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El Trovador puso de pié a Olavarría

Un recital con el Teatro completo (con aforo 50%) puso a los olavarrienses de pie ante el consagrado Jairo en su regreso a Olavarría.

Esta vez no fue con la sinfónica Municipal de Olavarría, tampoco con Baglietto, fue para celebrar junto a los espectadores locales los 50 años con la música. En realidad los 50 años como Jairo.

El trovador volvió a la ciudad junto a su hijo Yaco González y sus músicos para repasar una de las carreras artísticas mas notables de la música popular argentina.

Dos horas de emociones con un cantor de 72 años que mantiene sus cuerdas vocales admirablemente intactas. Repasó de entrada nomas las canciones que Jairo hizo en 50 años que las cantemos todos.

Las primeras fueron, «Duerme negrito» una canción recopilada e interpretada por Atahualpa Yupanqui y posteriormente versionada por diferentes artistas, entre los que se destacan Mercedes Sosa y el mismísimo Jairo.

Luego llegó «José el carpintero», «Los enamorados» y «Los poetas no se rinden jamas». Continuó con una nueva versión de La Balacera, un homenaje al poeta Daniel Nelson Salzano y Caballo Loco que grabó con Luciano Pereyra en la primera parte de su disco 50 años.

En ese mismo trabajo discográfico que produjo Lito Vitale, se incluyó un ensamble de Jairo con sus cuatro hijos, de los cuales tres viven en Europa. Se trata de «Podría bailar toda la noche contigo» que en Olavarría cantó con Yaco, su hijo mayor que lo acompaña en sus conciertos como percusionista, coros y un dueto que cerró con La Bohemia (en Frances).

Jairo repasó algunos momentos de su infancia, por ejemplo cuando era muy pequeño y vio con su padre en el cine una película de Carlos Gardel. Desde entonces, que el Tango «Cuesta abajo», lo marcó durante toda su vida. Mas tarde recordó la última vez que lo vio a Astor Piazzola.

Piazzola estaba internado en una clínica y cuando Jairo llegó, la esposa del marplatense le advirtió a Jairo que era probable que no lo conociera. Fue así que llegó Milonga del Trovador y El Ferroviario.

Ya en el cierre de un concierto que puso a los espectadores de pie varias veces culminó con «Indio toba (antiguo dueño de las flechas», Vivir enamorado, La Olvidada, El Valle y el Volcán y el cierre con su versión mitad en Frances y la otra mitad en Castellano del Ave María.

Jairo se retiró ovacionado, acompañado, una natural manera en la que el trovador se siente cómodo, señalando que le cantó a cada uno de los espectadores que lo admiraron esta noche en el teatro municipal de Olavarría.

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