La radical de 29 años que se convirtió en la intendenta más joven de la provincia


Por Marien Chaluf, de la redacción de DIB

Lucía Gómez llega en bicicleta a la Municipalidad todos los días antes de la 7 de la mañana, pero nunca sabe a qué hora se va. Confiesa que las primeras semanas de gestión fueron abrumadoras, cuando tenía que dar respuestas urgentes en medio de una herencia financiera peor de la esperada. Asumió el mes pasado en Gonzales Chaves con 29 años y junto a su par de Ameghino se convirtió en la intendenta más joven del territorio bonaerense.

Quieta no se puede quedar. Agarra la bici y sale para el hospital -le preocupa especialmente mejorar la atención sanitaria local en un contexto de fuertes subas de insumos y medicamentos a nivel nacional-; después, viaja hasta los pueblos del distrito para conocer el estado de los caminos rurales, otro de los ítems a resolver dentro de lo que considera urgente.

Lucía milita desde los 12 años en el radicalismo. Estudió en Tandil y después se fue a vivir a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Trabajó en el Gobierno porteño y luego se convirtió en asesora de Josefina Mendoza, quien con 25 años fue la diputada nacional más joven de la historia argentina. Un tiempo después comenzó a viajar por todo el país junto a Facundo Manes, a quien considera uno de los dirigentes fundamentales para la renovación del partido.

Atiende el llamado telefónico de DIB desde su despacho en el Palacio Municipal, pero a la tarde tiene planeado recorrer los avances del trabajo en los espacios públicos. Preocupada por la situación económica del país, advierte por los costos sociales del Gobierno de Javier Milei y espera tener una relación cordial con Axel Kicillof, quien ya dio auxilio económico a la comuna, que -según afirma- su antecesor Marcelo Santillán dejó “totalmente desfinanciada”.

Pasaste de tener roles de asesoramiento a liderar y gobernar, ¿cómo te adaptaste a eso siendo además tan joven?

Ahora soy la persona que tiene que tener el 100% de atención y dar el ‘speech’ político, por ejemplo. Tengo experiencia de gestión, pero esto es totalmente distinto porque tengo todo el peso de la responsabilidad. Además, estoy adaptándome a los tiempos de Gonzales Chaves. Yo soy de De La Garma, pero viviendo en Capital y viajando venía con otro ritmo de vida. Ya me había dado cuenta en la campaña, por ejemplo, que no podía salir a la hora de la siesta y que después de las 20 o de las 21 se para todo. Aun así, arranco a las 7 de la mañana, misma hora a la que empiezan los empleados municipales, y nunca sé cuándo vuelvo a casa.

¿Con qué te encontraste al asumir, cómo estaban las cuentas del Municipio?

Intuíamos el estado en el que nos íbamos a encontrar el municipio, pero nos sorprendió. Encontramos un municipio totalmente desfinanciado. En el acta de transición se había declarado que había $88 millones hasta el 30 de noviembre, pero el primer día de gestión nos encontramos con que había solo $800.000 en la cuenta. También el estado de las herramientas y de los bienes del municipio eran muy malos. Para trabajar en lo vial rural, por ejemplo, de 24 bienes solo funcionan 8 vehículos. La situación fue bastante compleja, la gente nos pedía que se barrieran veredas y calles, y nosotros no encontrábamos las escobas, porque no estaban, que es algo básico. Nos abrumamos los primeros días, pero ya empezamos a dar respuestas.

¿Y obtuvieron algún tipo de explicación de la gestión anterior?

En realidad, hicimos un gran trabajo con Hacienda y empezamos a encontrar algunas respuestas. Por ejemplo, la última semana de gestión se emitieron 830 órdenes de pago que significan $53 millones para el municipio. Y el último día hábil, es decir, el 7 de diciembre, se emitieron 448 órdenes de pago, lo que significó una gran irresponsabilidad, porque además se emitieron cheques en diferido, que no se podían por resolución del Tribunal de Cuentas. Tenemos $79 millones a pagar en cheques diferidos, eso condicionó la gobernanza las primeras semanas. Además, teníamos que pagar los aguinaldos y los sueldos municipales a fines de diciembre.

¿Cómo lograron resolverlo?

Muchos proveedores tuvieron buena voluntad de refinanciar estos cheques diferidos y muchísimos vecinos y vecinas se acercaron al municipio a pagar las tasas. Eso nos permitió tener una liquidez los primeros días y poder sostenernos. Por otro lado, iniciamos gestiones con la Provincia, hablé con el mismo gobernador, con su ministro de Economía, y les contamos la situación crítica para que nos ayuden a pagar aguinaldos y salarios. Estuve acompañada por Maximiliano Suescun, el intendente de Rauch y presidente del Foro. La provincia nos envió fondos a través de los Aportes del Tesoro Provincial (ATP).

