“Los derechos humanos deben ser una demanda de toda la sociedad”

Sandra Raggio, presidenta de la Comisión Provincial por la Memoria, hace un balance tras veinte años de compromiso con la memoria del terrorismo de Estado y la promoción y defensa de los derechos humanos en democracia.

Agencia Comunica

“Nunca imaginamos que la Comisión por la Memoria se iba transformar en un organismo como el que es hoy, con 110 trabajadores y sede propia”. Quien no creyó llegar tan lejos es Sandra Raggio, historiadora y presidenta desde sus inicios de la Comisión Provincial por la Memoria, el organismo un organismo público autónomo y autárquico que promueve e implementa políticas públicas de memoria y derechos humanos. Hoy, a 20 años de su creación realiza un balance para Agencia Comunica y asegura que “hay que seguir peleando por la …..

La comisión fue creada en 1999 por resolución de Presidencia de Cámara de Diputados de Buenos Aires, con el fin de generar políticas públicas de memoria. Por eso es que las premisas básicas de autonomía y autarquía, plasmadas en sus leyes de creación, son inspiración permanente de las acciones institucionales y políticas que ha venido impulsando la CPM a lo largo de estos años.

-Cómo recordás hoy esos inicios?

Eran tiempos en que estaba en discusión qué hacer con la Esma, se hablaba de Museo de la memoria y de demolerla. En respuesta a eso se empezó a hablar de políticas de memoria. Los reclamos de justicia estaban obturados por las leyes de impunidad. Por eso empezamos a trabajar en la constitución de la comisión, darle forma a la idea. Lo conseguimos en el 2001, con Felipe Solá como gobernador. En el 99 había ganado Carlos Ruckauf, con su discurso de mano dura. La comisión empieza a pensar e intervenir en el presente, porque es memoria de lo que pasó y lo que está pasando.
Ruckauf tenía un discurso muy antiderechos. Vimos propuestas regresivas en materia de derechos humanos, eran las consecuencias más visibles del proyecto neoliberal que después se desplegó con mucha fuerza mostrando altísimos índices de pobreza y desocupación.

-Es ahí cuando surgen nuevas demandas y necesidades de parte de ustedes de estar presentes?

Exactamente. Porque crece la población penitenciaria, por ejemplo. Se duplica la población carcelaria y empieza el discurso de la mano dura. Siempre existió la violencia institucional pero aquí era muy fuerte. Ruckauf fue el que anticipó a Bullrich con discursos como la baja de edad de imputabilidad, la impunidad en el discurso, de ir más allá de las fronteras de la legalidad.

-El problema surge o se profundiza cuando esos discursos encuentran eco en la sociedad que los reproduce, sobre todo en algún sector bastante amplio que apoya estas políticas…

Uno tiene esa sensación, porque se va consolidando en el imaginario social. El problema es que es el propio Estado el que debe ser garante de derechos y lo que hace por el contrario es desestimar los derechos humanos. Si uno recorre la historia argentina, y las últimas elecciones son un ejemplo, desde después de la última dictadura militar se generó consenso pero está claro que la violencia represiva termina deslegitimando a quien la ejerce. uno se pregunta por qué aparecen como legitimante los neofascismos que recorren sociedades europeas, un Trump en estados Unidos, un Bolsonaro en Brasil. ¿Cómo un sector de la sociedad puede incluso elegirlo”?

-Pero además es un sector que va a ser el primero en el que sus derechos se vulneren.

si, porque esta lógica de la dominación y la construcción de la hegemonía hace que el oprimido reproduzca el discurso del opresor. Uno lo puede ver en la clase obrera, en trabajadores que creen que la posición del patrón está bien. Eso siempre está mediado. En la Argentina la mano dura no ha dado rédito político. Tampoco es buena promesa: “prometo que si mato a todos los que a vos te generan miedo vamos a estar bien”. Es muy de última y no estamos tan de última para refugiarnos en esa promesa. Después surgen temas de salarios, porque no tenemos índices de violencia espantosos y de inseguridad muy graves, donde sea muy probable perder la vida tanto en un espacio público como privado. Hay sociedades con un nivel de violencia tremenda, no es el caso de Argentina como para que se justifique esa oferta electoral.

-Cuales son las demandas que más recibe la CPM?

El tema carcelario surge de una coyuntura política del gobierno de Ruckauf, porque veiamos que nadie se hacía cargo de esa agenda. Las personas privadas de libertad no eran tema para nadie. Y pensamos que si alguien tiene vulnerados todos sus derechos, esa es nuestra prioridad.
Hay demandas a los estados, como la tortura, porque hay casos de tortura en democracia aunque se prefería hablar de apremios ilegales, malos tratos, porque tortura era un tema mas de la dictadura.

-Y lo es?

No no. para nada.

-Si estos casos no terminaron con la dictadura, recaen sobre los jóvenes más que sobre otros grupo etareo.

Y si. pensá que la población encarcelada son varones, jóvenes y pobres. Así se conforma el 90% de la población presa. Porque es un sistema penal que persigue a sectores más vulnerables. Tiene que ver con el neoliberalismo, con exclusión de vastos sectores de la sociedad por fuera del mercado y que ha sido expulsada del pleno ejercicio de sus derechos.

-Alcanza con denunciar cuando la corrupción viene de la policía, por ejemplo? Pienso en la matanza de Monte, con 4 adolescentes muertos..

Creemos que los derechos humanos deben ser una demanda de la sociedad, no de un sector. Se nos ha dicho “curro”, ha habido un interés de ciertos sectores que se molestan con la demanda de derechos humanos y buscan desacreditarlos. Como si fueran del Kirchenrismo o determinado sector social. Y la defensa de los derechos humanos tiene que calar hondo en todas las agrupaciones colectivas.

-En otros países se ha sectorizado tanto?
No.

-¿Y crees que aqui se los asocia a un partido porque fue el Kirchenerismo quien impulsó los juicios de lesa humanidad?
Seguramente. Porque el Kirchnerismo construyó su identidad política también asumiendo como propio el discurso de los ddhh más vinculado a la dictadura militar que a situaciones de violencia institucional, que continuaron. También siguió la violación a los derechos humanos de los pueblos originarios, pero vinculado a la dictadura militar hubo un gran progreso como lo hubo en normativas muy buenas como es la ley de migraciones, de género, de identidad , de salud mental. Se avanzó mucho, de ahí a su implementación es otra cuestión. Uno demanda la ley y después la implementación.

-¿Considerás que en esta nueva gestión cambiará la política en derechos humanos? ¿Y qué deudas considerás que siguen pendientes?

Creo que va a cambiar, pero sí hay deudas. La pobreza, el hambre, la desocupación, hay vulneración de derechos humanos. Habíamos progresado, pero el gobierno de Macri cuestionó los 30 mil desaparecidos, quiso reinstalar la teoría de los dos demonios, reivindicar a las Fuerzas Armadas en materia represiva, y la políticas macroeconómicas implicaron múltiples violaciones a las DDHH. Y esto implicó una política de mayor represión, porque cuando se debilitan las políticas de inclusión y derechos, el Estado desarrolla más su faceta represiva. Y se ha visto eso , Bullrich fue la ministra de seguridad que el modelo del macrismo necesitaba: precisaban aumentar los niveles de control, vigilancia y represión porque estan dejando mas gente afuera del sistema. Y qué hacés? los tenés que controlar porque atentan y son las consecuencias de sus políticas. Esa es la contradicción: generan esa política y luego reprimen pero sus víctimas aparecen como responsables, son violentos, son inadaptados cuando vos mismo como Estado lo generaste. 

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