Un estudio del que participó la Unicen probó que la ivermectina tiene efecto antiviral en pacientes con Covid-19

Se espera que la ANMAT y el Ministerio de Salud de la Nación avalen el uso médico para tratar el COVID.


Fuente: El Eco

Después de meses de trabajo, se conocieron los resultados del proyecto “Evaluación del efecto antiviral del fármaco ivermectina contra SARS-CoV-2”, a cargo de un consorcio público-privado, del que participaron los doctores Carlos Lanusse, Luis Álvarez y Adrián Lifschitz, integrantes del Centro de Investigaciones Veterinarias de Tandil (Civetan), dependiente de la Universidad Nacional del Centro, el Conicet y la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires.

El estudio en cuestión permitió arrojar luz sobre el uso de ivermectina -un eficaz antiparasitario cuya aplicación en humanos ya es conocida- en pacientes infectados con coronavirus, comprobándose que hay un efecto de disminución de la carga viral frente al suministro de ciertas dosis del fármaco.

La iniciativa recibió financiamiento de la Agencia I+D+i en el marco de la Convocatoria de Ideas-Proyecto Covid-19 de la “Unidad Coronavirus” por un monto de 6.000.000 de pesos para su ejecución y contó, además, con la colaboración de la Plataforma de Servicios Biotecnológicos de la Universidad Nacional de Quilmes; el Laboratorio EleaPhoenix S.A; el Instituto de Investigaciones de Enfermedades Tropicales de la Universidad Nacional de Salta – Conicet; y el Laboratorio de Virología del Hospital Garrahan.

Un importante avance 

En comunicación con el ciclo “Tandil despierta” (Eco TV y 104.1 Tandil FM), Lanusse explicó que “fue un camino difícil, hubo que reclutar a los pacientes, entre otras cosas, pero con el desarrollo del método científico se ha llegado a algunas conclusiones muy importantes; hablamos con cautela porque ahora hay que  ver cómo se traslada a la clínica”.

En el ensayo, lo que hicieron fue replicar en pacientes lo que se había obtenido en las pruebas de laboratorio. Es que el modelo in-vitro presenta algunas limitaciones, ya que ignora el componente inmunológico del huésped y no toma en cuenta el balance entre concentración de droga y carga viral, interrogante que develó este estudio.

La génesis del trabajo se remonta a marzo, cuando un grupo colaborativo de tres entidades de investigación de Australia publicó un paper en el que se advertía que, de acuerdo a ensayos realizados exclusivamente in vitro, se había constatado que un fármaco antiparasitario lograba al menos frenar la multiplicación del virus. Esta novedad permitió considerar al medicamento como una alternativa posible para aplicar a pacientes contagiados de coronavirus y mitigar  la progresión de la enfermedad.

Ajuste de dosis

La investigación argentina  expuso que la administración de ivermectina a dosis de 0,6 miligramos por kilo de peso (el triple de lo usado habitualmente) produce la eliminación más rápida y profunda del virus cuando se inicia el tratamiento en etapas tempranas de la infección (hasta 5 días desde el inicio de síntomas).

El hallazgo de la actividad antiviral de la droga es el resultado de un estudio clínico sobre 45 pacientes con enfermedad leve o moderada en distintos centros hospitalarios, entre los cuales a 30 de ellos se les administró ivermectina en altas dosis, al resto no, y se les hicieron mediciones de seguridad del medicamento, cuantificación de virus en secreciones respiratorias y niveles del fármaco en sangre. Los pacientes que recibieron ivermectina presentaron una respuesta antiviral significativamente diferente a los no tratados, y el efecto se evidenció en la disminución más profunda de virus en secreciones.

Así, el doctor Lifschitz  detalló que “a través de simulaciones de dosis, sin llegar a un efecto colateral, aplicamos una cantidad tres veces mayor a la que está probada y en los pacientes con concentración alta de la droga observamos el efecto antiviral”. En tanto, Luis Álvarez señaló que “todos los pacientes tomaron la misma dosis, pero varía la absorción del fármaco en cada uno. Este estudio demostró que la ivermectina, bajo ciertas circunstancias, tiene efecto sobre la carga viral en pacientes”.

Ahora, queda evaluar el eventual impacto del antiparasitario en la mejoría clínica o en la capacidad de infección de un paciente positivo y de la persona que convive con un infectado, de manera preventiva.

En este sentido, indicaron que a partir de estos ensayos correspondería realizar estudios de fase 3 para evaluar los efectos clínicos y establecer el mejor régimen de dosificación. “Hay que dar los pasos necesarios para que, si se aprueba el uso masivo, este sea el adecuado”, sostuvo Lifschitz.

Por su parte, Lanusse refirió que, en pandemia, “los tiempos se pueden acortar” y que sería posible guiar su uso para que, vía aprobación de los organismos pertinentes, se pueda administrar con sustento científico.

“Este resultado debe ser tomado como un agente corrector de la situación actual, pero estamos convencidos de que es una muy buena herramienta”, cerró.

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