Más allá de lo urgente, ¿cuáles son tus grandes desafíos de gestión?

María Eugenia Vidal siempre decía que las grandes transformaciones que quería hacer en la provincia se demoraban siempre por las problemáticas diarias, por tener que dar respuesta a lo urgente. Sueño con un municipio que tenga oportunidades para que nuestros jóvenes se desarrollen y elijan vivir acá; sueño con un distrito que tenga un gran sistema de educación pública, con generar alternativas educativas. Es verdad que te das cuenta que la diaria te tapa y que cuando querés pensar en las grandes transformaciones, hay algo urgente antes por resolver. Pero la planificación de futuro tiene que estar, no hay que perder de vista hacia qué distrito queremos ir.

¿Y qué es eso urgente que te preocupa hoy?

El mejoramiento de los caminos rurales y fortalecer el primer nivel de atención en salud, también del geriátrico, del área de salud mental y poder brindar los servicios urbanos como corresponde; poder mantener los espacios verdes. Hoy nos está costando un montón porque no contábamos con las herramientas. Pero antes de ser intendenta soy una militante que quiere transformar la realidad del distrito y, hoy a la tarde vamos a ir a acomodar los espacios verdes y vamos a ir los mismos funcionarios con máquinas de cortar el pasto. Yo no soy intendenta porque me guste estar sentada acá, sino porque quiero transformar algo de la realidad de las personas de Chaves. Ya estamos trabajando en tres caminos rurales. Hacía más de seis o siete meses que no se arreglaban. Son 1.200 kilómetros y hoy estamos trabajando de lleno en tres caminos, que no se podían transitar. Y en paralelo también la situación sanitaria del distrito, lo propusimos en campaña: fortalecer el primer nivel de atención y desde enero podemos tener todas las guardias cubiertas.

¿Cómo ves la situación económica y política del país?

Me preocupa mucho. El Municipio es el primer lugar al que se acude, es la primera puerta a golpear. Casi todos los días recibimos gente que pide trabajo y mercadería. Estamos trabajando con la secretaría de Desarrollo Económico, Social y Comunitario para dar respuestas. Ayer charlábamos y decíamos ‘che la mano viene durísima’. Y vamos a tener que ver cómo ayudamos a la gente que no sabe si va a poder comer todos los días, y lo vamos a tener que hacer con los pocos recursos que contamos; con los pocos recursos que tiene la Provincia. Como intendenta no me puedo permitir que alguien no tenga para comer, eso me duele. Tenemos que ver de qué manera podemos darle una mano a esa gente. Cuando vienen y me piden trabajo, no me queda otra más que decir que no estamos contratando gente, porque el sueldo municipal es muy bajo, entonces si lo queremos mejorar un poco no se puede seguir tomando gente y además porque corro el riesgo de no poder pagar los sueldos. También me preocupa que tenemos algunas obras en ejecución, que si bien el presidente dijo que las que se estaban haciendo van a continuar, los costos variaron y ahora es muy difícil terminarlas.

¿Cómo te imaginás que será tu relación con Axel Kicillof y qué balance hacés de su gestión?

Creo que vamos a tener una buena relación. Me gusta contar la historia de Miguel Gargaglione, de San Cayetano. Miguel es intendente desde 2007, pasó por diferentes gobiernos de distintos colores políticos y nunca dejó de inaugurar obras. Me da esperanza porque la dirigencia política de la que quiero formar parte se parece a eso. Y se lo he manifestado al gobernador. Algunas miradas las compartimos, podemos trabajar en conjunto pese a pertenecer a ideologías diferentes. En mi equipo de gobierno, además, no son todos radicales, hay funcionarios de distintos espacios. Eso me alienta a tener una buena relación con la Provincia, que ya en algunos gestos me está mostrando que es posible, porque nos escuchan y nos atienden, y en lo económico ya me dieron una respuesta.

¿Cómo ves el futuro de Juntos por el Cambio?

El futuro de Juntos por el Cambio lo veo complicado. Obviamente por las diferencias entre el radicalismo y el PRO. Sí veo futuro en el radicalismo. Necesitamos una UCR protagonista, que lidere. Ahora, con Martín Lousteau como presidente del Comité nacional creo que vamos a ir por ese camino. Él dijo que no íbamos a cogobernar con Milei y que íbamos a trabajar en fortalecer el radicalismo en cada región de la Argentina. El radicalismo tiene liderar con ese tipo de dirigentes, como Facundo Manes. Tenemos que poner nuestros principios y valores adelante. (DIB) MCH

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