Un nuevo estudio hecho en Argentina demostró una importante reducción de las crisis epilépticas en chicos con el uso de cannabidiol

La investigación se realizó durante 19 meses en ocho centros de distintos puntos del país. Participaron pacientes de entre 5 y 12 años con epilepsia con crisis mioclónicas y atónicas y síndrome de Sturge-Weber. Tras recibir Convupidiol como tratamiento complementario, casi el 60% redujo en más de un 50% las convulsiones y el 10% dejó de tenerlas.


Un estudio multicentro realizado en la Argentina aportó nueva evidencia científica sobre los beneficios del uso de cannabidiol (la presentación farmacológica del cannabis) en niños con crisis convulsivas. Los resultados de la investigación, recientemente publicada en la reconocida editorial Elsevier, arrojaron que casi el 60% de los pacientes redujo a menos de la mitad las convulsiones y que uno de cada 10 dejó de tenerlas por completo.

Ocho centros médicos de la Ciudad de Buenos Aires, Tucumán, Salta, Mendoza, Neuquén, Entre Ríos y Santa Fe participaron en el trabajo que estuvo liderado por el argentino Roberto Caraballo (MN 61.757), especialista en Neurología Infantil y Epilepsia. “El estudio fue retrospectivo e incluimos 22 niños con epilepsia con crisis mioclónicas y atónicas y un grupo pequeño de chicos con síndrome de Sturge-Weber. La importancia es mostrar la eficacia y buena tolerabilidad del cannabidiol (CBD) purificado en este grupo de pacientes”, explica el experto.

Los resultados del ensayo fueron auspiciosos. Después de un seguimiento de 19 meses, 15 de los 26 pacientes que recibieron una dosis adicional de CBD en su tratamiento tuvieron más de un 50% de disminución de las convulsiones. Se detectó una respuesta positiva al cannabidiol en la reducción de los ataques de caída –aquellas en las que el paciente cae al piso por una pérdida repentina de fuerza o tono muscular-, incluidas las convulsiones mioclónico atónicas y las convulsiones toniclónicas generalizadas, así como las ausencias atípicas y el estado epiléptico no convulsivo.

Un dato importante es que tres de los pacientes (11,5% del total) quedaron totalmente libres de convulsiones“En ocasiones observamos estas respuestas excelentes; podríamos especular sobre un efecto particular del CBD y la causa probablemente genética del síndrome epiléptico”, agrega el doctor Caraballo, que es jefe del Servicio de Neurología del Hospital Garrahan y vicepresidente de la Liga Mundial contra la Epilepsia (ILAE). Los otros 11 niños a los que les hizo seguimiento (42,3%) tuvieron una reducción de las convulsiones de entre un 25% y un 50%.

Los 26 participantes (16 hombres y 10 mujeres) tienen entre 5 y 12 años y en promedio llevaban dos años y medio desde el inicio de las convulsiones, con cuadros refractarios. Se les suministró dosis diarias de entre 8 y 40 mg/kg de Convupidiol, del laboratorio Alef Medical, el primer derivado del cannabis que fue aprobado como producto farmacéutico en la Argentina.

El doctor Caraballo destaca que esta investigación sentó las bases del conocimiento científico sobre los beneficios del uso del CBD específicamente en pacientes con epilepsia con crisis mioclónicas y atónicas y en el síndrome de Sturge-Weber con crisis mioclónicas atónicas. “En la literatura había casos aislados publicados, nuestro estudio sería el primero con una casuística importante y metodológicamente adecuado”, apunta y agrega que los resultados permiten afirmar que “el cannabis farmacéutico es una alternativa válida” para ambas patologías.

Los coautores del trabajo son los doctores Gabriela Reyes Valenzuela y Adolfo Gallo (del Hospital Garrahan de Buenos Aires), Sebastian Fortini (Hospital del Niño Jesús de Tucumán), Alberto Espeche (Hospital Público Materno Infantil de Salta), Beatriz Gamboni (Hospital Pediátrico Humberto Notti de Mendoza), Walter Silva (Hospital Italiano de Buenos Aires), Marco Semprino y Lorena Fasulo (Clínica San Lucas de Neuquén), Santiago Chacón (Centro Neurología Infantil ‘‘CENI” de Gualeguaychú), Santiago Galicchio y Pedro Cachia (Hospital de Niños Victor Vilela de Rosario).

Dos trastornos poco comunes

La mayoría de los pacientes que participaron del estudio padecen epilepsia con crisis mioclónicas atónicas, una enfermedad rara de la infancia que representa alrededor del 2% de todas las epilepsias infantiles. En general, se caracteriza por múltiples tipos de convulsiones, incluidas las mioclónicas y atónicas, que se manifiesta con sacudidas de tipo involuntario breves y repentinas en los músculos proximales, seguidas de un episodio de pérdida de tonicidad muy corto asociado con una bajada sutil de la cabeza o una caída abrupta. En la mayoría de los casos, son cuadros resistentes al tratamiento farmacológico habitual.

Otros cuatro pacientes padecen el síndrome de Sturge-Weber (SSW), que es un trastorno neurocutáneo que también es poco frecuente y que se suele detectar por una marca de nacimiento llamada hemangioma plano, que generalmente aparece en el rostro. Está provocado por una mutación genética y genera convulsiones, glaucoma, parálisis lateral, dolores de cabeza y problemas de aprendizaje. Demanda un seguimiento de por vida y un tratamiento adecuado para mejorar la calidad de vida del paciente.

La epilepsia en el mundo y el uso del cannabidiol

Los resultados de esta nueva investigación argentina se conocen en el marco del Día Latinoamericano de la Epilepsia, que se conmemora cada 9 de septiembre con el objetivo de difundir los últimos avances en el tratamiento de la enfermedad, visibilizarla y ayudar a despejar los mitos que aún afectan el día a día de quienes la padecen.

Más de 50 millones de personas viven con epilepsia en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud, y cada año se detectan dos millones de casos nuevos. A nivel global, diversos estudios indican que 5 y 10 de cada mil personas padecen activamente esta patología y el 10% de la población sufrirá alguna convulsión a lo largo de su vida.

Se estima que en 20% de los pacientes presentan cuadros que son resistentes a los tratamientos farmacológicos tradicionales, una situación que condiciona el desarrollo del niño debito a las reiteradas crisis convulsivas que sufre. En los últimos años hubo importantes avances en el uso del cannabidiol como herramienta terapéutica para este tipo de casos, especialmente en las encefalopatías epilépticas. Se trata de grupo de síndromes -como Lennox Gastaut, Síndrome de West, Síndrome de Dravet- que son devastadores tanto por las crisis y afectación de la calidad de vida como por su impacto en el desarrollo motor y cognitivo de los pacientes.

El CBD se administra en combinación con otras drogas antiepilépticas demostrando una eficacia interesante y en general adecuada tolerancia. El primer derivado del cannabis que aprobó ANMAT como producto farmacéutico fue el Convupidiol, el único en el mercado en utilizar CBD farmacéutico y no fitoterapéutico, con trazabilidad y buenas prácticas de manufactura. El año pasado también fue autorizado en Chile por el Instituto de Salud Pública para el tratamiento de la epilepsia refractaria. “Por sus características, Convupidiol es el principal equivalente a Epidiolex aprobado en los Estados Unidos por la FDA para el tratamiento de la misma patología, con resultados comparables, luego de 4 años de estudios con pacientes”, detallan desde el laboratorio Alef Medical, a cargo de su elaboración.  

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