Ex Intendente de Bolívar denunció que fue golpeado y amenazado por la Policía


Fuente: Diario La Mañana / FM 10 Bolívar

El ex intendente de Bolívar Juan Carlos Reina (mandato cumplido 1991-1995, administración del Partido Justicialista), sufrió el lunes de la semana pasada un hecho que tardó en darse a publicidad porque se trató de preservar la salud del ex mandatario y porque no hubo ningún parte oficial, ni de Comisaría ni de Fiscalía al respecto.

El ex intendente le brindó su testimonio al director de FM 10, Daniel Ledesma.

Reina graficó lo que pasó: “fue un hecho más que lamentable y que por casualidad no fue una desgracia. El lunes pasado, una menos diez de la tarde escuchábamos con mi mujer en la quinta relinchar los caballos, estaban los padrillos alborotados. Salgo a ver y me encuentro con que había un caballo pastando en el parque, y había un móvil policial con efectivos cerrando la tranquera. Les pego el grito, no me oyeron o no me quisieron oír, y se fueron en dirección a Bolívar”.

Acto seguido el ex intendente llamó “a la Patrulla Rural y les avisé que el caballo que habían encerrado no era mío y que me estaba ocasionando un tremendo lío porque estamos en temporada de servicios, tengo un plantel de yeguas alzadas, están los padrillos sirviendo, era tremendo el bochinche. Me dicen que ellos no fueron, que había sido personal de Comisaría y que ya les avisaban. Les pedí que les avisaran porque yo al caballo lamentablemente lo tenía que sacar de nuevo a la calle”.

A continuación Juan Carlos Reina sacó el caballo “y me vengo a buscar el auto para esperarlos y ver qué criterio tiene esta gente para actuar de semejante manera, que está claro no es la primera vez que me lo hacen, hace 15 ó 20 días me cortaron un alambre, me rompieron la tranquera, el candado y me metieron cinco o seis caballos en un cuadro que tengo al lado de casa”.

Reina siguió relatando: “Vino la Policía nuevamente, vio el caballo afuera, lo corrieron como hacen ello, sin bocina y sin sirena, que es como lo hacen normalmente y así van a ocasionar algún accidente grave. El caballo se topa con un terraplén en Las Cavas, se vuelve y logran meterlo en un cerco que hay en la banquina frente a casa, que está con un alambre eléctrico. En eso llegó el dueño del caballo y entonces cruzo para preguntar con qué criterio habían hecho eso”.

Y empezaron los problemas: “Me dicen que ellos estaban viendo los padrillos en casa cómo disparaban de una punta a la otra, que ellos estaban para salvar vidas y no para cuidar animales, y que por eso metieron el caballo en casa; y me dicen que si no me gustaba cómo obraban, que hiciera la denuncia. Cuando voy a sacarle una foto al móvil para identificarlo, uno de ellos viene de manera muy prepotente, de mala manera, y me pregunta qué estoy haciendo, a lo que contesto que estaba identificando el móvil para hacer la denuncia que les había dicho que iba a hacer, entonces me pide que me identifique y a su vez le pido que él también se identifique, que me diga quién es, que me muestre la credencial, cosa que no hace y amenaza con meterme preso”.

Y la cosa se agravó: “Le dije que no tenía ningún motivo para meterme preso, me voy hacia donde estaba el otro oficial labrando el acta al dueño del caballo junto a la gente de Guardia Urbana, le pido que me digan quiénes son y ahí, sin decir nada, el que se había molestado primero por la foto vino de atrás, me agarró del cuello y con el otro intenta doblarme el brazo derecho hacia atrás. No lo logra, forcejeo para defenderme, y el otro oficial me agarra el brazo izquierdo, mientras el otro me pega dos o tres trompadas en los riñones. Aflojé y me esposaron atrás”.

Y se agravó más todavía: “No sólo me esposaron, uno de ellos me hace una traba y me empuja, por lo que caigo al piso de frente, no esperaba que fueran a hacer eso, no tenían ninguna necesidad. Cuando caigo este oficial, que se llama Marcos Quiroga, se me tira encima con la rodilla en la espalda y la mano en la nuca, presionándome la cara contra el piso. La señora que estaba de testigo junto al dueño del caballo les grita que me dejaran, que estaba recién operado, que me iban a matar; pero siguieron como si no pasaba nada”.

Reina describió que “pidieron otro móvil, vino una camioneta, me cargaron y me llevaron para el Hospital, me bajaron esposado, lleno de tierra, pasto. El médico pidió que me sacaran las esposas para revisarme, tuvieron que llamar a los que me habían esposado porque los que me trasladaron al hospital no tenían las llaves para abrirlas. Me revisó el médico, constató las lesiones, por suerte desde las últimas operaciones ando permanentemente fajado, de lo contrario no sé si hubiera podido contar esto”.

