Reclusión perpetua para el acusado de matar a Mairel Mora

La máxima sanción que contempla el Código Penal argentino se la impusieron ayer los jueces de un Tribunal azuleño a un hombre que, en octubre de 2010 en Olavarría, había asesinado a una trabajadora sexual de nacionalidad dominicana. Los restos de esperma hallados en el preservativo que usó para mantener relaciones sexuales con la víctima se convirtieron, mediante un cotejo de ADN, en la prueba fundamental para demostrar su autoría en el hecho. El encausado ya estaba preso por otro asesinato: en diciembre de 2013 había sido condenado a prisión perpetua por el crimen de una remisera. El fallo

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