Murió Leandro Despouy

El dirigente radical defensor de los derechos humanos y un cruzado contra la corrupción Estuvo al frente de la Auditoría General de la Nación, el organismo de control entre 2002 y 2016. “Una gran pérdida para nuestras instituciones”, lamentó Julio Cobos.

Fuente y foto: Clarín.

El dirigente de la Unión Cívica Radical que dirigió durante varios años años la Auditoría General de la Nación (AGN) Leandro Despouy murió este miércoles a los 72 años y su fallecimiento generó conmoción en el mundo político.

“Triste noticia. Falleció Leandro Despouy, un gran dirigente de nuestro partido y mejor persona. Profesional, muy preparado y siempre con un trato amable y cordial. Una gran pérdida para nuestras instituciones. Mis condolencias a sus familiares”, lamentó el senador nacional por el radicalismo Julio Cobos.

Despouy presidió la AGN entre marzo de 2002 y enero de 2016, y su gestión coincidió con los años de los gobiernos kirchneristas. El dirigente radical, oriundo de San Luis, estuvo al frente de investigaciones sobre el uso de los fondos para programas como Fútbol para Todos y realizó denuncias por irregularidades en el manejo de los subsidios destinados para la empresa Trenes de Buenos Aires.

El referente de la Unión Cívica Radical (UCR) acumuló una larga trayectoria política y llegó a desempeñarse como presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, actualmente denominada Consejo de Derechos Humanos.

“Lamentamos profundamente el fallecimiento de Leandro Despouy. Un militante ejemplar, defensor de los derechos humanos y emblema de la lucha contra la corrupción”, expresaron desde la UCR.

Por su parte, el diputado y titular del interbloque de Juntos por el Cambio, el cordobés Jorge Negri, recordó a Despouy como “un hombre que sirvió a la democracia con profunda convicción”.

A Despouy se le reconoce una defensa incansable de los presos políticos y una lucha consecuente por los Derechos Humanos, en los tiempos tenebrosos, cuando la Argentina se asomaba a la dictadura. Una tarea sólida como docente y diplomático. Y un defensor de todos los conceptos éticos y republicanos en una etapa más reciente, cuando encabezó la Auditoría General de la Nación y debió denunciar las múltiples irregularidades en numerosos organismos del Estado en la época kirchnerista.

Leandro Despouy había nacido el 4 de abril de 1947 en San Luis, se desempeñó al frente de la Auditoría entre 2002 y 2016, sufriendo allí múltiples embates del kirchnerismo, para cumplir en la última etapa funciones en la Cancillería, como representante especial en Derechos Humanos y delegado de esa área en Interpol. Murió ayer, a los 72 años, víctima del cáncer que sufría desde hacía varios meses.

Despouy, en plena juventud, fue uno de los tantos abogados que debió exiliarse por el clima de persecución de la época lopezrreguista, que se había ensañado con tantos colegas que defendían a los presos políticos. “Cuando empecé mi exilio en Francia -le contó a Clarín en una entrevista posterior- aún no se había declarado el Estado de Sitio pero la metodología de la Triple A ya era muy clara. Fue el factor que me expulsó del país. Habían tenido clandestinamente a dos mil personas y yo estaba en la lista de los perseguidos. ¿Qué podía esperarse de un gobierno cuyo canciller y cuyo ministro de Educación proclamaban abiertamente un ideario fascista. Se tiende a olvidar el enorme poder intimidatorio del año previo al golpe, cuando se sucedían los secuestros, se publicaban las listas de los que iban a ser asesinados por la Triple A, mataban al abogado Silvio Frondizi…”

Apenas llegado a París, además de las denuncias sobre el clima represivo en nuestro país, Despouy también tuvo contacto con la comunidad artística de excelencia (Cortázar, Seguí, Le Parc, el pintor chileno Roberto Matta). Y varios de ellos le acompañaron en una de sus primeras intervenciones relevantes, en el Tribunal Russell II en Bruselas. “Allí se trató la situación generada en Latinoamérica a partir del golpe pinochetista contra Allende y las dictaduras que se iban instaurando. Estuvo también Gabriel García Márquez y para mí fue todo un impacto. Pude hacer mi lectura sobre la persecución a la prensa y a los intelectuales, la situación de los refugiados, denunciamos los principios del Plan Cóndor y los crímenes”.

Con el retorno de la democracia a la Argentina y la asunción de Raúl Alfonsín como presidente en 1983, Despouy -afiliado radical- pudo retornar al país y comenzó a trabajar en la Cancillería. Gestionó la presencia de personalidades en el Juicio a las Juntas Militares y representó al país en distintos foros internacionales, encabezando también la delegación de nuestro país ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

También el radicalismo gestionó su nombramiento para la presidencia de la Auditoría General de la Nación. Allí sufrió los embates del kirchnerismo pero, inclusive, de algunos sectores de su propio partido, que trataron de evitar su continuidad en el 2012. Mario Barletta, quien presidía el Comité Nacional, quería imponer otro candidato pero finalmente el propio partido decidió que Despouy debía seguir allí. “Lo importante -definió Despouy- es que todo se hizo democráticamente y el Comité Nacional por unanimidad decidió confirmarme. Y ahora represento al conjunto de la oposición, no solo al radicalismo. El kirchnerismo no esperaba que resistiera como lo hicimos. La Auditoría le fijó límites y esos límites son celebrados por la sociedad”.

Tres años más tarde, en plena ofensiva K contra los organismos de control, se enfrentó con Aníbal Fernández: “Es una ironía que desde la Jefatura de Gabinete se acuse a la Auditoría de obrar en la ilegalidad cuando se trata de la institución que más la ha defendido en estos últimos doce años. Los informes de la AGN dieron sustento a las principales causas de corrupción que acorralan al kirchnerismo”. Las denuncias sobre irregularidades en la Aduana o en la TV digital, sobre el desmantelamiento de los organismos de control o el manejo de fondos de la Anses, estuvieron entre esas causas más conocidas.

También tuvo que enfrentar la designación de Julián Alvarez y Juan Ignacio Forlón, por parte de los legisladores kirchneristas que buscaban una mayoría en la Auditoría, considerando que se trataba de una “intervención directa” sobre el organismo. Un recordado incidente se produjo en 2014, durante la inauguración de la sede de la AGN: el discurso de Despouy fue interrumpido por la entonces presidenta Cristina Kirchner en teleconferencia desde el Microestado de Morón. Despouy venía recordando que los planes de restauración de la AGN se habían iniciado en 2002 -un año antes de la llegada de Néstor Kirchner a la presidencia- cuando Cristina lo interrumpió y señaló: “En 2002 estaba destruido el país, no sólo la Auditoría”. Y no le devolvió la palabra. Además, le había pedido al titular de la AGEN “cambie la cara, un poco de buena onda, Despouy”.

Al frente de la AGN también había denunciado el crecimiento del narcotráfico, debido al descontrol aduanero. Lo hizo al presentar el informe “El control en aduanas y fronteras”, junto a distintos especialistas y revelando el peligro de esa situación.

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