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Un olavarriense y cuatro azuleños acusados de integrar una organización que vendía drogas

Uno de los acusados, cuando fue detenido en Azul en mayo pasado. ARCHIVO/EL TIEMPO

Con las prisiones preventivas confirmadas para todos ellos, el Fiscal que instruyó esta causa ya formuló la requisitoria de elevación a juicio de ese expediente. Dos de los imputados gozan de una morigeración de prisión y los demás permanecen en cárceles de la zona.

Considerados miembros de una organización que se dedicaba a comercializar en Azul estupefacientes, cinco varones aguardan lo que será el juicio al que por esa infracción a la Ley 23.737 deberán ser sometidos, luego de que las prisiones preventivas para tres de ellos habían sido confirmadas el mes anterior y que lo mismo sucediera en enero pasado con los demás encausados.

La causa que los involucra había sido instruida desde la UFI 22 que en los tribunales de Azul está a cargo de Lucas Moyano, fiscal que ya formuló la requisitoria de elevación a juicio de ese expediente ante el Juzgado de Garantías 3 que conduce el magistrado Juan José Suárez.

Los imputados habían sido identificados por voceros allegados a esta investigación penal como Lisandro Manuel Saizar, alias «Tomate», Leonardo Ezequiel Lirio, Javier Gutiérrez Bahía, Thomas Emiliano Crisafulli y Farid Julio Alfredo Toledo.

En los casos de Lirio y Crisafulli, a ambos les fueron concedidas sendas morigeraciones de prisión; mientras que los demás acusados continúan en unidades penales de la zona, según lo informado ayer a EL TIEMPO por voceros allegados a lo que fuera la tramitación de esta causa.

Gutiérrez Bahía es oriundo de Olavarría y tiene actualmente 31 años de edad.

Luego de que su prisión preventiva quedara confirmada a fines del mes anterior, en lo resuelto desde la Cámara Penal que integran los jueces Agustín Echevarría, Damián Cini y Carlos Pagliere (h) continúa siendo considerado uno de los líderes de esta organización delictiva de la que formaba parte estando preso por otros ilícitos.

A escala penal es señalado como el probable «autor» de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y comercialización propiamente dicha en concurso ideal, agravado por llevarse a cabo de manera organizada por más de tres personas.

Los demás imputados que tiene este sumario penal son todos oriundos de Azul. Y también como uno de los probables cabecillas de esta organización delictiva figura Saizar, quien actualmente tiene 33 años y es señalado como el probable autor de los delitos de comercialización de estupefacientes en dosis fraccionadas al consumidor y tenencia ilegítima de estupefacientes con fines de comercialización en dosis fraccionadas destinadas al consumidor, en concurso real.

Ese hombre y otro de los acusados, Leonardo Ezequiel Lirio -de 32 años de edad- habían sido arrestados durante allanamientos que personal policial llevara a cabo en octubre del año anterior en esta ciudad.

Aquellos procedimientos derivaron en los hallazgos y posteriores secuestros de cocaína y marihuana. También, de elementos vinculados con la comercialización al menudeo de ese tipo de sustancias.

Saizar y Lirio se convirtieron en los primeros detenidos en esta investigación penal, medidas que después habían sido convertidas en respectivas prisiones preventivas para ellos y cuyas vigencias -en enero pasado, durante la feria judicial- fueron ratificadas desde la Cámara Penal con sede en Necochea.

Toledo, Lirio y Crisafulli -estos dos últimos mencionados, gozando actualmente de una morigeración de prisión- son señalados como «partícipes necesarios» en esta presunta organización delictiva. Y en carácter de tales, les continúan imputando el ilícito de comercialización de estupefacientes en dosis fraccionadas al consumidor.

Las demás detenciones

Lucas Javier Gutiérrez Bahía estaba en la Unidad 7 de Azul cumpliendo condena por otro delito cuando le fue dictada la detención en esta causa, una medida que fuera ordenada por el juez de Garantías Juan José Suárez en mayo pasado. Y el día 17 de ese mes, durante allanamientos realizados en esta ciudad por policías de la división antinarcóticos, habían resultado detenidos Toledo y Crisafulli, quienes tienen ambos actualmente 25 años de edad.

Para los tres, desde la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal habían quedado confirmadas sus prisiones preventivas a fines del mes anterior, luego de que en primera instancia esas medidas cautelares -del mismo modo que anteriormente sucediera con Saizar y Lirio- las ordenara el Juez de Garantías que intervino durante lo que fue la tramitación de este sumario.

Esa resolución de los miembros de la Alzada departamental data del pasado 26 de agosto. Y a través de la misma terminaron siendo rechazados recursos de apelación que presentaran las respectivas defensas de esos tres imputados.

En el caso de Lucas Javier Gutiérrez Bahía, lo representa un defensor Particular llamado Daniel Alonzo; mientras que para Julio Alfredo Farid Toledo y Thomas Emiliano Crisafulli a esos recursos los habían formulado -respectivamente y en nombre de cada uno de ellos- la defensora Oficial Laura Serradell y las abogadas Alicia Friggieri y Luz Lapasta.

Cada uno de esos abogados, sobre la base de diferentes argumentos, solicitaba que se ordenara el cese de las prisiones preventivas de sus defendidos, los pedidos que terminaron siendo desestimados.

De esa manera, Gutiérrez Bahía y Toledo siguen encarcelados. Y Crisafulli, teniendo en cuenta la morigeración de prisión que le fuera concedida, cumple actualmente con esa medida de coerción en su domicilio, luego de que hasta meses atrás había permanecido privado de la libertad en la Unidad 38 de Sierra Chica.

Lo investigado

En esa organización delictiva de la que habrían formado parte los cinco imputados, Gutiérrez Bahía figura como «proveedor de sustancias de estupefacientes para su comercialización», al igual que Saizar.

Si bien el primero de los encausados mencionados estaba preso para cuando los hechos investigados sucedieron, aprovechando que gozaba de salidas transitorias se encargaba de coordinar la entrega de los estupefacientes, que al parecer conseguía en Olavarría, para que después llegaran a Azul y los recibiera Saizar.

Ese azuleño, además de guardar y fraccionar la droga, era quien se contactaba con los consumidores que le compraban cocaína o marihuana.

Después, el reparto de la droga lo llevaban a cabo -en sus roles de «punteros» y generalmente bajo la modalidad conocida como «delivery»- los demás imputados: Lirio, Toledo y Crisafulli.

En ese contexto, esos tres azuleños son considerados «partícipes necesarios» de los delitos que a título de autores les imputan a los presuntos cabecillas de esta organización dedicada a la venta de estupefacientes: los ya mencionados Gutiérrez Bahía y Saizar.

Escuchas a los teléfonos -intervenidos desde la Justicia- de los acusados servirían para demostrar la manera en que los cinco interactuaban, al igual que otras evidencias colectadas durante lo que fuera esta investigación penal que involucra a todos ellos.

El dato

En el caso de Gutiérrez Bahía, de lo investigado se pudo determinar que obtenía dinero de esos estupefacientes que conseguía y después vendía a Saizar a través de depósitos que le hacían en una cuenta bancaria a su nombre. Y en otras oportunidades, cobraba por la droga que después se vendía al menudeo en Azul por medio de una denominada «billetera virtual» de Mercado Pago o enviaba a alguien a la casa donde el otro líder de esta organización delictiva residía para retirar la plata. (EL Tiempo)

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