Ingresantes 2024 de la FIO aseguran que “las carreras no tienen género”

El sondeo impulsado dentro de la Facultad de Ingeniería arroja datos reveladores sobre las motivaciones, expectativas, estereotipos y (des)igualdad de oportunidades entre mujeres y varones registradas en las carreras científico-tecnológicas. Hay mensajes fuertes, que interpelan pero a la vez invitan a seguir trabajando por entornos más inclusivos y equitativos.


“La diversidad de género en la ciencia y la tecnología no solo es una cuestión de justicia social, sino también una necesidad para impulsar la innovación y resolver los desafíos globales. Las perspectivas diversas y las experiencias únicas que aportan las mujeres enriquecen el proceso de investigación y desarrollo, llevando a soluciones más creativas y efectivas”, reflexiona Guadalupe, de 18 años, mientras se prepara para transitar su primer año en la Facultad de Ingeniería de Olavarría. Su voz es una de las 114 que participaron de la encuesta “Razones e Imaginarios de Ingresantes FIO-2024 en carreras científico-tecnológicas” que tuvo por objetivo identificar expectativas y tomarle el pulso a las cuestiones de género en el ingreso a la universidad.


¿Qué se midió? Cómo llega cada ingresante a la elección de carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática), de qué modo se asume la capacidad para desenvolverse profesionalmente, qué estereotipos observan en la elección libre de las mujeres y qué rol consideran que tienen en un equipo científico-tecnológico.


El estudio fue diseñado y aplicado por el grupo MI-FIO y se focalizó, por segundo año consecutivo, en quienes ingresan a la FIO. Tuvo como finalidad relevar qué factores influyen y cómo las experiencias previas el entorno educativo y familiar, además de la perspectiva de género, juegan un papel determinante. En el Día Internacional de las Mujeres y durante la jornada que se hizo en instalaciones de la Facultad, se compartió un avance de los resultados obtenidos.


Hubo cinco preguntas abiertas y un arduo trabajo de interpretación y clasificación hasta llegar a un análisis cuanti y cualitativo con respuestas que ayudan a establecer indicadores sobre perspectiva de género en torno de la participación, rendimiento y progresión femenina en los estudios STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática), según la UNESCO. La propuesta está alineada con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 5, que busca lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas.

Qué eligen y cómo se ven

¿Qué estudian las mujeres que este año ingresan a la FIO? La mayoría opta por Ingeniería Química, seguida de Industrial o Civil y en menor escala Alimentos, Agrimensura y Electromecánica, según datos aportados por el Área de Orientación y Bienestar FIO-UNICEN. En ese mapeo, los profesorados solo registran varones inscriptos.

En dicha elección influyen la escuela (22%), la promoción de carreras por parte de la FIO (12%) y que esa oferta está a nivel local (11%); mientras que en los varones lo que más incide es la familia (20%).


“Lo decidí porque pienso que soy ingeniosa, me gustan las materias duras y por recomendación”, apunta Josefina de 18 años. “Me hizo decidir una actividad escolar que nos llevó a la Facultad y nos mostró las propuestas e hizo que me interese Ingeniería Civil”, certifica Agustina, de 18 años.


Mateo se entusiasmó “a partir de una conversación entre amigos dónde no sabíamos qué estudiar y en ese momento se nos acerca una profesora diciéndonos que en la UNICEN seguramente encontramos carreras que nos gusten”.
En 2023, la opción de carrera STEM apareció por la escuela (33%), el interés por la matemática u otras ciencias (28%) y la familia (28%).


Ahora, cuando el planteo gira en torno de la proyección que tienen respecto de la disciplina elegida 42% de las mujeres y un 40% de varones dice considerarse capaz para desempeñarse en carreras STEM (en 2023 fue del 33%). Entre las razones que respaldan esa autoeficacia aparecen la familia, el desempeño escolar y la actitud.


El convencimiento surge a partir de “la motivación y la perseverancia que puedo llegar a tener”, ejemplifica Ariana, mientras que en el caso de Pablina fue su “mamá que siempre me motivó a estudiar lo que realmente me gusta y ve una capacidad grande en mí”. Gerónimo, en tanto asume que “siempre me fue bien en la escuela y en matemáticas, y me gusta lo que es la planificación, creación y dirigir un trabajo”.


Al sondear los estereotipos de género en roles de un equipo científico-tecnológico, aparecen priorizadas en mediciones con instrumentos (48%) y los varones tienen reservado el arreglo de aparatología (39%). Sin embargo, a la hora de establecer criterios para distribuir acciones según el género del líder afloran la asignación por competencias y la igualdad.

