Cannabis medicinal: “El desafío es lograr algo a nivel ciudad, incidir en un acuerdo, tener una voz”

Lo dijo el investigador de la FIO Gastón Barreto.


Cuando en el año 2017 se aprobó la ley 27.350 que regula la investigación médica y científica del uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados, la lucha de organizaciones civiles, científicas y usuarios independientes parecía que finalmente se materializaba en el comienzo de una política sanitaria. La planta de cannabis produce efectos benéficos en ciertas patologías, y había muchas preguntas en torno a la situación. ¿Qué efectos tiene en el organismo? ¿Cómo acceder a los derivados cannábicos de manera segura? ¿cómo investigar si tener una semilla o una planta es ilegal?


Pero la propia normativa, y su reglamentación a medias, perpetuó las trabas para poder avanzar en respuestas. Por eso mismo, el Ministerio de Salud de la Nación impulsó a principio de año una discusión con los diferentes actores involucrados, a miras de consensuar una nueva reglamentación, más integral, y avanzar en el conocimiento de los efectos en la salud de las personas que actualmente cultivan y consumen cannabis con fines medicinales.


Ya en aquel momento el docente investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNICEN, Dr. Gastón Barreto, había comenzado a interiorizarse en el tema, lo que luego derivó en el surgimiento de varios proyectos y su nombramiento como integrante del Consejo Consultivo Honorario creado por la ley, en representación del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). Es este rol que lo llevó a participar de la reunión que a mediados de julio organizó el Ministerio de Salud para reactivar la discusión y ampliar el alcance de la normativa.

Lo nuevo

Entre los puntos más importantes que se verían transformados, se destaca la clara diferenciación que se hace de la investigación clínica de la básica y el registro de personas que consumen cannabis y derivados con uso terapéuticos que por primera vez contempla el autocultivo. Además, la nueva propuesta es mucho más amplia en relación a las patologías contempladas (actualmente solo se habla de epilepsia refractaria), y abre el espectro a prescripciones para diagnósticos en general, que obviamente deberán ser realizadas por profesionales de la salud.

Si bien fue una primera reunión para discutir el borrador de la reglamentación nueva y aún hay trabajo por delante, hay una clara intención de expandir el acceso a la planta de cannabis y derivados con fines de uso medicinal y terapéutico, que se evidencia fuertemente en aquellos artículos donde se habla por ejemplo, de distribución gratuita para personas sin obra social y la posibilidad de adquirir estos derivados en farmacias.


“Más allá de los cambios puntuales, es realmente importante el rol que tienen las universidades en la nueva propuesta. Más relevante que en la actualidad, donde hay poco protagonismo cuando en realidad operativamente somos los que más hicimos cosas”, señaló el químico. En este sentido, la reglamentación actual presenta al INTA y al CONICET como organismos autorizados a investigar, y la que está en discusión “habla de propiciar la investigación en todos los organismos de ciencia y tecnología, incluso universidades, y motiva la generación de convenios, programas y proyectos de extensión en la temática”, explicó Barreto. Por el momento no se habla de fechas, pero una vez que se consensúe la nueva reglamentación, el paso siguiente será un decreto con la firma presidencial, y a comenzar una nueva etapa.


Panorama local


En los Laboratorios del Departamento de Ingeniería Química y Tecnología de los Alimentos de la FIO se siguen analizando derivados cannábicos, que médicos que acompañan a sus pacientes en la decisión de consumirlos, envían con la intención de conocer su composición cualitativa, determinación cuantitativa de THC (Tetrahidrocannabinol, el componente psicoactivo) y CBD (cannabidiol). No solo de Olavarría sino también de la región, ya que por la pandemia del COVID-19, hay centros de análisis que no están operativos.


Esta línea se sostiene en el marco del proyecto Universidad y Cannabis que en principio fue aprobado por la Secretaría de Políticas Universitarias y ahora es uno de los proyectos de extensión de la UNICEN. Además de Ingeniería lo integran las Facultades de Derecho, Ciencias de la Salud, Sociales, junto a la organización Cannabis Activa Olavarría y Cannabs Medicinal Tandil, Cameda y María Auxiliadora. “Hay una realidad en el uso del cannabis que está un poco más legitimado en este sentido. Pasamos los últimos dos años generando alguna presión hacia el sistema científico académico, que al principio también presentó resistencias y creo que ese camino está allanado. Ahora hay otra parte operativa, la de cómo resolver las necesidades y cómo legislar para contener todo esto donde un montón de actores están avanzando”, señaló el investigador.


Bajo esta tendencia, concejales olavarrienses se contactaron con Universidad y Cannabis para conocer un poco más sobre el escenario actual. De la reunión virtual participaron ediles de Juntos por el Cambio, Foro Olavarría y Frente Todos, el presidente y el secretario del HCD, Barreto, e integrantes del proyecto como las investigadoras de la FIO, Dra. Luisa Franchi, Dra. Pamela Ramos e ing. Luciana Mentasti; y el presidente de Cannabis Activa Olavarría Emilio Hurtado. Allí se habló de las dificultades locales. Entre otras, de la necesidad de generar herramientas científicas para respaldar un acompañamiento médico genuino que contenga a las personas que ya consumen cannabis con fines terapéuticos y avanzar en la desestigmatización que las personas que lo hacen. El cuerpo deliberativo se mostró dispuesto a trabajar en el tema e incluso la semana pasada se declaró de interés legislativo la participación del Dr. Gastón Barreto como representante universitario en la discusión de la nueva reglamentación, y surgió la intención de formar una comisión o una mesa donde diferentes actores articulen acciones locales.

“El desafío es lograr algo a nivel ciudad, incidir en un acuerdo, tener una voz. Es lo que está pasando en otros lados y sin un proyecto institucionalizado”, sostuvo el docente, y agregó que “quienes siempre han tenido un rol protagónico han sido las organizaciones civiles”.

La nueva discusión de los alcances y limitaciones de la ley reactivó un tema que por el mismo contexto de emergencia había pasado a otros planos. Pero en el último mes se multiplicaron las jornadas, disertaciones y charlas virtuales (la propia UNICEN organizó una el viernes 7 de agosto). Barreto mira el camino recorrido y repasa otras actividades que ha impulsado o donde ha sido orador invitado y considera que “el tema va necesitando cosas distintas. Sabemos que todo el mundo usa cannabis para algo, y todas las personas conocemos a alguien cercano que lo consume”. Ahora hay nuevos desafíos. “Era impensado en 2017 incidir en legislaciones más locales, y hoy es otro el escenario, hay más factibilidad y está pasando en un montón de lugares”, dijo, y expresó que si bien aún “está cargadísimo de prejuicios en algunas esferas, hay cierta madurez en el tema”. Sobre esta base de necesidades sociales que hoy se resuelven de manera casi individual, es que la medicina y la ciencia, deberá seguir avanzando.

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