Y detalló que “después me llevaron a la Comisaría donde me tuvieron en una pieza con un vigilante de imaginaria, nadie decía nada. A las dos horas entró una mujer, me preguntó si yo era Reina, me dijo que me estaban haciendo un acta por una contravención. Le pregunté quién era y me dijo que era la comisaria Liliana Pelle. Me tuvieron casi 4 horas demorado, me trajeron el acta para firmar y cuando la leo, no reflejaba en absoluto la realidad de los hechos. Entonces agrego en el acta que lo que relataban allí no reflejaba en absoluto lo ocurrido, y después de ello la firmé”.

Los hechos comenzaron a despejarse cuando “mi mujer llamó a un abogado y recién ahí me dejaron salir, no nos daban copias del acta ni de las actuaciones del médico. A todo esto nos comunicamos con la Fiscalía, luego con Azul, y desde esa ciudad le informaron a la Comisario Pelle que el acta, de acuerdo a los hechos, no podía ser una contravención sino que debía tomar una denuncia penal”.

Las actuaciones continuaron: “El martes llamaron de Azul comunicando que al mediodía íbamos a tener una videoconferencia junto a la fiscal Sebastián para tomarme una ampliación de la denuncia. Estuvimos 45 minutos en videoconferencia, hicimos la ampliación, les di todos los detalles que no estaban en la denuncia, con todos los testigos, todo lo que pude aportar para esclarecer”.

El ex intendente reconoció que “honestamente la saqué barata, pero si acá no se toman medidas en serio, no te extrañes que tengamos un nuevo caso Facundo Castro en Bolívar, ojalá me equivoque. Estos personajes que actuaron acá el día lunes, son dignos discípulos la Maldita Policía, de la Policía de Etchecopar, de Camp, y quiero que quede bien claro que es gente de afuera, no es la Policía de Bolívar, no son los bolivarenses”.

Y Reina fue muy duro con quien está al mando de la Policía local: “Lamentablemente tenemos una comisario que en vez de estar en la calle controlando a su personal, viendo qué hacen, prefiere quedarse en la Comiaría jugando con su perrito caniche. Creo que las autoridades, tanto municipales como provinciales, van a tener que tomar cartas en este asunto. Yo la saqué barata; pero no sé si el próximo suceso va a tener un final como el mío”.

Juan Carlos destacó que “el informe médico refleja las escoriaciones y lesiones en frente, nariz, parte de la cara, rodillas con hematomas. La ropa más la faja impidieron que las huellas de las trompadas en los riñones quedaran marcadas”.

El también ex concejal dijo que “jamás me pasó algo similar, entiendo que lo primero que hay que hacer es hablar; pero podés hablar con gente normal, esta gente es anormal, no sé cómo están en la Policía, seguramente están en Bolívar porque vienen trasladados por esa maldita costumbre que tiene la Policía de que donde hay denuncia contra uno, lo mandan a otro lugar. Estos seguro que vienen corridos de  algún lado, y me preocupa porque Bolívar tiene mucha gente dentro de la Policía, y hay gente muy buena, gente muy capaz”.

Destacó que “en Bolívar tenemos buenos policías que conocen a la gente de la ciudad, íbamos en el móvil hacia el Hospital y tenían que ir a un barrio, y preguntaban por radio dónde quedaba ese barrio, no sabían cuál era el paso a nivel de la Cooperativa Eléctrica, esa es la gente que tenemos recorriendo arriba de los móviles, gastando nafta, haciendo gastos inútiles y sin brindar absolutamente ninguna seguridad. Es indispensable un cambio”.

Luego contó que lo llamó “Marcos (Pisano) para expresarme su solidaridad y todo su apoyo, y me confesó que está preocupado con este tema porque dice que no tiene apoyo. También me llamó Ariel Ferreyra y le manifesté esto, ya que está en el Ministerio de Seguridad, hagan algo, me dijo que estaban viendo con gente del municipio porque seguramente habrá algunos cambios en Bolívar. Les pedí que privilegien a la gente de Bolívar”.

Fiel a su estilo de político estudioso y conocedor contó que “hay un artículo en la Ley Orgánica de las Municipalidades, el 178 inciso 4, que dice que la Policía es el auxiliar del intendente, el comisario tiene que ponerse a disposición del municipio y el intendente decirle cuáles son sus necesidades para que la Policía actúe en consecuencia, siempre se trabajó así, en forma conjunta, más allá de las diferencias que pudiera haber; pero no lo que sucede en los últimos años, que no hay relación entre el municipio y la comisaría, es lamentable”.

Y para terminar, comparó: “Hoy es más fácil trabajar en conjunto, porque antes tenías una sola comisaría, hoy tenés el área rural por un lado, un área de investigación que no estaba, tenés la Comisaría de la Mujer y la propia Comisaría. Esperemos que esto me tocó vivir sirva como ejemplo, que las autoridades tomen nota, obviamente que el ministro Berni está al tanto, le hice llegar lo que me ha sucedido, al menos para que lo conozca. Y por otro lado la denuncia penal ya está en marcha, voy a seguir hasta las últimas consecuencias, y de ser necesario esta gente no debería estar más en la fuerza”.

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