“Esto es lo que yo quiero, o lo que yo quería y no conocía”, se presentó en el Centro Cultural Universitario

El pasado viernes fue presentada la obra “Esto es lo que yo quiero, o lo que yo quería y no conocía”. Alcances de la Universidad en la cárcel. Algunas trazas, propuesta del NACT Estudios sobre Sociedad, Acceso a Derechos y Cárceles de la FACSO.


“Esto es lo que yo quiero, o lo que yo quería y no conocía”. Alcances de la Universidad en la cárcel. Algunas trazas, es una obra que se desprende de las tareas de investigación del Núcleo de Actividades Científicas y Tecnológicas Estudios sobre Sociedad, Acceso a Derechos y Cárceles (NACT ESADyC) de la Facultad de Ciencias Sociales.

A partir de tres proyectos desarrollados entre 2018 y 2020, el grupo de investigadores/as y docentes abordaron la situación de las personas detenidas en las cárceles del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) de la zona centro de la Provincia de Buenos Aires, en las que la UNICEN dicta carreras de grado y otra diversidad de propuestas. Mediante los proyectos se trabajó sobre la vida cotidiana, el acceso a derechos, la educación, arte y la cultura en la cárcel, entre otros.

En la presentación en el Centro Cultural Universitario de Olavarría participaron la Dra. Analía Umpierrez, coordinadora de la obra, junto a autores/as del libro: Dr. Tomás Puppio Zubiría, Lic. Magalí Coronel y Lic. Erica Lanzini. Completan la lista de autoras Mag. Claudia Castro, Lic. Mercedes Basualdo, Lic. Mercedes Giordano, Lic. Yemina López y Dra. Rosana Sosa. Asimismo, brindó sus comentarios el Dr. Mauricio Manchado (UNR – CONICET).

De manera inicial, la decana de la FACSO, Lic. Gabriela Gamberini, dio la bienvenida y resaltó “que la producción editorial refleja un trabajo sostenido que se viene llevando adelante desde hace muchos años, que se inicia como propuesta académica a través del Programa de Educación en Contextos de Encierro y luego avanza con nuevas propuestas en investigación y extensión”.

Por su parte, la Dra. Umpierrez describió que “el libro presenta producciones que intentan problematizar en la trastienda lo que es pasar por la Universidad y pasar por la cárcel, lo que nos impacta a todos y nos genera otros modos de empezar a analizar otros trabajos”.

Sobre la obra

En “Esto es lo que yo quiero, o lo que yo quería y no conocía”. Alcances de la Universidad en la cárcel. Algunas trazas (Editorial Fabián Di Plácido), se reúnen artículos en su mayoría publicados previamente en revistas científicas, que han sido evaluados y avalados para su publicación, y que el equipo ha considerado valioso reunir para dar a conocer esos resultados parciales y un producto más integral como resultado de los debates e intercambios que se sucedieron en reuniones del grupo entre investigadores/as de campos y disciplinas diversas, colaboradores/as y estudiantes de grado.

El capítulo “Trayectorias educativas desacopladas: la Universidad como horizonte en contextos de privación de la libertad”, escrito por Mercedes Giordano, Erica Lanzini y Yemina López, recupera y analiza un conjunto de datos y testimonios de estudiantes y participantes de talleres de extensión que la UNICEN desarrolla en Unidades Penales, con la intención de encontrar algunas respuestas a cómo la universidad aparece en el horizonte para las personas que se encuentran en contextos de privación de la libertad.

En “Centros universitarios en pandemia: una cuña en la solidez de la cárcel”, Analía Umpierrez analiza el modo en que los/as estudiantes participantes de centros universitarios aportaron sus saberes expertos para afrontar la contingencia del encierro en el período de aislamiento social, preventivo y obligatorio por pandemia, entre los meses de marzo y diciembre del año 2020. La misma autora, en “Ser parte, sentirse parte. Educarse entre adultos, enseñar en la vida cotidiana de la cárcel en espacios universitarios”, con la mirada puesta en la vida cotidiana de las cárceles, busca identificar las trazas que puedan reconocerse en la construcción subjetiva de las personas detenidas, recuperando algunas líneas que permitan reconstruir su paso por la escolaridad obligatoria; su participación en la vida de los centros universitarios, y dar cuenta de los procesos que se suscitan en ese ámbito en las formas de educar(se) entre adultos.

Mientras tanto, Tomás Puppio Zubiría reflexiona en “Centros y aulas universitarias: territorios de accesos” acerca de cómo el acceso al derecho a la educación, en particular a la educación universitaria, puede ser leído como una instancia de garantía de acceso al ejercicio de otros derechos y, en consecuencia, como acceso a justicia.

En “El lenguaje como territorio de conquista”, Magalí Coronel expone en primera persona sus primeros acercamientos a la cárcel y, a partir de allí, a lo que representa el encuentro cárcel-universidad, desde la perspectiva del lenguaje. Posteriormente, en “El que no trabaja es porque no puede. Procesos de negociación y disputa acerca de los sentidos que adquiere el trabajo en la cárcel”, Rosana Sosa ingresa a la discusión colectiva acerca de las trazas en la subjetividad de las personas privadas de la libertad, focalizando en una intervención universitaria destinada a creación y fortalecimiento de unidades productivas en la cárcel.

Las autoras María de las Mercedes Basualdo y Claudia Castro presentan en “Las Artes dejan huella (Y en pandemia, salvan)” reflexiones en torno de la experiencia de sostener talleres artísticos en tiempos de aislamiento social preventivo y obligatorio por Covid 19. Finalmente, en el capítulo titulado “¿Qué alcances identificamos de la presencia de la universidad en la cárcel?”, Analía Umpierrez y Rosana Sosa recuperan algunos de los interrogantes que sostuvo el equipo a lo largo de la producción de la obra y se exponen los hallazgos de investigación vinculados a los procesos de negociación y disputa de los sentidos que adquiere el trabajo de los detenidos en la cárcel.

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