Murió el padre de Jennifer Falcón, la niña violada y asesinada en 2001

Tenía 54 años y era policía retirado.


Profundo pesar en el ámbito de la Policía de la provincia de Buenos Aires de Olavarría al conocerse, este sábado, el fallecimiento de Miguel Ángel Falcón, quien era padre de Jennifer la niña violada y asesinada por Mario Oscar Sallago en el año 2001.

Al momento del crimen del crimen de Jennifer, Miguel Ángel tenía 32 años y como sargento prestaba servicios en la por entonces División Delitos Complejos y Narcocriminalidad de Azul.

Casado con Viviana, Miguel Ángel era padre de Leonardo y Rodrigo.

El crimen de Jennifer

En febrero de 2001 Jennifer Soledad Falcón tenía siete años. Ella salió de su casa y nunca más volvió: pareció violada y asesinada.

Su victimario, Mario Oscar Sallago, había estado preso en el sur del país 19 años. Purgó condena violar y matar a dos mujeres. En Olavarría estaba libre y lo hizo devuelta.

Miguel Falcón quien falleció en las últimas horas le dijo a la prensa de la época: “A mi nena no la mató Sallago, él fue un instrumento. Me la mató Carlos Maestro (Ex gobernador de Chubut). Me gustaría que este señor estuviera aunque sea una noche sin dormir como las noches que pasé yo”

¿Por qué decía eso Falcón?

En 1988 un juez de Chubut condenó a Sallago a 21 años y seis meses de prisión por homicidio y violación agravada, amenazas y destrucción de documentos de identidad. El fiscal había pedido perpetua. No hubo confesión. Sallago pasó por la Unidad 6 de Rawson, la U-9 de Neuquén y la U-5 de General Roca. Se destacó por su buena conducta. Sólo cumpliría 16 años entre rejas. En 1984 lo benefició la Ley Nacional Nº 23.070 que redujo un tercio de la pena para los condenados entre 1976 y 1983. Le descontaron 1 año y 1 mes. En 1991, Sallago pidió una reducción de seis meses que el Superior Tribunal de Justicia aconsejó, por razones que se desconocen. Al decreto 1923 lo firmó Fernando Cosentino.  Un año después obtuvo tres meses más de reducción y al decreto 2031 lo firmó el gobernador Carlos Maestro. 

“A veces me culpo yo”, decía el padre de Jennifer. “Soy policía, paso horas cuidando gente y no puedo cuidar a mi familia. Bien o mal uno trabaja. Y que te pase una cosa así, te levantan a una criatura que es la hija de un policía y la tiran al lado de la casa de otro policía”, decía hace 21 años atrás.

 “No pude cuidar a mi propia hijita que murió en manos de un violador y asesino. Vivo con esa culpa desde hace años”, también expresaba en aquellos años de profundo dolor para la familia tras un crimen que conmocionó a la ciudad.

Y en una crónica de la época señalaba el hombre, “extraño todo de mi hija, su sonrisa, prepararla para ir a la escuela, tantas cosas. Pero ya no la tengo. Nada me la va a devolver. Yo trabajo para cuidar a gente que no conozco y no pude cuidar a mi propia hija. No tengo consuelo”.

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