Experta de la FIO explica por qué el Censo es “el análisis más representativo de un país”

Dentro y fuera de la Facultad de Ingeniería es palabra autorizada en esta ciencia de datos que sirve como fuente de información para la toma de decisiones. Desde ese lugar, la profesional arroja luz sobre este censo que llegará a más de 15 millones de hogares y nos permitirá saber cuántos y cómo somos, dónde estamos y cómo vivimos en Argentina. Además aclara para qué sirve hacer Estadística.


“Después hacemos un clic y sale el resultado pero todo eso lleva mucho tiempo, demasiada logística”, aclara la doctora Miriam Cocconi, a horas de realizarse el Censo de Población, Hogares y Vivienda 2022 que este 18 de mayo pondrá en pausa al país. Participarán alrededor de 600 mil personas que censarán más de 15 millones de viviendas, superando los 45 millones de habitantes.

Gracias a este relevamiento del INDEC se podrá saber cuántos somos, dónde estamos y cómo vivimos en Argentina. Ahora, ¿qué importancia tiene está medición, qué diferencias tiene con las anteriores y para qué sirve en términos de políticas públicas? La docente de la Facultad de Ingeniería y magister en Estadística, Miriam Cocconi, explica los alcances de este muestreo que es el único que recorre casa por casa y abarca al 100% de la población argentina.

Desde 1810, se han realizado 10 censos a nivel país, el primero en 1869 y el último en 2010. La información obtenida en el relevamiento del bicentenario será actualizada este año, dos más tarde de lo previsto debido a la pandemia por coronavirus.

Digital y de derecho

El censo es un recuento de las personas, hogares y viviendas que se encuentran dentro del territorio nacional al momento de realizarlo, y la División de Estadísticas de las Naciones Unidas aconseja que se realice cada diez años. Además, según el Decreto 3110/70, reglamentario de la Ley 17.622, debe concretarse en los años terminados en cero.


El formulario tendrá 61 preguntas – 24 en la sección “Vivienda” y 37 en “Sociedad” – y el formato presencial demora entre 10 y 20 minutos, con 12 minutos extra en caso de tratarse de una familia.


Pero esta décima edición contempla un operativo bimodal ya que el cuestionario se podrá responder al censista en el domicilio pero también a través del Censo Digital (https://censo.gob.ar) ingresando todos los datos junto con una casilla de mail válida ya que será a donde se enviará el código que servirá como comprobante de censo realizado. El objetivo es ahorrar tiempo a la población y a los censistas, al tiempo que apuestan a que las innovaciones metodológicas y tecnológicas permitirán obtener “una foto más exacta”.


Asimismo, hay un cambio de paradigma. En las ediciones anteriores los censos eran de hecho, es decir, “se relevaba a la población según el lugar donde había pasado la noche anterior pero este año será de derecho: la persona es enumerada en el lugar donde reside habitualmente (se encuentre viviendo en su domicilio o no). Se registra a las personas en la vivienda en que tienen su residencia habitual. Podemos ser 5 y uno está de viaje o estudiando afuera pero se cuentan 5”, grafica la doctora Cocconi.


Según el artículo 17 del Decreto 726/2020 “todos y todas los y las habitantes de la Nación quedan obligados y obligadas a responder la totalidad de las preguntas incluidas en el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas”.

De 1869 a la pospandemia

“Los censos son estudios estadísticos descriptivos porque recaban información de toda la población. Es una recopilación de datos para después analizar y saber, por ejemplo, cuántas personas viven en una vivienda, cuántas estudian, cuál es el nivel de pobreza. Es exploratorio descriptivo”, señala la referente de la FIO más familiarizada con que la etapa de análisis que de relevamiento.


“Es la única vez en la que se trabaja con toda la población. Es el análisis más representativo y completo de un país. Se hace cada 10 años porque hacer una recopilación de datos lleva mucho tiempo y es muy costosa pero también hay que dejar pasar un período para medir los cambios” en la sociedad, remarca.


