Motín de Sierra Chica, a 30 años: «para el Servicio fuimos héroes y luego fuimos villanos”


A 30 años del motín de Sierra Chica, el testimonio de Marcelo Cortés suma un eje poco explorado: lo que ocurrió después con quienes fueron rehenes y continuaron dentro del Servicio Penitenciario Bonaerense.

La historia fue relatada en el ciclo CoNverSo de En Línea Noticias, conducido por Fabricio Lucio y disponible en YouTube.

Cortés describió un cambio abrupto en la consideración interna tras el motín y aseguró que “para el Servicio fuimos héroes y luego fuimos villanos”, al tiempo que recordó que esa situación ya había sido anticipada por un compañero de promoción, quien le advirtió que “van a sufrir las consecuencias de haber sido rehenes”. En esa misma línea, relató que en un primer momento el reconocimiento era evidente y que incluso le decían que “sos héroe, te van a dar la medallita… medalla, diplomas, besos… y después va a venir la situación”, marcando así un contraste entre el inicio y lo que vendría después

Según su testimonio, con el cambio de autoridades esa advertencia comenzó a cumplirse y señaló que “empezaron a perseguirnos”, en un contexto que definió como extremo. En ese sentido, sostuvo que “fue tremendo. Traslados, sanciones, amenazas” y agregó que “fue durísimo, fueron cuatro años hasta el momento del juicio”, al tiempo que aseguró que “las amenazas eran para que no cuentes algo en el juicio”. La síntesis de ese período, remarcó, fue que “a nosotros nos hicieron la vida imposible”.

En ese marco, relató situaciones concretas dentro del Servicio y explicó que “me mandaron castigado a la guardia”, además de recordar un episodio que pudo haber significado su salida inmediata: “me hicieron un abandono de servicio… yo firmaba eso y era calle, chao”, dijo en relación a una sanción que consideró injusta.

Uno de los momentos más delicados del relato aparece cuando se refiere a un traslado que finalmente no se concretó. Allí, Cortés aseguró que recibió una advertencia directa: “no te presentes en Campana porque te van a encarcelar”. Según indicó, esa situación incluía la posibilidad de una causa armada, ya que le señalaron que “te van a meter droga dentro del bolso, cinco presos van a declarar que la llevabas” y que “con suerte terminás en la calle, pero seguro terminás en cana”, lo que lo llevó a evitar presentarse en ese destino.

Con el paso del tiempo, el desgaste derivó en una decisión definitiva y afirmó que “me quiero jubilar”, al tiempo que reconoció el impacto personal de esa salida al señalar que “me dolió en el alma haberme tenido que ir” y que “me dolió muchísimo”. Finalmente, vinculó directamente su retiro con lo ocurrido tras el motín y sostuvo que “me fui por las presiones que sufrí por haber sido rehén del motín”, y que “si no hubiéramos tenido las presiones que tuvimos, yo hubiera seguido en actividad”.

De esta manera, su testimonio no se centra únicamente en los días del motín, sino en sus consecuencias, aportando una mirada desde adentro sobre el funcionamiento posterior del sistema y el impacto en quienes quedaron marcados por aquel episodio.

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