Vencer los estereotipos

“Muchas veces veo en redes sociales personas que dicen cosas sobre ´que la mayoría de ingenieros son hombres´, ´que las mujeres no son capaz de hacerlo´”, plantea Agustina, de 18 años. En la misma línea, Santiago, de 19, señala que hay “memes en Internet sobre obras mal hechas o defectos en algún sistema y decir ´seguro lo hizo una mujer´”.

Los estereotipos están presentes en las respuestas y derivan de ambientes familiares, escolares y sociales, con un imaginario que reserva las carreras STEM a los hombres, sin margen para referentes mujeres en la ingeniería.
Brisa, de 17 años, lo grafica claramente: “En un cumpleaños, una señora vino y me preguntó qué carrera iba a estudiar. Le dije que era Ingeniería Química y me dijo que justo era la que había estudiado un tío. Me empezó a decir que para mí iba a ser muy difícil (..) y que eso iba bien en los hombres”.


“Siempre me dijeron que no eran muchas las mujeres que se egresaban de Ingeniería (pero) cada día veo más”, agrega Valentina.


Sin embargo, todos/as coinciden en que las carreras no tienen género, asumiendo tanto las mujeres (31%) como los varones (25%) la igualdad de género, la necesidad de una mayor participación y reconocimiento femenino en carreras STEM, con frases sumamente educadoras.

“La participación de las mujeres en las ciencias y tecnologías brindan otra perspectiva a la que puede tener un hombre, por ejemplo, y mientras (haya) mayor cantidad de ideas diferentes para debatir, se puede llegar a una hipótesis mucho más nutritiva”, remarca Franco, de 18 años.

Micaela, de 17 años, arroja claridad y genera esperanza. Es ingresante de la carrera de Ingeniería Electromecánica y participó del programa Mujeres Moviendo el Mundo de la Fundación INVAP, en el Instituto Balseiro. Su expectativa es empezar a moldear su vocación haciendo base en la Facultad de Ingeniería, convencida de que su camino está ligado a la ciencia y la tecnología y así lo expuso de manera testimonial el 8M. “En mi entorno familiar jamás se diferenciaron ´carreras de hombre´ o ´carreras de mujeres´. En la escuela sí, pero eso me hacía sentir desafiada por lo que quería investigar más sobre las mujeres al respecto. Luego del programa ´Mujeres moviendo el mundo´ se rompieron todas las barreras de género que no me había dado cuenta que tenía. Y no sólo me sentí capaz de desempeñarme en una carrera científico-tecnológica sino que también quería impulsar a toda mujer que conozca a que rompa esas barreras y se anime”, expone en el marco de la encuesta.

Igualdad y desarrollo sostenible

Son 114 voces que ayudan a entender mejor las barreras y los facilitadores en el camino de los estudiantes hacia carreras STEM, especialmente en el contexto de la equidad de género.


“Los hallazgos de esta encuesta pueden informar a los educadores, formuladores de políticas institucionales y organizaciones sobre cómo apoyar mejor a los estudiantes en su camino hacia estas carreras”, analiza la Ing. Silvia García, integrante de MIFIO y promotora del relevamiento académico.

Un sondeo que se constituye en una hoja de ruta capaz de “contribuir significativamente a fomentar un entorno más inclusivo y equitativo en el campo de la ciencia y la tecnología”, observa la profesional, tomando como referencia el Objetivo de Desarrollo Sostenible 5 que se enfoca en empoderar a las mujeres y niñas para disminuir la desigualdad de género en todos los ámbitos, incluida la educación y el empleo.


La Ing. García, también docente e investigadora, es una de las diez ingenieras electromecánicas graduadas en la FIO entre 1980 y 2023. Integra el grupo MIFIO pero además forma parte de la Cátedra Abierta Matilda y las Mujeres en la Ingeniería en América Latina. Por lo tanto, no solo es voz autorizada sino que trabaja sostenidamente para que se aborden “las desigualdades de género en la educación STEM como una cuestión crítica para el desarrollo sostenible”.

Desde ese lugar y a modo de cierre, analiza que “al entender las raíces de la subrepresentación femenina en STEM y trabajar hacia la eliminación de barreras culturales, sociales y educativas, este estudio apunta a contribuir a la realización del ODS 5, promoviendo la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y niñas en ciencia y tecnología”. Los resultados de la encuesta “pueden contribuir significativamente a fomentar un entorno más inclusivo y equitativo en el campo de la ciencia y la tecnología”, expone sobre el final la profesional, mientras abriga la esperanza de que haya muchas más Micaelas, dentro y fuera de la academia.

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