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Tras el informe de la FIO, comienza el rescate a una Iglesia de Vela

El lunes se pusieron en marcha las tareas de restauración de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, de la localidad de Vela (partido de Tandil). El templo está muy deteriorado en su estructura, al punto de que la mampostería del techo comenzó a desprenderse, pero gracias a la fusión de varias voluntades, comenzó el plan de rescate basado en un informe técnico de la Facultad de Ingeniería de la UNICEN.

En esta primera etapa, con una inversión de 418 mil pesos aportados por el Municipio tandilense a través del Presupuesto Participativo, se impermeabilizará el techo. Así, se frenará la entrada superior de la humedad, causante de varios problemas junto con la corrosión y el escaso mantenimiento. La comunidad de Vela ya se mostró optimista con la restauración, en la que se vieron involucradas la Casa del Niño Rayito de Sol y el ex rector de la UNICEN, Néstor Auza, quien hizo de nexo con la FIO.

“Se hizo un trabajo impecable de diagnóstico de la Iglesia, que tenía un pronóstico muy desfavorable en cuando a la continuidad en el uso”, señaló Auza. Uno de los aspectos más valorables, tanto simbólica como técnicamente, fue desterrar la idea de que no se podía recuperar el edificio. Y si bien nunca dejó de ser un lugar de encuentro para los fieles, hubo que intervenir sobre las zonas con riesgo a desprendimientos.

El análisis de la estructura, a cargo de docentes de los departamentos de Ingeniería Civil y Agrimensura, determinó que la parroquia fue construida posiblemente por dos cuadrillas de obreros en simultáneo, ya que la composición del material en lados opuestos es distinta, y por eso presenta diferencias en las alteraciones. Además se hicieron estudios sobre la resistencia de los materiales, con varios análisis sobre los esfuerzos a los que están sometidos, que incluyeron la simulación de un túnel de viento a partir de un software específico, todo de acuerdo al Reglamento Argentino para la construcción.

En el mismo informe se incorporaron recomendaciones para efectuar las reparaciones indispensables. Entre ellas se marca la necesidad de impermeabilizar la cúpula en el exterior, para evitar el ingreso de agua; limpiar el acero expuesto y recubrirlo con inhibidores de corrosión; restaurar los materiales dañados; así como inspeccionar si aparecen nuevos signos de deterioros.

Finalmente esta semana se pusieron en marcha los trabajos de restauración, y aunque para la segunda etapa habrá que conseguir recursos, Auza se mostró optimista, ya que “nada se termina si no tiene un inicio, parece una tontería pero una vez que se larga la obra tiene más posibilidades de que termine”, expresó. Quien hizo de puente entre la comunidad de Vela y las autoridades de Ingeniería, destacó además la valoración que en Vela hacen de la colaboración de la Facultad. “Este es un gesto más de cómo tienen que velar las instituciones, la Universidad y las Facultades por las demandas de la comunidad”, consideró Auza. “La voluntad es lo que diferencia a un tipo de institución de otra y a veces la Universidad tiene que poner en valor todo el conocimiento acumulado que tiene su gente y la voluntad política”, concluyó.

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