El primer censo argentino se hizo en 1869 y estimó un total de 1.800.000 habitantes, no fue anónimo y constaba de 8 preguntas una de las cuales, por pedido expreso del entonces presidente Domingo Sarmiento, fue “¿Sabe leer / escribir?”.

El último censo que registró a 40.117.096 habitantes, se concretó el 27 de octubre de 2010 y estuvo atravesado por la muerte del ex presidente Néstor Kirchner. Fue el primer censo en el cual ampliaron los datos acerca de descendientes de indígenas y afrodescendientes. Ahora, en 2022, las preguntas sobre autorreconocimiento indígena o afrodescendiente formarán parte del cuestionario único y se agregará una tercera pregunta sobre identidad de género.

Sin error de muestreo

“La mayoría de los países hacen censos. Es la única manera de tener una idea acabada de saber en qué posición estamos y es necesario que la gente tome conciencia y responda con la verdad para que los resultados sean fiables”, observa la doctora Miriam Cocconi, con amplia trayectoria en el manejo de datos, análisis e interpretación.


“Uno adapta la estadística de acuerdo a la ciencia sobre la que se está aplicando. En Ingeniería tiene análisis, álgebra y es sobre una base matemática. Pero doy clases en Sociales también y no voy a ir con una Integral impropia. Uno hace estadísticas aplicadas a cada ciencia. A los médicos les damos otro tipo de estadísticas”, compara la profesional que además de hacer docencia se dedica a la investigación y brinda servicios de consultorías externas.


Es un hecho que la pandemia desafió números, métodos y sistemas de medición. “Trabajamos mucho con curvas de crecimiento de casos. Con el equipo del Respirador Argentino de Crisis (RAC), creado en la FIO, hicimos análisis estadístico y medimos cómo subía la curva de casos hasta que estalló. El decano de la Facultad de Ciencias de la Salud, Héctor Trebucq nos aportaba datos”, detalla la doctora Cocconi.


“El censo no va a tener error de muestreo porque es global y es una técnica de por sí. Los resultados estarán en unos meses porque si bien se va a acelerar el operativo con la opción digital, la carga de datos lleva tiempo”, apunta la ingeniera química industrial, que hizo una Maestría en Estadística Aplicada en la Universidad Nacional de Córdoba y luego se doctoró en Ingeniería con una tesis en Estadística en la FIO.


Docencia y referentes


“Predominan las estadísticas económicas porque son noticia en los diarios y en Internet, pero hay estadística en todo. Los médicos usan mucha estadística. Yo hago las cuentas, después ellos me ayudan a interpretar. Lo mismo pasa con los arqueólogos. A partir de sus datos sobre mediciones de longitudes de huesos, por ejemplo, estudian lo que ya pasó y luego aplican técnicas estadísticas y proyectan, entre otras metodologías”, ejemplifica Cocconi.


En la FIO es voz más que autorizada y enseña Probabilidad y Estadística en todas las Ingenierías, en los profesorados de Física y Química y en las tecnicaturas en Alimentos y Electromedicina. Su desafío actual, dentro del actual proceso de redefinición de carreras, pasa por promover “cambios de planes de estudio, con una estadística más aplicada”.


Desde 1998 dicta talleres en FACSO, en Arqueología y luego se sumaron estudiantes de Comunicación Social. Se autodefine como una apasionada de la Estadística, disciplina a la que llegó por casualidad pero eligió para especializarse. Trabaja codo a codo con colegas de las facultades de Veterinarias y Exactas de la UNICEN y sus máximos referentes se encuentran en Córdoba, Rosario y Bahía Blanca. “Hay excelentes profesionales, los admiro. Tienen vuelo internacional”, destaca la experta local, que horas antes del censo ya se censó en forma digital. “Es muy fácil, rápido y la experiencia fue bárbara”, plantea feliz de estrenar la nueva plataforma propuesta por el INDEC.

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