Internos de la Unidad 27 acondicionaron juegos para el Jardín Fray Mamerto Esquiu

Internos alojados en la Unidad Penitenciaria 27 se encuentran participando en un trabajo de cooperación interinstitucional con el Colegio Fray Mamerto Esquiú. Se trata de la refacción de los juegos del patio del Jardín de Infantes y parte de su mobiliario.


Por medio de una gestión entablada entre el Subsecretario de Política Penitenciaria del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, José Gervasio González Hueso y el representante legal del Colegio, Capellán Marcos Juan Picaroni, las necesidades de la institución educativa llegaron a los directivos de la Unidad Penitenciaria quienes pusieron en marcha los talleres donde trabajan los internos para darles respuesta.

En menos de una semana, cinco internos trabajaron en los talleres de herrería y carpintería para terminar la reparación de las hamacas y subibajas. Por otra parte, el jardín también recibió una partida de la producción de instrumentos musicales eco sustentables que fabrican los internos a través del programa Ecos. Se trata de kits compuestos por instrumentos musicales de percusión: cajas chinas, sonajeros, toc – tocs, palos de lluvia y chiqui – chiquis. Utilizan materiales reciclados, con la intención de construir productos con perspectiva ecológica, brindando a la persona privada de su libertad una formación en cuanto a la importancia del cuidado del medio ambiente mediante la reutilización de residuos, ofreciéndole además la posibilidad de aprender un oficio con el cual se puedan crear productos de calidad venciendo los condicionamientos económicos.

Este lunes, el subdirector de Asistencia y Tratamiento de la Unidad 27, Gastón Larretape junto a personal de la Sección Talleres de esa dependencia, concurrieron al Colegio Esquiú de la ciudad de Olavarría para entregar estos elementos para que los niños y niñas trabajen, jueguen y se encuentren cómodos en las aulas. 

Fueron recibidos por su Directora, Alexia Mentasti, la vice directora Mirta Barragán, el padre Marcos y docentes del Jardín de Infantes. Esquiú tiene una matrícula de alrededor de 360 alumnos en sus tres niveles: jardín de infantes, nivel primario y secundario, este último otorga el título de Bachiller con orientación en Arte- Artes Visuales.

Casualmente en la semana en curso, la directora del colegio cumplió 20 años de trabajo allí:  “Estrenamos el Jardín, después de una reforma que realizó el Municipio y los juegos estaban deteriorados porque fueron donados por otros jardines de Olavarría, ahora sí quedó todo hermoso para que disfruten los chicos. El patio era el espacio que había quedado con necesidad de ser acondicionado. Por suerte, recibimos la comunicación de Gastón, que nos dijo que estaba trabajando con los internos en la restauración y la hermosa noticia que además nos traería instrumentos de percusión para la sala de música. Fue todo rapidísimo, el jueves de la semana pasada nos reunimos y hoy, en menos de una semana, ya tenemos los juegos acá.  Para nosotros esto es un sueño. Ya tenemos muchas ideas para que nos ayuden y la predisposición de los agentes y de los internos es impresionante”, comentó emocionada.

Por otra parte, Mirta Barragán contó que “el jardín tiene dos salas integradas, una de 3 y 4 años y otra de 4 y 5 donde hay entre 24 y 25 niños en cada una, alrededor de 50 chiquitos en total. Se trabaja con dos docentes y la preceptora. Este año empezamos con un Jardín renovado porque el municipio acondicionó la casa, nos hicieron una sala más, cambiaron el techo que se llovía mucho, esta era una casa de familia que fue refaccionada, donada al Obispado y que coincide con el fondo de la escuela, los edificios están unidos”.

Esquiú es una institución educativa de más de sesenta años de permanencia en la ciudad, de gestión privada, mixta, de jornada simple y con orientación en valores de la religión católica. A través del contacto con el Complejo Penitenciario Centro Zona Sur, que abarca las Unidades 2, 27 y 38 de Sierra Chica, además de la 17 de Urdampilleta, las docentes ven la posibilidad de llevar adelante refacciones y trabajar junto a los internos en la confección de materiales didácticos.

Larretape reflexionó acerca de la importancia de este tipo de trabajo con las instituciones de la ciudad “A los internos esto les sirve un montón, les permite aprender un oficio, desarrollarlo y a la vez ayudar a otros solidariamente. Los impulsa el trabajo cuando está destinado a los niños. El tiempo en el cual se encuentran detenidos, pagando su condena, se convierte en un tiempo útil, con un valor agregado, tienen un propósito. Nuestro objetivo es estar atentos para ayudar a la comunidad y a su vez desarrollar proyectos tratamentales y de aprendizaje. Soy totalmente proactivo en mi función, me gusta estar en contacto con las instituciones con las que colaboramos para, en la medida de nuestras posibilidades, intentar dar respuesta a las necesidades que se presentan”, mencionó el funcionario. 

GP/MM

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