esperan que ese pedido de justicia que vienen haciendo visible desde hace más de dos años por la absurda muerte del joven se haga realidad y finalmente les traiga un poco de consuelo.

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