Transicionar a quien se quiere ser

Dos voces distintas, dos historias diferentes pero que atraviesan el mismo proceso. Alex es un joven trans de 16 años y Coty es mamá de Ama , una niña trans de 7 años. Aquí narran su historia, el acompañamiento y los obstáculos a los que se han enfrentado.


Jorgelina Rivulgo – Agencia Comunica

Las identidades trans deben ser escuchadas y visibilizadas. Es por esto que la Ley de Identidad de Género de Argentina es pionera y vanguardista a nivel internacional y tiene como objetivo visibilizar la identidad trans en todas sus etapas. Alex, un adolescente que se encuentra transicionando cont{o su historia y la vivencia del proceso. Por otra parte, Coty Probanza es madre de una niña trans de siete años y explicó cómo se vive como madre el acompañamiento y escucha para garantizar una infancia libre y segura.

La historia de Alex comenzó desde muy pequeño, cuando evidenció que “algunas cosas de mi cuerpo no me gustaban y ya me sentía medio incómodo”. En principio buscaba corresponder a los estereotipos de género, hasta que decidió darse el espacio y manifestó que “tal vez soy esto y me siento más cómodo así” y fue así que comenzó a aceptar quién es.

El proceso de aceptación propio y externo es “chocante y hay que estar ahí para explicarles cosas o incluso enseñarles algunos temas” al círculo más íntimo que forman parte de su día a día. Incluso resaltó el acompañamiento familiar que tiene pero que “no todo es amigable”, ya que el joven expresó que dentro de la escuela se encontró con diferentes situaciones tales como “muchos profesores que no eran tan abiertos y la verdad es que eso me incomodaba un poco”.

Alex, el joven que ya cuenta con su nuevo DNI.

En el camino a ser quién quiere ser, Alex explicó que parte de aceptarse es “ir cambiando cosas que tal vez me gustaban, pero no las decía” y ejemplificó con lo que significaba poder tener el pelo de la forma que quisiera: “antes de transicionar tenía el pelo largo y cuando me lo corté pude sentirme más yo”.

Aceptarse es un camino complejo en el que le ha hecho frente a prejuicios tales como “no te podés vestir de tal forma porque van a pensar tal cosa”, manifestó en relación a la vestimenta que utiliza. El joven fue dando pasos para ser quien quiere ser, y en el tercer año de la secundaria comenzó a llamarse Alex. Sus compañeros y compañeras de escuela “lo aceptaban bastante bien”, aseveró.

El proceso del cambio trae consigo romper con estereotipos y prejuicios sociales o bien lo que se espera de una persona simplemente por responder a un determinado género. Alex narró que la mayor dificultad es “entrar al baño de hombres porque a veces quiero entrar pero pienso que puedo llegar a incomodar y prefiero no ir y voy después en mi casa”.

Los prejuicios fueron y son el motivo por el cual una persona trans como Alex ha sufrido una agresión simplemente por ser él. Una tarde como tantas otras, se encontraba junto a un amigo en una plaza disfrutando del día y una persona mayor se le acercó “y me empezó a insultar, ahí es donde decidí irme porque me estaba sintiendo muy incómodo”, relató.

Creditos: AgenciaPresentes.

Incluso reflexionó sobre la salud mental y cómo afecta el proceso de hormonización a un tratamiento como lo es el de la ansiedad y depresión. “A veces complica un poco las cosas, el tema de hormonizarme no es tan fácil porque tiene que ver qué hormonas me pueden ir bien o cuáles me pueden afectar”, explicó en relación a su tratamiento psiquiátrico.

Pero lograr el cambio de DNI y el acta de nacimiento fue un paso importante. “Fue muy lindo, me sentí muy acompañado por todas las personas que me ayudaron en el proceso”, aseguró. A su vez, recordó el momento con nervios y emoción “porque cuando lo fui a hacer estaba muy nervioso” contó en medio de una risa tímida y alegre.

Una madre acompañando el proceso

Coty Probanza es madre de Ama, una niña trans de 7 años. Al igual que otras madres, no tenía conocimiento alguno sobre el tema y decidió investigar e informarse para poder acompañar con libertad el proceso de cambio de identidad su hija y ayudar a otras familias e infancias trans. “Criar con Alas” es el nombre de la agrupación que integra y coordina junto a otras mujeres que tiene como objetivo acompañar a infancias trans.

Coty recordó que su hija a los 3 años “no se expresaba mucho, pero muchas veces se nombraba a ella en femenino y yo siempre tendía a corregir”. Incluso expresó que “no es una transición de golpe, nosotros también tuvimos que transicionar y entender lo que ella nos quería decir a sus tres años de edad”. Es por esto que optó por hablar “con una psicóloga pero que no tenía perspectiva de género y lo asoció a que todas las infancias se personifican e incluso me nombró que se podía deber a un trastorno de la personalidad”. Por eso decidió seguir informándose y no quedarse con eso último.

Fueron una serie de comportamientos de Ama que encendieron la alarma de la coordinadora de Criar con Alas. “Desde chica ella usaba el pelo corto, su mochila en el jardín siempre fue de Frozen, su vasito térmico, todo lo iba eligiendo y sus compañeritos y compañeritas le decían ‘le gusta todo lo de nena’ “ relató Coty. En ese momento Ama se puso contenta y le dijo rápidamente a Coty “escuchaste ma, ‘yo soy como una nena’”. Su hija, de una forma comenzaba a manifestarse y no invisibilizar y darle el espacio fue lo que hizo Coty.

Coty Probanza junto a su hija Ama.

El proceso de aceptación es una situación compleja. La referente de Criar con Alas lo transitó con “mucha angustia, yo lloraba mucho a la noche porque no lo podía poner en palabras, no sabía cómo actuar, para dónde ir o cómo ayudarla”. Frente a esa situación aseguró que “muchas veces los padres y madres estamos un montón de tiempo duelando la situación o analizando siempre desde el miedo o desinformación”. En ese proceso de aprendizaje es que la referente entiende que lo “más importante era llamarla por su nombre, por quien ella siente que es”, afirmó.

A medida que Ama crecía e ingresaba a la escuela, otro era el panorama. Reiteradas veces fueron las que se acercó la madre de Ama al primer establecimiento al que asistió su hija porque “había un desconocimiento total de lo que era una identidad de género. Me acerqué con la ley e invité a que vaya una psicóloga de Azul con perspectiva de género que había conocido”. El mayor problema recaía en que Ama pueda ir al baño con total libertad o ser llamada por el nombre que ella eligió y quería, pero la situación era incómoda y las reuniones con la institución educativa no “eran amables de aprender en conjunto”, explicó Coty.

En el proceso del acompañamiento de una infancia trans, la madre de Ama se encontró con “desconocimiento, desinformación, prejuicios y también adultocentrismo”. La referente de la agrupación no se dio por vencida hasta encontrar una escuela que respete la infancia de su hija, recorrió más de 5 establecimientos educativos hasta que encontró uno que “muy amablemente me abrió las puertas y me dijeron que ‘acá tienen lugar todas las infancias, todas tienen derecho a ser educadas’ desde que arrancó trabajamos en conjunto y la verdad que estamos muy conformes”, expresó con alegría.

Visibilizar las infancias trans permite que un joven como Alex o una niña como Ama, puedan vivir con libertad el proceso de quien quieren ser sin tener que padecerlo. Brindar el espacio a voces que atraviesan el proceso para informar y romper con prejuicios y estereotipos sociales es un pequeño aporte hacia una deuda pendiente.

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